11.9.14

500 noches para una crisis

Pensabas en voz alta, y a veces seguís haciéndolo, cómo hago para que uno de mis músicos favoritos sea aquel que se asocia a esa parte de mi historia en donde todo fue más complejo de lo previsto. Me lo preguntás porque fue Gonzalo quien me hizo escuchar por primera vez esa voz ronca cantando, o más bien recitando con música de fondo, versos de desamor que ni 19 días y 500 noches alcanzarían a curar.

Y en verdad dejame aclararte en primer lugar, Mariela, mi querida amiga del alma, que tengo algunas dudas sobre quién fue el primero que me hizo escuchar las canciones del gallego con tanta atención. ¿Acaso no habrás sido vos en una de esas noches de delirio que solíamos montar como escenografía para el desgraciado guión que habíamos decidido actuar por aquellos años? O tal vez Pablito, ¿te acordás? A él también le gustaba escuchar a Joaquinito mientras preparaba unos mates para que acompañáramos, a medianoche, las ocurrencias de Dolina desde el Café Tortoni. Lo único que jamás entendí fue por qué Pablito te regaló ese CD a vos, si a la que quería conquistar era a mí. Pero bueno, de eso nos enteramos más tarde, porque mis ojos estaban puestos en Gonzalo y los suyos, en algún otro lugar que no era al lado mío. Todas cuestiones que no se predicen o imaginan, suceden. Debe ser, definitivamente, que hay alguien más escribiendo el camino, que hay un destino.

Lo cierto es que anoche fui al recital que este español vino a dar en el marco de su gira que se llama 500 noches para una crisis. Parece que 15 años después, al tipo le dio la nostalgia, algo que esta vez, a mí, me pasó por el costado. Tocó cada una de las canciones que están en ese CD que Pablito te regaló. Las mismas que en algunos versos conservan huellas de ese pasado que gustamos llamar como la época de Gonzalo. Y no sé por qué le damos tanto protagonismo a Gonzalo… todo lo que me pasó, lo trasciende a él y a la relación que tuvimos.

No sé boluda cómo hacés para seguir escuchando la música de este tipo con todo lo que significa, me decías. Yo ahora sí sé. Cuando salió al escenario hoy, lo entendí. Y cuando entré a casa y me topé con el silencio, lo confirmé. Un silencio que, años atrás hubiese sido el desgarrador testigo de la soledad. Y ahora, es paz.

¿Sabés lo que pasa Mariela? Que esa época fue una mierda, sí. Pasaron cosas y momentos feos. Pero también aprendí algo. No sé si fuiste vos, Gonzalo o Pablito con sus mates de medianoche en la calle Ituzaingó. Pero sí sé que mientras sucedía esa compleja trama en mi historia, paradójicamente, aprendía que cuanto más simple se escribe la vida, más fácil es leerla. Esta noche en el recital, entendí que puedo seguir escuchando a Joaquinito porque es el símbolo de un aprendizaje sobre la simplicidad para vivir.

Esta noche decidí tomar, en la compañía de tu presencia imaginaria, la copa de vino que tengo permitida. Destapé la última botella con la etiqueta del último libro que edité. Y de fondo sigue sonando esa música, la que Pablito te regaló con un mensaje que fue para las dos. Y además, se escucha atrás, el auténtico mensaje de las palabras finales de Gonzalo. Simplicidad Mariela, solo eso. Una premisa de vida que ya había aprendido de mis viejos, pero que, a medida que pasa el tiempo, olvido con más frecuencia. Simplicidad.

Esta noche entonces, te respondo: puedo seguir escuchando al gallego porque esas 500 noches para una crisis fueron necesarias, y suficientes. La felicidad es como la libertad, no admite interpretación. El amor, la cobardía, los celos, la pasión, el dolor… hay tanto que puede interpretarse. Pero la felicidad, como la libertad, no.

Esta noche soy feliz por esta libertad que encuentro en el reverso simple de la vida. Y lo comparto a la distancia con vos, brindando por toda la tinta que hicimos correr. Así, en compañía, valen la pena las 500 noches para una crisis.

17.7.14

nos vamos

La miro. A los ojos.
¿Vamos?, le digo.
Está acá, cerquita.
Pero vamos lejos.
Allá la encontraremos.

La miro. A los ojos.
¿Venís?, le digo.
Te necesito, conmigo.
Vamos a estar bien.
Tenemos oportunidades.

La miro. A los ojos.
Vamos ya, le digo.
Es hora de cambiar.
Sentir la vida ahora.
Ser felices de una vez.

La miro. A los ojos.
Ahí, reflejada en el espejo.
Esa imagen se parece a mí.
Entonces me miro.
Aunque está acá conmigo.

Voy a buscar la paz que necesito.

8.5.14

agradecida

Ella despertó con ganas de agradecer,
y convirtió los suspiros en gritos.
Las palabras se volvieron verbo,
y cada respiro fue una gota de vida.
La noche la encontró agradecida.

22.4.14

dejamos que me fuera

Podría decirte que fuiste vos
Que me dejaste ir
Que se te olvidó prestarme atención
Ni siquiera una mirada de reojo

Podría decirte que fui yo
Que me quise ir
Que se me olvidó pedirte algo de amor
Ni siquiera me ocupe de decírtelo

Pero en verdad fuimos los dos
Dejamos que me fuera
Y me voy porque nos descuidamos
Se nos olvidó no ceder a la pereza

17.4.14

la sonrisa de papá

Imagino que tu primera sonrisa se la llevaron tus padres
Y sé que tus amigos te han visto reír a carcajadas
También tenés pasiones que te habrán hecho muy feliz
Y sé que alguna mujer patentó tus sonrisas de placer
Incluso a mí, cuando nos conocimos, me dedicaste una
Pero ni tus padres, amigos, pasiones, amantes y amores,
Han visto alguna vez, la sonrisa que hoy se ganó tu bebé.

3.4.14

nueva antología

Una antología más en casa.

Hermosa la devolución de Leila Mariet sobre mi poesía seleccionada: "Todo por un respiro. Un pequeño gesto tan cotidiano, que nos permite la vida, parece ser suficiente para inspirarte y eso es algo que he de admirar profundamente. Quiero darte las gracias por permitirme, y permitirles a todos, leer tus hermosas palabras. Seguí buscando ideas hechas verbos, respirando para vivir, y permite siempre que tus vocablos se vuelvan letras." Leila Mariet.

¡¡Gracias Editorial Dunken!!


27.3.14

¿qué importa?

Suena esa canción que tanto me gusta, que tantas veces escuché.
Cierro los ojos.
Con la piel recuerdo aquellas caricias, hay sensaciones inolvidables.
El agua está lista.
Me detengo en los árboles que asoman coquetos por la ventana.
La mente ya se fugó.
Ahora, al ritmo de la música, dejo que el cuerpo también se escape.
Tomo un mate.
De todo lo que tengo, ellos, vos y yo, es sin dudas, lo mejor.
Me relajo.
La suerte ya está echada, y vaya que hasta acá, he tenido suerte.
Respiro.
Estoy viva, ¿qué importa el resto, si con lo que tengo ya gané?
Afuera hay mundos, pero el mío es un lindo lugar para permanecer.

17.3.14

correr. escribir. vivir.

Entonces empezás a escribir. Y es como si te escaparas en una escena de persecución. Te persigue. Corrés. Corrés. No vas a parar de correr aunque ya no puedas respirar. Te falta el aliento y seguís, nada te detiene. Es tu vida. ¡Es la vida, carajo!

Los pensamientos van a la velocidad de tu cuerpo atravesando el tiempo. No tenés la más remota idea hacia dónde te dirigís. Solamente corrés. Pensás, sí. Y mucho. Mientras corrés te das cuenta que estás vivo. Ha pasado tanto, es tanto lo que te ha sucedido, bueno y malo. Y seguís corriendo porque querés vivir más. La realidad son vallas que más de una vez te han quebrado la pata, pero no te importa. Querés seguir corriendo, querés seguir viviendo.

En esta carrera no hay estrategia. Tenés muy poco claro qué querés o qué tenés para decir, porque lo único que hacés es escribir. Para salvarte. Así como corrés. Intentaste hacerlo de otra manera antes, pero llegaste hasta el límite y entendés, una vez más, que escribís para sobrevivir. Corrés para no morir. Te persigue, sí. Pero tenés fe de que no te va a atrapar.

Respirás hondo, te acordás cuando eras pendejo. Ya el cuerpo no es el mismo, pero seguís corriendo y hasta quizás te salves. ¿Será que acaso entendiste que habría que agradecer el paso del tiempo y no quejarse de él? La vejez es un signo de la vida. Hay que saber interpretarlo. Significante y significado.

Solamente corrés. Te escapás. Escribís para no pensar. O para acomodar las ideas. Corrés para salvarte, para que no te atrape. La persecución tiene que terminar. Vas a correr hasta donde te alcance el aliento. No te vas a vencer. ¿No vas a parar, verdad? Si te frenás, se acaba. Entonces empezás a escribir. Corrés. No das más. Pero sí, es el último esfuercito. Estás cansado, sudado, asustado, preocupado, desorientado, desolado. Pero estás vivo. Y lo sabés. Entonces, hasta que te alcance el último suspiro, como si fuese él quien te persigue, vas a seguir corriendo. Vas a seguir escribiendo. Vas a seguir viviendo.

6.3.14

mundos y perspectivas

Hay muchos mundos, casi tantos como los que se nos escapan.
Con la percepción enclavada en el semicírculo diminuto, que vemos parados de frente al universo, ignoramos los otros.
Girar.
Mirar alrededor.
Observar.
Entender.
Renacer.

29.1.14

cielos

Este cielo, desde el preciso lugar en el que estoy ahora, no existiría si hubiese doblado, aquella vez, por esa otra esquina.

28.1.14

veranito

Esas noches de verano que no tendrían el mismo significado si fuesen cualquier otra noche. Momentos perfectamente configurados para hacer eso que habíamos olvidado. Resetar la rutina. Conectarse a la vida.


24.1.14

pensamiento dirigido

Sé que te dan ganas de mí.
Entonces me pensás, me recordás, me imaginás, me volvés a pensar. Muchas veces, mucho tiempo.
Entonces te sueño, y luego te busco.
Entonces volvemos a encontrarnos. Una vez más. ¿Y para siempre?
Sé que te dan ganas de mí.
Sé que también me dan ganas de vos.

16.1.14

palabras curanderas

Las letras tienen un poder sanador.
Reviven.
Me devuelven a mí, a lo que fui.
Me devuelven esa versión de vos que se perdió.
Las letras son vida armando palabras que hablan de sensaciones que de otra manera, ya no podrían sentirse.

26.11.13

rupturas

Abandonaste el barco en medio del naufragio
Parecías volar sin timón más que navegar
Algunas relaciones dan libertad y otras hunden
Te acobardaste y me quedé sin capitán
Las matemáticas no son perfectas
A veces se restan las sumas
De dos pasamos a ser uno
Y cada cual con su cuenta

25.11.13

Palabras compartidas

1 ejemplar de ‪#‎400Días‬ + 1 ejemplar de ‪#‎Ciclotimias‬ a $100. Para tenerlos, comunicarse a luisa.maria.ahumada@gmail.com

21.11.13

Visita obsesiva

Anoche vino a visitarme, nos quedamos hasta tarde, conversando sobre el asunto. Ese asunto. Buscamos juntos las respuestas que no existen, planificamos posibles soluciones ante crisis inminentes y, lo más entretenido, diseñamos escenarios con posibles actores y desenlaces diversos. Pensamos hasta que nos cansamos y nos fuimos a acostar, pero incluso ahí, en la cama, nos enroscamos. Dimos vueltas sobre ese colchón añejo, situado al frente de una imagen desteñida de nosotros dos, como actúan dos amantes que aún sabiendo que se hacen mal, continúan dándose besos poco saludables pero analgésicos. Así, hasta que nos quedamos dormidos, él y yo.

Hoy a la mañana despertamos juntos, desayunamos y salimos a la vida. Hice las tareas de siempre, pero junto a él. Fue una rutina extraña, porque sin dejar de hacer nada, cumpliendo mis obligaciones al ritmo de un día cualquiera, él estuvo ahí, acompañándome. A la tarde decidimos dar un paseo, imaginando que quizás, podríamos engañarnos, otra vez. Creímos que sería posible desviar la atención pero aún así, terminamos de nuevo, enredados, confundidos, agobiados. Como si el encuentro, otra vez y después de tanto tiempo, sembrara de vuelta una explosión en la mente. Y desde ahí, se expande haciendo eco por mi cuerpo.

Anoche vino a visitarme un pensamiento. Un pensamiento reiterativo sobre eso que quizás será, una idea que ya casi no me hablaba, que había logrado silenciar. Y se ha quedado durante todo el día conmigo. Parece que le gusto, parece que lo alimento, que se siente mimado con mi rumeo recurrente y que nadie ha sabido ser tan buena anfitriona.

Pero no te quiero acá pensamiento, no quiero que te quedes más. Sí quiero eso que deseo, la idea genuina que esconde mis ganas de que ese sueño, ese que tanto anhelo, al fin suceda. Pero a vos, visita obsesiva e insistente, no sólo que no te quiero, sino que no te necesito. Me hacés daño. Aun cuando a partir de vos he aprendido a planificar tantos resultados posibles como letras del abecedario (Plan A. Plan B. Plan C... y hasta la Z). Aun cuando por tu insistencia he desarrollado habilidades sociales impensadas para mi carácter intolerante y mi falta de entrenamiento con la ansiedad, que siempre veloz, domina mi capacidad de espera. Aun cuando sos el resultado de un deseo, a vos, pensamiento, que lamés hambriento mi mente, te pido que me dejes libre.

Anoche viniste a visitarme y te quedaste conmigo durante todo el día. Y ahora, esta noche, quiero dormir sola sin vos, pensamiento. Voy a abrirte la puerta, con dolor claro, en el fondo sos mío, un amante pasional resultado de un deseo legítimo. Pero tengo que dejarte ir, para que haya lugar cuando después de vos, venga la acción.

Soliloquio I

31.10.13

asusta

Me asusta decirte que aún no las he vivido todas, pero también me asusta decirte que ya entendí que no vas a volver.

#CiclotimiasLiterarias en Cicltomias

25.10.13

¿venís?

- Decime que dormís...
- No, no duermo. Pienso en vos...
- ¿Venís?
- Estoy lejos...
- Como siempre.
- Me encantaría ir...
- Pero no podés...
- ¿Cómo sabías?
- Porque así fue siempre, y así será. Dale... vení. Por favor.
- No puedo.
- No querés.
- Pensá lo que quieras...
- Siento lo que puedo...

24.10.13

nuevo libro - ¡La novela!

En co-autoría, estamos próximos a lanzar la novela: 400 Días, Relaciones en tiempos modernos. 

Más información, haciendo "me gusta" en la FanPage: https://www.facebook.com/400diaspaginaoficial


22.10.13

se fueron

Se me fueron quedando sin excusas, las ganas de que tuvieras ganas.
Se me fueron quedando sin deseos, el deseo de que lo intentaras.
Y sin ganas, sin deseos, sin excusas, nos quedamos sin nosotros.

4.10.13

abusos

No abuses de mi sensibilidad, como no abuso de tu ignorancia sobre mí.
No abuses de mi confianza, como tampoco abuso de tu soberbia vil.
No abuses de mi amor, porque no abusaría jamás de tu deseo de ser feliz.

1.10.13

amor "tejendero"

- Los remiendos del amor se descosen a sí mismos cuando el futuro está huérfano de hilos.
- Ordinario amor, eterno tejendero inexperto, cuya obra no resiste el paso del tiempo, afloja sus costuras, se deshilacha, se pierde.
- ¿Tejendero?
- Tejendero, me gusta esa palabra.
- No existe.
- ¿Y acaso el amor existe?

pasa el tiempo, nosotros quedamos

Pasan los años, pasa la vida, pero nosotros dos quedamos ahí, suspendidos en esa trama recurrente sobre la que se escribe nuestra relación.

Somos personajes - los protagonistas por cierto - de una historia de amor que de ser comercial, tendría record de ventas incluso entre los escépticos de la ilusión, entre las mentes inteligentes que no se permiten esos atajos que bañan las neuronas de la deliciosa pero adictiva miel del placer.

Cada vez, cada fecha estipulada en la que coincidimos saludarnos, preguntarnos cómo estamos, saber hacia dónde vamos cada uno sin nosotros, decimos las mismas frases, remarcamos los mismos silencios, insinuamos la misma idea de imaginar lo que hubiésemos sido si nos animábamos a ser.

Pasan los años, pasa la vida y somos esos personajes que cada vez que coincidimos rendimos homenaje al desencuentro voluntario, que no es otra que la resignación de saber que podemos y podremos hablarnos, escucharnos, vernos, pensarnos. Podremos siempre encontrarnos en el desencuentro, pero no podremos nunca desencontrarnos para de una vez por todas, encontrarnos.

29.9.13

esas letras...

Si no estuviese convencida de que la vida es una novela (de drama, de terror, pura poesía) no escribiría.

6.9.13

podrías

Podrías venir hasta donde estoy
Bajar esa copa, descorchar un vino
Podrías apoyarte ahí en la mesada
Disfrutar el trago, tanto como mirarme
Podrías acariciarme con suspiros
Y acaso por la cintura abrazarme
Podrías decirme que estás conmigo
Que elegís amarme sin testigos
Podrías susurrarme un poema
Jurar que vas a acompañarme
Podrías, podrías hacerlo mi amor
Podrías que no haría falta porque ya,
Así y sin decirlo, lo leo en tu voz.

7.8.13

hasta mañana

Decís "hasta mañana" y cortás el teléfono, pero de este otro lado algo quedó conectado. Es esa sensación algo familiar, es la esperanza de que después de esta noche vamos a volver a vernos, a hablarnos, a pensarnos. Hasta mañana, digo también.

1.8.13

18.7.13

la noche

Oscura, sedienta de luz viene la noche cada tanto a quitarme el incipiente amanecer
Perspicaz, astuta, la espero con mi capa impermeable, ella ya no me asusta
Y el mañana tampoco


17.7.13

extrañar-te

Vas a estar en cada nota de jazz que suene como un telón en el escenario de mi vida.

Y después de buscar la música, sabiendo que vos tenés la tuya (la que te regalé), cuando ajuste los cordones de mis zapatillas antes de comenzar a correr, voy a recordar la imagen de tus piernas sobre las mías debajo de la mesa de algún bar. Aún cuando levante la vista para iniciar el trote y no estés, tus pies van a andar al ritmo de los míos. Aún separados, vamos por un mismo camino, al costado y con solo voltear, podremos vernos.

Voy a encontrarte entre las páginas de los libros, de los míos y de los que fueron tuyos. De esos que ahora desde la biblioteca me miran deambular en pijamas durante las noches de insomnio. Y no te irás jamás, lo prometo, de las poesías que te encontrarán como un motivo para nacer.

Vas a estar en la actuación coral de los grillos en verano que debajo de una parra o de una noche estrellada marcarán el ritmo del vino desde una copa saboreándose en mi paladar. En cada botella por descorchar se me irán las oportunidades de compartirlas con vos, pero en un complot perfecto de recuerdo e imaginación, vas a hablarme con esa mirada que siempre dijo más que tus palabras.
Y ahora cuando cierre los ojos, sentada sobre un puente o al lado del río, el retrato de nuestra última noche será la imagen preferida de la culpa justificándose, por lo que hicimos pero peor aún, por lo que dejamos de hacer.

Te voy a extrañar, aún cuando sé que volveremos a hallarnos en algún pasaje de la vida que no se termina hasta que el último suspiro le gana al deseo. Y yo deseo seguir viva para encontrarte de nuevo, para reinventarnos. Mientras tanto, voy a extrañarte.

23.6.13

buscar que los sueños nos encuentren

A los sueños hay que salir a buscarlos porque siempre andan por ahí, un tanto desorientados. Hoy me lo dijo al oído un fantasma y yo le creí.

Esta mañana me desperté algo cansada ¿Pero es que acaso es posible despertarse cansado? Cuando los ojos están cerrados, cuando una parte del cuerpo se durmió, a veces despiertan los fantasmas del inconsciente que salen a festejar que al menos en algún lugar, aún así ocultos y en silencio en los rincones más insólitos de una mente amaestrada, ellos siguen vivos. Y esos fantasmas juegan, cantan, disfrutan, dibujan, escriben, bailan, pintan, crean, creen que quizás con tanto alboroto podrán despertar la mente en la que son inquilinos. Inquilinos, eso es, ellos quieren ser dueños y no inquilinos.

Anoche mis fantasmas no me dejaron dormir. Ni los míos que escribían, que leían, que estaba filmando una película, que actuaban sobre tablas, que escapaban de las quejas, que no escuchaban los (pre)juicios, que simplemente eran. Esos fantasmas, los míos, no me dejaron dormir. Y tampoco aquellos del hombre que duerme a mi lado. Los suyos cantaban, creaban ritmos, bailaban, convertían penales en goles, alentaban a la tribuna, le daban una razón a esa hinchada para estar viva, para tanta pasión.

Anoche mis fantasmas y los de mi compañero no me dejaron dormir y hoy me levanté cansada, con un susurro al oído, un cuchicheo que fue una certeza: a los sueños hay que salir a buscarlos porque siempre andan por ahí, un tanto desorientados. Los sueños no llegan porque sí, esos deseos más genuinos que no son otra cosa que placeres, egoístamente placeres para uno y quizás si a los otros les quedan sueños por conquistar, también podrán disfrutar de las migajas, esos sueños, exclusivamente únicos, no llegan porque sí, no aparecen de repente, hay que salir a buscarlos, convencerlos de que no podríamos vivir mejor de otra manera si no es con ellos y después, sostenerlos para que jamás se nos vayan de las ganas.

Hoy me lo dijo un fantasma y yo le creí, entonces salí afuera a buscar que los sueños me encuentren, esos dormidos que me habitan mientras aparento descansar. Quiero buscarle una razón a ese fantasma, una razón para existir, porque en su razón habita la mía.

También en: http://bit.ly/1a5p0MJ

16.6.13

acá conmigo

Papá murió un día cualquiera, eso dicen. Pero papá sigue igual de vivo que siempre. Está presente en cada célula de mi cuerpo, en cada pensamiento que hilvana una idea para convertirse en acción, en un hecho que como él me enseñó será siempre en el terreno que delinean las latitudes de justicia, pasión, honestidad y libertad.

Papá está conmigo cada día que respiro, porque aún cuando pasa el tiempo él sigue siendo el oxígeno que me da esta vitalidad para avanzar, para luchar, para convertir en realidad esos sueños que quieren ser y no quedarse silenciosos en algún rincón de mi historia. Porque de él aprendí, tarde o temprano, antes o después, que a los sueños y a las pasiones hay que cumplirlas con convicción, con la certeza de que la felicidad es un instante y que experimentarla es sólo para valientes
.
Incluso en las escenas más domésticas papá sigue conmigo. Los domingos cuando compro dos o tres periódicos para que lean mis hijos, ese amor por la lectura, ese delirio por vaticinar, ese gusto por escuchar y contar historias, viejos cuentos que siempre serán eternos. Y papá también está en esas decisiones que son parte de la educación de mis hijos, en las anécdotas que les cuento y que trascenderán generaciones. En algunos hábitos culinarios, en esos gestos de mi rostro, en el umbral que antecede a los días, en mi trabajo y esa vocación por hacerlo bien, en el espejo cada mañana cuando me veo y también lo encuentro a él en mis ojos, en mis sonrisas, en la memoria de mis amigos, en las fotos que hay desparramadas por mi casa, en la certeza de que ningún otro padre podría haber sido mejor para mí.

Papá murió un día cualquiera, eso dicen. Pero papá sigue igual de vivo que siempre en mi mente, en mi cuerpo, en mi pasado que construye este presente, en mis ganas de volver a abrazarnos, a hablarnos y en la fe de que lo hacemos cada día como antes, como siempre. Si no supiera que él está acá conmigo, yo tampoco estaría.

herencia I

Me has dado la energía contagiosa de los soñadores que siempre anhelan finales felices para las historias que les tocan vivir; el deseo genuino de compartir buenos momentos y la fortaleza para convertir en príncipe a las bestias más brutales; el pensamiento positivo de que si todo tiempo pasado fue mejor, el futuro no tiene por qué serlo menos. Me has dado la libertad, libertad para ser quién quiero ser, a costa de los obstáculos y más allá de los precios que hay que pagar para administrarla. Tanta convicción, tanta intuición no hubiese sido posible si no estabas ahí para hacerme creer que iba a lograrlo.

Estos ojos que te miran no son míos, son tuyos. Ojos negros que no necesitan revelarse para ser vistos, pero sí rebelarse para ser leídos. Ojos turcos que convencen, comparten, juegan a las alianzas con las palabras deliberadas que construyen fantasías e historias, reales e inventadas que fui aprendiendo de tus cuentos, esos que se hicieron eco en mí.

Me has dado consejos domésticos que fueron lineamientos de vida. La moraleja de tus narraciones o los gestos que aprendí a interpretar son, indudablemente, de las más sabrosas lecciones de vida que me ha tocado experimentar. Me has dado el gusto por la información, el placer por mediar y por arrojar pronósticos diversos sobre finales que siempre, te lo juro, serán felices. Me has dado este cuerpo y la manera de conducirlo, el alma y la forma de nutrirla, me has dado razones y me has provocado las más bonitas sensaciones.

El resto de lo que me den, de ahora en más, será condimento puro. Porque vos me diste lo más importante, me diste la vida papá.

2.6.13

piezas

Somos sólo una pieza en un tablero, movidos por una mano caprichosa que nos toca a su antojo
Entonces nos cruzamos con uno u otro, encontramos amigos, nos enamoramos del equivocado
¿Si huimos entre tanto juego que nos mueve de un lugar a otro, entre bienvenidas y despedidas?

Nos escapemos en las noches a buscar a aquellas personas que marcan una victoria en la vida
Esas que le dieron sentido al juego con partidas ganadas por haber dado motivos y sonrisas
Si somos piezas obligadas en el tablero y no elegimos el juego, al menos elegir compañeros.

28.5.13

lucila

Creo que la mejor lectura del amor son las sensaciones. Después de haber investigado exhaustivamente los motivos, los efectos, las explicaciones, las estrategias, las fórmulas, lo que significa, lo que no, después de todo eso, ningún libro me explicó el amor como mi propio cuerpo y mi propia mente.

Me llamo Lucila y camino cada mañana de lunes a viernes hasta el box de tu oficina y te miro. Primero, mientras me sirvo un café, te enfoco con el rabo de mi ojo. He aprendido a afinar la vista hasta el lunar que se asoma por debajo de tu oreja izquierda. Y luego en un vuelco que aparenta espontáneo, seduzco hasta al aire que te rodea y la expresión, esa condescendiente, me dice que ya lo sabés, que esta noche vamos a vernos.

Me llamo Lucila y soy la mujer que se enamoró de vos. Salgo con un café de tu oficina y todos se preguntan por qué lo busco ahí, pero es que no saben de este amor secreto que nos tenemos. Conozco tu risa y te he visto unas cuantas veces llorar de ira, desde tu perfume hasta el aliento te encuentro cada vez que estamos cerca. Y sé que estoy enamorada porque en su lenguaje inexplicable, impermeable, esotérico, las sensaciones lo dicen.

Pedro, mi filósofo de cabecera, dice que estar enamorado es una trampa del amor, porque enamoramiento se compone de "en", es decir estar y "amoramiento" que significa mentira del amor: estar enamorado entonces es estar en una mentira del amor. ¿Y por qué el amor pone trampas? Será por desconfiado, obsesivo o juguetón. Pero el amor lo es todo, decía Pedro. Mientras dura, agregaba. La frecuencia define la intensidad en las relaciones, y además del tiempo, también importa su calidad. 

Me llamo Lucila y tengo la edad suficiente para creer que el amor existe, pero solo si nosotros lo inventamos. Estoy enamorada y soy la mujer que te ama profundamente. Y lo sé porque despierto cada mañana y me acuesto cada noche con vos. Estás ahí, a mi lado, como durante todo el día que camino por los pasillos de la empresa, por las calles de la ciudad, por los rincones anónimos que sólo cobran sentido con vos.

Anoche dormiste conmigo otra vez, y ahora voy hasta tu oficina a buscar un café para verte una vez más. A la mañana tomamos el mismo colectivo en esa esquina del barrio en donde conversamos de las trivialidades mientras vemos al sol desperezarse. Y después llegamos a la empresa en donde trabajamos juntos, en donde viene la rutina, esa que no nos agota sino que nos enciende con un juego infantil de miradas. Así pasa el día y luego llega la noche que nos encontrará de nuevo bajando en la misma esquina desde donde salimos. Sí, vamos a vernos más tarde, ya sé a qué hora abrir la puerta de mi casa para encontrarme con vos en la verdulería. Somos vecinos del barrio, pero dormís conmigo en mi imaginación.

Y mañana nuevamente volveré a enfocarte de reojo hasta que el lunar que asoma por debajo de tu oreja izquierda me diga que ya está, que puedo dar un giro seductor que indique que a la noche volveremos a encontrarnos. Y todos en la oficina se preguntarán por qué busco el café allí, pero es que no saben de este amor secreto que nos tenemos. Tan secreto, que sólo yo lo sé. Dicen que cuando los secretos se comparten, dejan de serlo. Y el amor es demasiado importante para revelarlo, mejor vivirlo como una película y no como una fotografía congelada, revelada.

pensamientos

"Los trucos de magia pierden brutalmente su encanto cuando se descubre su mecanismo"... Pero se aprende a hacerlo, al truco claro. Ahora la magia la tiene el que conoce, magia para otros, ¿el mago tiene magia para él? La capacidad de asombro poco ha tenido que ver con la capacidad de reflexión, quizás más se asombra el que se entierra en esa profundidad atroz del inconsciente, al darse cuenta que el pensamiento tiene pocas garantías y muchos engaños. Quienes luchan con esos fantasmas invisibles serán guerreros por siempre de ellos mismos, porque el pensamiento no es más que uno mismo en otro lado, en otro tiempo, en otra dimensión.

El metalenguaje, lo paralingüístico, la poesía, las figuras literarias que dicen de muchas formas lo que se dice tan sólo de una. El lenguaje no es inocente y las palabras son sus armas, aunque las letales se esconden en esos gestos, en esos movimientos de rostros y cuerpos manejados por el inconsciente. Una pelea eterna, legítima quizás. Aprender a cuestionarse el cuestionamiento. Aprender a pensar el pensamiento.

¿La felicidad de un hecho, de un momento, pasa acaso por su nivel de conocimiento? Será que nos volvimos mentirosos y para ser felices necesitamos de las reflexiones... o no, no las necesitamos y podemos ser felices así, sin pensarlo en el libre albedrío de las sensaciones. Los extremos son los resortes de un péndulo, el del inconformista, el que buscó en un lugar y no encontró…se fue a otro lugar el muy gataflor y tampoco halló. Porque resulta que ya lo decían algunos, en el medio está el equilibrio. Pero el medio es tan, tan aburrido, egocéntrico, egoísta, y está tan solo, solo rodeado por todo.

La felicidad no pasa por la cantidad de pensamiento sino por la calidad, porque el pensamiento con el lenguaje, aliados indiscutibles, definen la percepción, el impacto, el gran golpe está dado por un filtro que nada tiene que ver con la profundidad de la reflexión.

¿Adónde vas? ¿Qué vale más que un divague? ¿Será que vale entonces? ¿Será que todos nos vamos? Sí, todos nos vamos y no sé si algo nos llevamos, pero estoy segura que podemos dejar. Y mucho.

20.5.13

lunares

Si la soledad que la espera del otro lado no fuese tan justificada, entonces sí se resignaría. Pero no. Cuando la próxima vuelta a la llave esté dada se encontrará frente a un espacio oscuro y una casa vacía; entonces asumirá con ese retrato, que ella es la responsable. Su marido la llamó, le dijo primero que la esperaba, después que se le hacía tarde y, por último, que ya no habría nadie.

Ahora ella prende la luz, algunos sonidos son tan estrépitos como ése.  Es un instante y es una pequeñez, pero el interruptor que enciende la luz de esa habitación retumbó y reventó hasta las membranas.  Pasa para el dormitorio y se encuentra con el inmenso espejo del living; una reliquia de su infancia donde se refleja el pasado que contiene los sueños más genuinos.

Una vez en la habitación y con el resplandor que entra por la ventana, ve su contorno contra la pared. Una silueta menos que normal, piensa. Y antes de prender la luz se le esfumará de la cabeza la voz de Abel. ¿Hace cuántos años no lo escuchaba? Era pasado el mediodía cuando la llamó.

Se saca la hebilla, se suelta la ropa y el pelo se cae a la misma velocidad que el pantalón. Hace un esfuerzo y se quita la camisa con un malabar más incómodo que costoso. En líneas generales podría decir que no ha cambiado mucho, hasta que hace un giro tímido para buscar la bata y ve en sus piernas los pozos que el tiempo escarba cuando se vuelve sedentario. Ahora el giro es abrupto, no quiere ver más. Y lo que ve del otro lado no es algo tan diferente: una marca, no del tiempo y sí de una cirugía. Es el espacio vacío que dejó un lunar. La ausencia de un llamador natural para los debuts en cama doble, el entretenimiento adicional para el amante de ocasión, la mancha estratégicamente ubicada como para partir de ahí a una nueva instancia de fantasía. Claro, piensa, el hombre que hoy es mi marido no lo conoció. Quizás de eso se trate, de reservar las leyendas para los que construyen la historia en la cotidianeidad. La historia de verdad.

Abel retoma la escena con la habilidad de un actor de reparto por la carrera al ascenso. Ella abrió la ducha y mientras tanto, de la mano de Abel, recuerda cuando sentados en la galería de la casa de sus padres soñaban con una bañadera. ¿Cuán lejos estaba poder tenerla? En las casas donde hay bañaderas, hay todo lo demás.

Ahora ve un rostro cansado que se esfuma con el vapor de la ducha. Ese espejo no es de antaño, está estéticamente preparado para estar ahí, viendo lo que un espejo de la infancia no toleraría reflejar. ¿Cuánto tiempo ha pasado Abel?  Ahora tiene más que una bañadera y sin embargo solamente entra a la ducha. El agua le cae de lleno sobre la cara, ojalá la cabeza pudiera reventarle. Y en el medio de ese deseo perversamente egoísta, imagina la voz de sus hijos. ¿Adónde están sus hijos? Claro, llegó  tarde a casa y él le dijo que no la esperaría nadie. ¿Tan caro salía construir una bañadera?

Desde la cabeza, presionándola como si las ideas se acomodaran con el forcejeo, las manos le caen por el cuerpo. Y no hay nada de lo que toca que le alcance para justificar el deseo de angurrientos solteros o no tan solteros que se creen que la pasión es menos costosa que el amor. Y es que todo el resto que viene después de una sudadera de pasión a veces no es un impuesto del que alguien pueda quedarse exento.  Ese cuerpo, empapado de cansancio y falto de imaginación para funcionar, no vale lo que desde afuera cotiza.


Casi por sorpresa la toma el recuerdo de Abel diciéndole que le deseaba lo mejor. ¿Cómo hubiese sido todo si él no se iba? ¿Existirían tantas cartas o poesías sobre su lunar? ¿Tendrían algo más que una bañadera? ¿O algo menos quizás? ¿Regresarían eso seres tan hermosos a decirle mamá? Mamá. Esa es la palabra que siente a lo lejos con el portazo característico del más chico. Entonces agacha la cabeza para enjuagarse y ve uno, o quizás dos lunares nuevos. Estira el brazo y ve otro. Lunares que no vuelven, lunares que aparecen. Marcas para toda la vida.  Donde se quiere estar, donde se aspira más allá de lo que se quiere y donde finalmente se termina. Hay un juego de deseo-imaginación-realidad que tira la cuerda que nos sostiene vivos.

8.5.13

notas

Dejando que las palabras fluyan.
Para contar esas historias que son de otros y enseñan.
Para redibujar esas escenas que aún me pertenecen.
Para calmar esas sensaciones que aún no aprenden.
Quizás así llegue a la novela.
Está cerca, parece.

30.4.13

nosotros dos


Es que no tenemos que pensarnos juntos, ni siquiera imaginarnos. Está fuera de lo permitido dejar abierta la mente para que se escape hasta escenas de una vida compartida, una relación de a dos, un mundo libre en el que a la noche me duermo entre algún recoveco –tu cuello, tu axila, tu boca -   y a la mañana me despierto con las ganas de vivir para y por vos.

Descorchás el vino número tres debajo de la parra de tu casa de campo. Decís que hace mucho no estabas ahí y yo pienso que ojalá te quedes para siempre conmigo. Pero claro, te repito mente insensata, no es posible. Las reposeras son reales, ese fresco de una noche de verano, ese silencio acústico con voces lejanas que quizás sean sólo algunos seres vivos o no tan vivos. El efecto del vino sobre el cuerpo es real, te veo como lo servís y lo disfruto con todos los sentidos que indican las reglas de la degustación. La saliva es real,  tus dedos cuando me tocan y tu nariz olfateando mi cuello, buscando un olor que para siempre será tuyo. Todo eso es real, pero no es real todo lo que queremos ser. Quizás.

- Estamos acá como haciendo equilibrio entre distintos estados, roles y momentos que vamos viviendo. Charlas híbridas como estas -me decís - nos devuelven a la realidad.
- Te repito: Todo lo que tenga que ver con vos me lleva a otra realidad.
- Me decís que de eso se trata, de la realidad.  Es que cada vez me cuesta más dejarte en tu casa  para volver a la mía y retornar a la realidad. Pero no, vos también sos mi realidad.

Esas noches en donde nos desglosamos en la intimidad, en la unanimidad.  La música, el vino, la comida que queda a la mitad, nuestros ojos encontrándose con una sonrisa antes de despegar un beso.

Hemos ido a tantos bares y siempre pedimos copas para tres. Nosotros dos y lo que no podremos ser. Nos encontramos en el mundo en un momento y un espacio para los que no estábamos preparados. Servime otra copa por favor, o no, no lo hagas voy a servirme yo sola. Es que no quiero necesitarte.

Ahora estoy sola, acá en casa después de que tu auto estacionó en la puerta. Cada vez, a mi también, me cuesta más que me dejes. Y no quiero dormir esta noche, quiero tenerte al lado narrándome otra de tus historias que me conmueven hasta las células. Sí claro, ya empiezo a necesitarte.

- Avisame cuando llegues.
- Eso me molesta, pero más que eso me presiona y condiciona. Soy despistado y me olvido, es todo un esfuerzo para mí avisarte.

Es que esperaría a que nunca me avises, a que vuelvas, a que te quedes.  ¿Y si vos también me necesitás? Me asustaría un poco menos si no supiese por experiencia que esto puede terminar en obsesión o adicción. Entonces las cosas se desmoronan, porque el respeto no sostiene al amor y el amor no sostiene la relación.

- Somos inteligentes. Al menos ahora me tranquiliza saber que en algún lugar del mundo vas a estar, sabiendo que yo estoy en este otro, para vos.
- No quiero perderte.
- No vas a perderme. Soy yo el que me pierdo cada vez que te miro, cada vez que te tengo me siento mejor. ¿Esto no es solamente pasional?
- Es que no tenemos que pensarnos juntos, ni siquiera imaginarnos. No es pasión, es otra cosa. No sé cómo se llama. Pero quiero tenerlo, porque lo primero que hago con vos – el diálogo, la conexión – es muy fuerte. Y si no puedo conservar lo primero por lo segundo…
- Lo segundo no sería posible sin lo primero.
- Lo primero quiero llevarlo conmigo a la tumba, lo segundo es el cuerpo. No te alejes.  Creo que vos no entendés, ya sabemos que no podemos estar juntos, nunca vamos a estar juntos. Pero si me separo de vos, ¿es resignación? No siempre se encuentran estas excepciones, almas que son como milagros. No hay tiempo, no hay espacio mejor que aquel en el que estamos juntos.
- Ya sé, es como la historia de mi amigo que sé que está, que sabe que estoy. Y capaz para los aniversarios nos vemos.

Yo también sé algo. La frecuencia define las relaciones, su condición quizás su profundidad tal vez. Y al principio me dijiste que hasta cuándo duraría. Te prometí a largo plazo, me desafiaste a corto o con algún esfuerzo a mediano plazo. No vas a entender nunca lo importante que sos para mí, sos el oxígeno cuando la vida se me queda atascada. De algún otro lado debo conocerte.

No es que no llegamos a tiempo o que vamos a destiempo, es que así está bien. Dame tu palabra, que con eso siempre alcanzó, para tener la certeza de que habrá más parras con un vino y personajes de reparto. Nosotros los intérpretes de un show de malabares, acomodando realidades en el aire para recibir el aplauso de un espectáculo único: dos cuerpos que se hallaron en la nada pero que hicieron todo.

16.4.13

tanto, tan poco

Tanta imaginación, tantas ilusiones, tantas fantasías.
Y sólo un instante de realidad para destruirlas.

11.4.13

(no) decir

No me digas que no vas a venir, lo recuerdo.
No me digas que querés estar conmigo, lo sé.
No me digas que se te hizo tarde, ya no espero.
No me digas que soy todo para vos, no lo sé.
No me digas todo lo que ya no quiero ni puedo oír.
Decime que en esta vida no tenemos oportunidad.
Decime que el destino no nos tuvo algo de piedad.
Decime que se nos pasó el tiempo de insistir.
Decime que ya no te queda nada por decir.

7.4.13

pintura de uñas

Me mirabas atento e imaginabas que en el próximo rincón encontraría el esmalte color bordó.
Y yo seguía buscándolo como si el desenlace de la noche fuese a depender de eso, ¿sería?
Llamaron a la puerta y tuve que salir así, más que despintada, intrigada, ¿adónde estaría?
Te di un beso en la boca y otro en la mejilla, como era la costumbre cuando quedabas en casa.
Salí segura de que afuera no habría peligros, pero siempre hay un buitre acechando.
Y el ave rapaz me declaró la guerra cuando me arrinconó contra la pared y con una espada.
Lo voraz de su pico rozándome el cuello fueron las imágenes que la retina había olvidado,
los olores que se habían desprendido de mi piel y los gritos que creí ya se habían silenciado.
No había más escapatoria para la presa perfecta en la que de repente me había convertido.
Y entonces, en un instante, recordé el lugar exacto de la casa en el que estaba el esmalte.
Con un giro perfecto escapé de la cacería. La pintura de uñas estaba en casa, junto a vos. 

mezquinos

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Para permanecer al lado y completarnos.
Para comer tostadas un domingo a la mañana.
Para estar juntos debajo de la ducha.
Para relajarnos de las heridas sin decir nada.

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Y cambiamos los viajes por construir una casa.
Y nos acostamos en horarios distintos sin tocarnos.
Y nos despertamos sin mirarnos las caras.
Y aparentamos que podremos lograrlo.

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Para admitir que adentro nos aguarda un veredicto.
Para salir de aquella sala de espera.
Para admitir que el desamor decidió por nosotros.
Para mirarnos sin juzgarnos, porque ya pasó.

21.3.13

anzuelo

Primero son tus ojos perdidos, una mirada vacía que a veces me da pena
Después me detengo en el oxígeno que busca tu boca semi abierta
Ya sabemos que ese primer bocado es sabroso pero tiene consecuencias
Te seduzco, te salvo, te asfixio, te agoto, te tiro, te ahogo, te dejo
Deberías diferenciar entre los anzuelos que rescatan y los que matan

11.3.13

errores

El error es una breve e intensa señal de que estamos vivos
Pasa de repente y sin más explicaciones que haber sucedido
Por acción o por omisión parece una consecuencia irreparable
Lleva unos segundos pero sus efectos son inmortales
Se inyecta y circula en el cuerpo con el veneno de la culpa
Como un torbellino moviliza hasta la más fina de las fibras
Impetuoso llega a desnudar lo más vil de nuestra esencia
Y allí, en el centro mismo de la existencia, se alberga
Hay muchos antídotos y a veces sólo el tiempo lo acalla
El verdadero error será, sin embargo, no perdonarlo.

20.2.13

pseudónimo

- Hace un tiempo dejaron de gustarme los misterios y creo que si me decís quién sos, podríamos ser grandes amigos.
- Lo siento, no puedo decírtelo. Como vos prefieras.
- Prefiero las personas valientes...y mucho más, las transparentes.
- ¿Existe algún punto intermedio entre mi nombre y lo que para vos sea suficiente con respecto a mi identidad?
- ¿Es que tanto me necesitás?
- En la misma proporción en que te extraño.
- ¿Y por qué me dejaste ir?
- Porque me enamoré de vos.
- ¿Y me lo dijiste?
- De todas las maneras…
- Menos de esta, porque no recuerdo a alguien diciéndomelo.
- Es que no sos para cualquiera.
- ¿Vos sos cualquiera?
- Desde que te conocí, estoy convenciéndome de que sí.
- ¿Por qué lo decís?
- Una vez me recomendaron que no me acercara a vos.
- ¿Las relaciones se recomiendan? Mirá vos, no lo sabía. Y qué lástima, capaz me hubiese ahorrado tantos momentos…
- Es que es fácil enamorarse de vos, pero poder seguirte…
- ¿Ves? Momentos como este me hubiese evitado. No quiero escucharte más.
- No me cortes, no fue fácil encontrarte.
- Se parecen tanto…vos como todo el resto, enamorarse es fácil, olvidar difícil y romper la paciencia se vuelve un ejercicio cotidiano, como si fuese mi culpa…
- Sí, hiciste. Porque ser así ya te hace culpable.
- La culpa hace rodar al mundo… y no tengo ganas de dar vueltas.
- Vos hacés dar vueltas a los que te conocen.
- No. Cursilerías baratas después de las cachetadas, no.
- Es que disfrutás la intensidad, pero nada se compara con la mía…
- Seguís siendo el mismo…no has cambiado en nada…
- ¡Pero cómo! ¿Entonces sabés quién soy?
- ¿Te asusta?
- No. Me sorprende... por el gran juego que estás desplegando.
- Perdón que te lo recuerde pero este juego lo empezaste vos.
- ¿Quién de los dos comenzó con este juego? ¿Quién de los dos lo va terminar?

15.2.13

viciosos

Imaginate que hoy  tampoco querés volver a verme, como si fuera otra de esas veces en donde jurás que ni tanto amor alcanza para soportar mis delirios bipolares.

Pensá que no vamos a hablar por mucho tiempo, y que vas a sentirte libre. Quizás te asfixié con mi veneno adictivo y es mejor estar solo.

Pero si la abstinencia pierde una batalla más y decidís llamar, cuando pasen horas sin respuesta pensá que es como otras veces, que mi orgullo es pendenciero hasta con el amor.

Y cuando llegues a casa, abras la puerta y no responda a tus llamados, asegurate que es otra de esas veces en donde la locura me sobrepasó.

Imaginate entonces que estoy realmente descansando, que los sueños también están durmiendo. Pero no imagines mi amor, aún cuando mi corazón esté silencioso, que he dejado de amarte.

17.1.13

hoteles

Abrir un cajón
Encontrar una carta de amor
Dormir sin desazón
Hay otros amores sin corazón

18.12.12

corazones

Hace un tiempo, no hace mucho, se me quebró el corazón.
Hace un tiempo, hace poco, decidí repararlo sin rencor.

pausas

Una pausa para respirar. Para olvidar las cosas que no nos permiten recordar que estamos vivos.
 

27.11.12

historias

Cambian las escenas, cambian los actores.
Cambian las situaciones, cambian las personas.
Personajes, personas.

19.11.12

lugares

Llegamos sin querer, sin darnos cuenta.
Nos vamos dándonos cuenta de cuánto quisiéramos quedarnos, como en la vida.

22.10.12

martina

Me llamo Martina y tengo 34 años. Soy abogada de profesión y vendedora de vocación, al menos eso dicen las víctimas de mis discursos, aparentemente persuasivos. Que no es lo que decís, es tu sonrisa; que es la forma en la que mirás; o no, puede ser el acento en las palabras…no sé. O  quizás, ahora que lo pienso acá sentada mientras mi vida se me hace una escena cinematográfica, quizás sólo sea que no tengo verdaderamente ninguna intención. Sí, es tal vez que la honestidad es lo que más “vende”.

Lo cierto es que las víctimas se entregan a los discursos no sangrientos pero sí asesinos de esta mujer (inocente) que soy. El Síndrome de Estocolmo me exceptúa o justifica o, espero al menos, explique el cariño que me tienen. Todos te quieren, dice mi hermana cuando tomamos unos mates debajo de la parra en la casa de los viejos. Todos menos él, porque se enamoró de mi, es verdad, pero algo anda mal. 

Ahora me traiciona, tiene una amante que no conozco pero que imagino. Y después de estar engañándome por un año, creo que anoche fue la última vez. Simplemente lo intuyo al momento que supongo que se quedará con esa última cerveza y los besos en una cama alquilada, como el mejor recuerdo de ella. Y mientras espero que salga de bañarse para ir a cenar a la casa de su hermano que hace monólogos de su éxito, pienso que el mío, mi triunfo y el premio que la vida me ha dado, es él. Entonces deseo que el recuerdo que tenga de mí, cuando ya no esté, porque no sé si va a aprovechar esta última oportunidad, que ese recuerdo, sea un poco más que los dos centavos que quedamos debiéndole a la felicidad. Si ponía uno él y otro yo, hubiésemos pagado la deuda. Pero cada uno miró para otro lado, buscó otras cosas para no salvar esta relación.

Sí, es mejor que hablemos después que volvamos de la casa de su hermano. O antes…para qué fingir una relación que nos terminó por dominar a nosotros, los verdaderos actores. Fuimos incapaces de reinventarnos, o al menos de reciclarnos. Mi profesora de química de la escuela secundaria decía que nada se pierde, que todo se transforma. ¿Adónde estamos yendo entonces? ¿Cuál es la trituradora al final de este camino que hará migajas este amor para convertirlo en otra cosa? En verdad quisiera transformar nuestra pareja en algo mejor. Me equivoqué, lo sé. Pero él también y no sé si lo asume. ¿Qué intentó mejorar entre nosotros dos durante este año con una amante de la que además, se enamoró? Las soluciones llegan con decisiones claras, con todas las fichas sobre la mesa de juego, porque sino se trata de una trampa en la que cae el mismo tramposo.

Voy a decirle, cuando salga del baño, que cuando volvamos tenemos que hablar, que así no podemos seguir. Ahora Marcos abre la puerta y yo, sentada sobre la cama y apoyada sobre el respaldar, lo miro. Esos ojos los conozco, me dice. Son los de siempre, le digo. Está ahí, tan igual pero tan diferente, ¿es que de algo sirve reinventarnos, reciclarnos? Quizás simplemente deba terminar, debamos separarnos. Deja caer la toalla y camina desnudo por la habitación, pero lo único que puedo ver es la firmeza que lo sostiene, cada paso, cada cosa que ha hecho en su vida ha sido la demostración de un hombre seguro y confiable. ¿Estaba seguro de tener una amante? ¿Qué clase de decisión es esa? ¿O simplemente pasó? ¿No podía decírmelo, por qué engañarme?  ¿Qué hace acá conmigo todavía?

- No vamos a ir a lo de mi hermano.
- ¿Por qué?
- Porque quiero que hablemos.
- ¿Y por qué no hablamos después si la ya le dijiste que íbamos a cenar?
- Porque necesitamos hablar en un lugar neutral…y mi hermano me perdonaría cualquier cosa, no importa el error, y en cambio no sé si vos me perdonarías todo.
- ¿Por qué habría de perdonarte todo?
- Quizás porque no hay uno, en la relación, que sea más omnipotente o misericordioso.
- Pero hay diferentes tipos de errores.
- Sí, los más importantes son los que te lastiman el alma…algo tan sublime… ¿qué determina que un error sea tan tremendo? Eso, la manera en que el alma te quedó después que te hirieron. 

Me llamo Martina y tengo 34 años. Soy abogada de profesión y vendedora de vocación, al menos eso dicen las víctimas de mis discursos, aparentemente persuasivos.  Pero los victimarios algunas veces también somos torturados. No sé si Marcos practicó su alocución, si en verdad esperaba que yo lo perdonara o que en una suerte de soliloquio conmigo solamente en el auditorio, buscaba su propio perdón. Sucede que las primeras víctimas de un hecho delictivo, son los victimarios.

Hablamos ahí, no hubo lugar neutral. Nos sinceramos y ni siquiera sé si nos perdonamos. Pero sí sé que anoche fue la última vez para ellos dos, amantes que quisieron ser de ocasión, que lo fueron, pero que se enamoraron. ¿Realmente se enamoraron? Un par de besos de vez en cuando, un resumen de la vida en una salida clandestina, la adrenalina de lo prohibido, la idealización fingida y una conexión particular, no son la mejor descripción del amor, me dijo Marcos. Esos ojos los conozco, afirmó después. Son los de siempre, le dije. No, son diferentes. Son los mismos Marcos, pero miran diferente.

Me levanté de la cama y me fui al baño. Busqué mi mirada en el espejo. ¿Qué determina la gravedad de un error? La herida con la que queda el alma, la medida de su dolor. ¿Hay medicina para curarla? Tal vez un análisis matemático que arroje un resultado de la relación, calculando lo positivo versus lo negativo durante los años que duró el amor. Quizás un estudio profundo de significados o una investigación histórica para determinar si algo de todo, valió la pena. O no, a lo mejor, la única medicina es un abrazo que inaugure una nueva oportunidad para intentarlo. Ahora la que abre la puerta del baño soy yo. Esos ojos los conozco, le digo. Son los de siempre, me dice. Sí, pero miran diferentes Marcos. Como los tuyos, responde.

aeropuertos y hospitales

¿De qué se disfraza la espera? Es paradójico que lo que significa estar detenido en el tiempo, movilice tanto. Entre el flujo de excesos que son nada y todo estoy acá sentada. Abrí mi mochila para encontrar algo que me hiciera el momento un poco más llevadero y ahí estaba tu libro. Lo he tenido conmigo durante todo este tiempo desde ese día que me lo diste, y aún no lo he terminado. Lo miro desde lejos, lo acerco y pienso qué lindo sería poder traer personas y momentos a un lugar un poco más cerca que la memoria. Porque recordarte no me alcanza para sentirte. 

La espera invade el tiempo, lo paraliza y toma el cuerpo. Y desde otro lado salen las energías, las expectativas buscando un giro que calme la ansiedad, el miedo de lo que viene o de que eso jamás llegue; lo incierto haciéndonos vibrar en espiral. Y nosotros estamos ahí, en una silla pública y común que sostiene todas las extremidades moviéndose: una sala de espera. Es ahí donde se dirime el futuro.

Aeropuertos y hospitales. Gente que va y viene al-del-por el mundo. Esos espacios que son de nadie pero de los que necesariamente tenemos que apropiarnos. Y durante todos estos años me he adueñado de lo que en suerte me ha caído. Claro, además de lo que he elegido.

Alrededor hay gente emocionada esperando un vuelo. Aparentemente todos vuelven o todos se van en busca de lo que dejaron o a encontrar lo que aún no tienen. Y tanta felicidad, los chicos sobreexcitándose con el espectáculo aéreo ante nuestros ojos, las parejas recientes dándose besos y las no tan recientes recuperando la magia, las ropas informales y de colores, las risas y los abrazos, tanta felicidad me recuerda a ese enero en el hospital.

Fue cuando llegó Matías. En verdad ahora podemos decirle Matías, pero hasta ese momento no tenía nombre. Cada cual en la familia lo llamaba a su manera y yo, yo solamente pensaba que no podía imaginármelo. Y a veces sin imaginación la realidad se vuelve más sabrosa, la del presente que se disfruta sin pensar más allá y la del futuro que sorprende. Sí, la imaginación es el único pasaporte a tomar vuelo, pero a veces también traiciona. 

Mi hermano llamó para decirme que estaba por nacer y dejé todo lo que estaba haciendo. Entré por la guardia (respeto el sufrimiento, pensé, y elevé una oración al destino para que el dolor alguna vez pese menos), llegué hasta la sala y de frente nos encontramos con mi hermano; jamás le había visto brillar tanto esos ojos negros a los que nunca se les encuentra fondo. Por qué será que hacen falta tantas palabras para entenderlo todo y sólo un gesto explica lo que realmente se siente en los momentos más importantes. Pasá me dijo, y él estaba ahí tan chiquito y tan real. Entonces me imaginé en ese lugar, trayendo alguien al mundo, con la esperanza de que no sea la realidad la que me traicione.

Y ahora esta es mi realidad, a la que me devuelve el altavoz informando que mi vuelo está por despegar. Vuelvo la mirada al libro. La tapa son de esas que no dicen nada y en la contratapa, leo el recuerdo de tu voz diciéndome simplemente que me lo regalabas porque cuando lo leías te acordabas de mi. Hoy espero que algo de todo  lo que vivimos mantenga en vos una postal de lo que fuimos, porque yo cada tanto te traigo a la memoria, pero cuando no, aparecés  con el libro: cuando salgo de casa y lo veo en la biblioteca, cuando queda sobre la mesa por haberlo sacado en un intento frustrado de terminarlo o así, cuando viaja conmigo adonde sea. Nunca te di nada que  garantizara mi presencia eterna en tu vida, pero más allá de las veces que nos hablamos o escribimos, espero cada tanto entrar por la ventana sin golpear la puerta y darte una sonrisa con algún recuerdo añejo.

Embarco y tengo la misma sensación de siempre cuando me subo a un avión, es lo más cercano al deseo siempre eterno de mi mejor amiga de tele-transportarnos. Es que las distancias a veces duelen tanto, aún cuando muchas ayuden demasiado. Y creo que por eso nos alejamos, para preservar el milagro de habernos encontrado. Milagro, esa es una palabra que te pertenece.

El destino y sus circunstancias me han hecho viajar mucho. Por trabajo o por placer me subo a los aviones con más frecuencia de la que subo a la terraza de mi edificio. Y a decir verdad, el mundo se ve igual desde cualquiera de los dos lugares porque aprendí que, simplemente, hay que saber sintonizar perspectivas. Busco mi asiento, lo encuentro y me acomodo. Este no es cualquier viaje, voy a verte.

No fue la última vez que nos vimos sino al principio, cuando como un postulado inviolable nos propusimos encontrarnos el 20 de julio de unos tres años después en el que en ese momento estábamos. Hoy es ese año, hoy es 20 de julio. Voy a llegar tarde como siempre, no por la combinación de vuelos sino porque me mal acostumbré a no ser la primera en la construcción de una escena. Y mucho menos una escena como esta que si fuese la de un film cinematográfico, no sólo sería éxito en cartelera sino que sería galardonada.

Entonces cuando llegue vas a estar esperándome, y te imagino poniéndote de pie con los ojos iluminados, el tiempo no ha pasado te lo juro para ninguno de los dos. Y cuando nos sentemos, comenzaré el guión mirándote a los ojos, abriendo el libro en la página exacta porque me lo conozco de memoria, y leyéndote “Hace algún tiempo”. Mi texto favorito después de este claro, el que construimos nosotros dos desde hace tantos años con esta historia.


18.10.12

14.10.12

homenaje

De Jorge Luis Borges

(Un homenaje al compañero que en voz alta lo recitó, a quién lo leyó, a quién después preguntó. Compañero, de esos que te acompañan...para siempre.)

Mientras escribo me siento justificado; pienso: estoy cumpliendo con mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura pueda valer. Y si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que recibiría esa noticia con alegría, con satisfacción, pero seguiría escribiendo, ¿para quién?, para nadie, para mí mismo.

Jorge Luis Borges, en el libro "Cuando ya no importe" de Juan Carlos Onetti.
(Porque cuando ya no importe, nada, esto seguirá importando)

20.9.12

un lugar para mí

Este mundo no funciona si no hay un lugar para mí. No me digas que soy egoísta o egocéntrica, no me digas, como preámbulo a tu teoría del ombliguismo, que me creo el pupo de todo. Porque aunque me lo expliques, me lo grites o me lo susurres al oído mientras evitás quedarte prendido a mi cuello que se angula con la erosión de tu respiración, mientras, yo voy a sentir que necesito un lugar para mí.

Aún tu teoría del pupo es escasa. ¿Creíste que me alcanza el lugar que ocupa el ombligo? No, necesito un espacio grande para mí. Porque si no lo tengo, sólo hay cabida para mi humor, que desatento y enfadado gatilla contra la rutina y la desarma en segmentos de tiempo que oscilan entre el ánimo y el desánimo.

El pupo es pequeño, no me alcanza para todo. Necesito mi lugar, uno para mí sola. Porque todo esto se desmorona cuando pende del hilo de mis estados. Este mundo no funciona si no hay un lugar para mí. Mi mundo que es parte del tuyo. Y perdoname que te lo diga así, así como se lo digo al mismo pupo que de tan pequeño sólo contiene lo que transpiran mis sensaciones. Necesito un lugar para mí que sea más grande que el pupo, necesito mi cuerpo, necesito mi mente. Esa conexión de cada milímetro, de cada segundo que respira el tiempo de descuento que me queda.

Un lugar colorido pero más mate que brillante, quizás parezca opaco pero tenés que verlo desde cerca para darte cuenta que es transparente. Y de tan translúcidos los colores se confunden con los olores, a flores en primavera que en otoño sudan por sobrevivir. Así es este mundo, el mío. Y si no hay un lugar en donde poner algo de todo lo que me forma, se deforma el resto: que la casa, que la rutina, que el trabajo, que la cuenta bancaria, que las recetas para ahorrar o las estrategias para invertir.

Para mí, no para mi pupo. Un lugar amplio con ventanas grandes y puertas giratorias para que entren y salgan los fantasmas con los que convivo, que sean protagonistas en un espacio luminoso de tanto brillo que es la alegría de poder verlos, aceptarlos. Un lugar para mí, porque si entro yo, entramos todos.

4.9.12

rutas

- Tutucas en la vereda con alguna sandía, un mate en la plaza coqueteando con la pilcha de promoción, un suelto de esa marca la más barata CJ ¿te acordás?...eso, sólo algo más, unos pocos mangos para llegar en el bondi hasta la universidad privada...fue el camino hacia la burguesía que encima, es tan rica la guacha.
- Pero tenemos el corazón de arroz, tanto así que el caviar no lo toca... y un par de libros que escudan con la imaginación la banal realidad de los mortales.

22.8.12

emoción

Cuando caen esas lágrimas es porque se te estruja el corazón y se deslizan por tu mejilla como sólo yo conozco. Será que eso también se parece al amor.

11.8.12

volver

Volví a los fideos en el colador, a las arvejas y a otros enlatados.
Volví a las películas de los domingos, después de sábados de fiesta.
Volví al silencio atormentador de los minutos antes de acostarme.
Volví a la soledad.
Pero también retomé mis libros de una biblioteca añeja, relegada. 
Retomé a la mesa de café y al humo del cigarrillo decorando la escena.
Retomé a esos callejones que sin salida conducen a destinos abiertos.
Retomé a los encuentros.
Y me encontré con los años que han pasado sobre este cuerpo.
Me encontré con gestos en mi cara, trazados de personajes e historias.
Me encontré con una desconocida negociando con una nueva realidad.
Encontré a alguien más.
Y con alguien más salimos a caminar y no sé si llegaré hasta donde estás.
Si no aparezco tal vez me perdí en las ganas, si llego quizás sea resignación.
Mis deseos te asfixiaron y con tu asfixia se me oprimió el corazón.
Quisiera prometerte que seremos los de antes, quisiera encontrarte.
Aunque quizás prefiera perderme en el camino a perder mis sueños.

6.8.12

encuentro

En tu barbarie has sido más sabio que esta aspirante a intelectual con ánimos de escritora. Vos consagraste mi obra, fuiste mi mejor historia… la de amor como la nuestra no se vive en bibliotecas.

Pronto vamos a vernos, no llegues tarde porque tenemos mucho que hablar. Ha pasado tanto tiempo y después de todo, todavía te extraño.

18.7.12

guionistas

Si me dijeras quién sos acabarías por ser vos, y no un anónimo espectador.

Sobran audiencias y hasta actores, los que faltan son los guionistas que disparan ideas en revoluciones.

13.7.12

ensayo de un error

El amor es tantas cosas que me olvido de algunas.
Las matemáticas se resignaron con tantas fórmulas.
Tampoco las palabras lo lograron con todas sus letras.
Entonces no pidas explicaciones que son absurdas.
El amor es tantas cosas y a veces no alcanza ninguna.

29.6.12

orejas, ojitos y adelante...

Otro año más. El tiempo es el único que pasa así, sin preguntarnos adónde queremos ir. Asique acá estamos, nos guste o no y no sabemos hasta cuándo.

Tuve ganas de escribirte todo el día y acá estoy. Empecé de mil maneras y creo que esta vez la voy a terminar. Solamente quiero escribirte porque hace mucho no lo hago, decirte cosas que de otra manera no lo haría. No es nada complicado, no es un secreto o algo se le parezca, pero a veces no nos tomamos el tiempo ni el momento para este espacio. Y como nosotros estamos cada vez más separados creí que era una buena oportunidad para escribirte.

Ha sido un año difícil para vos, el peor de todos diría yo, pero creo que descubrimos que sos un hombre fuerte. Entonces además de ser una persona especial y con una grandeza maravillosa, sos un hombre fuerte. El mundo es tuyo si te lo proponés.

Si la vida se me acabara en un instante, no quisiera morirme sin decirte que seguís siendo una de las cosas más lindas que conocí, que nunca más me enamoré de nadie otra vez y que te tengo como un prendedor atado a mi vida. Durante nuestra relación hemos hablado de superación, exilios, separaciones, probabilidades, amor y desamor. Pero lo cierto es que siempre fuimos a destiempo y que nunca nos entendimos, o nos entendimos mal. Y lo cierto es que estamos parados en este punto del mundo, en este momento y con este lazo que un día va a terminar de desaparecer o quizás, en un acto milagroso, se haga fuerte.

Crecimos. Nos hicimos adultos. Y primero nos enamoramos, después nos acercamos, más tarde nos encontramos entre todos nuestros desencuentros. Pero ahora las cosas cambiaron, ya dejamos de frecuentarnos, dejamos de necesitarnos. Pero lo bueno de todo esto es que nunca dejamos de querernos. O por lo menos yo. Deseo para vos toda la fuerza que necesitás para salir adelante. Deseo que encuentres a la mujer que sea capaz de hacerte revivir. Espero que recuperes las ganas de estar vivo. Le pido a Dios que nunca te quite esa energía que tenés adentro, ese carisma y esa belleza que todos vemos.

Han pasado tantos años desde que nos conocimos, y creo conocerte mucho, tanto como la gente que te tiene al lado de verdad: te conozco feliz, enamorado, desnudo o vestido; te conozco triste y preocupado, entero y quebrado; te conozco auténtico, desde lo más lindo hasta lo más feo que tenés.

Quiero pedirte perdón porque nunca estuve con vos libremente. Siempre, absolutamente siempre y aunque digas lo contrario, sólo estuve al lado tuyo en la sombra de nuestro secreto. No importa si vos estuviste o no, esa es otra cuestión. Yo hablo por lo que me toca. No sé cómo se hubieran dado las cosas si todo hubiese sido de otra manera. Pero no tuve el valor de intentarlo, me ganó la cobardía y el precio es esta incertidumbre eterna sobre lo que hubiese sucedido.

Además de pedirte perdón por todas las cosas que hice mal, quiero agradecerte porque aún con tanto dolor me hiciste grande. Hacerte cucharita, abrazarte, fue una de las cosas más lindas que me pasaron en la vida. Quiero quedarme con la certeza de que nos amamos mucho alguna vez, de que fuimos felices juntos, de que la pasamos mal pero también muy bien. Quedarme con esta sensación de que pudimos darnos algo el uno al otro. Pero como me decías vos, hay que seguir: “Tapate las orejas, cerrá los ojitos y dale para adelante”.

27.6.12

carta a Román

Sin preámbulos te escribo, simplemente, para decirte que me enamoré de vos desde que llegaste a mi vida. De lo que sos e incluso de aquello que imagino. Tenés una habilidad especial para desconfigurar mi lente a través del cual observo – y experimento – la realidad. El zoom para alejar o acercar funciona diferente desde que te hiciste eco en mi vida, todo es tan relativo. Y este amor insuperable es el argumento de esta incondicionalidad que diferencia el vínculo que me une a vos.

Sé que nuestra separación – al menos esta primera – va a dolerte un poco. A mí también te confieso. Es que la costumbre hace su trabajo fino más allá del tedio de la rutina. Estamos cómodos así, bien. O estábamos. ¿Para qué cambiar? Los cambios llegan, simplemente llegan. A veces son para bien y otras no. De todos modos suceden, fortuitamente o autogenerados,  los nuevos escenarios montan su estructura ineludible en nuestro terreno. Sin embargo, este giro va a hacernos muy bien. Nuestra relación se planteará de otra manera, con nuevas oportunidades…después de todo, por más que hoy tengamos que separarnos por primera vez, hay mucho en común, nos unen demasiados motivos.

La vida tiene muchas vueltas, en todos los sentidos, tantas que nos mareamos con frecuencia. Y como si eso fuera poco, los humanos la embarramos con los errores, algunos absurdos, infundados y reiterados. La mentira se cobra víctimas haciendo metástasis con la deslealtad y la infidelidad (a personas, a valores, a grandes amores), haciéndonos creer una ficción que inventamos para sobrevivir a la realidad, una que suele ser cruenta. Pero no hay que vencerse mi amor, el arrepentimiento es una buena droga para curarse, mientras que el perdón y la empatía son de baja efectividad, y la honestidad es poco menos que un jarabe para esta enfermedad asesina de la mentira. Es tan mentirosa que hasta se miente a sí misma para engañarnos. Lo cierto es que hay que luchar Román, no puede ganar la culpa, sino la fe y la confianza en que no volveremos a equivocarnos. O al menos intentarlo.

Si la culpa eclipsa la fe, no podremos ser mejores. Por eso tengo fe de que juntos vamos a superar obstáculos. Además no estamos solos…y si sos orgulloso y testarudo como tu papá, vas a poder, porque vas a ser valiente como él. Tu papá eligió tu nombre, Román. Y estoy segura que entre los tres vamos a hacer un buen equipo. Llegaste antes de lo que él esperaba, y ahora aguarda ansioso que salgas de acá adentro.

Amo a tu papá, por eso existís, porque con nadie más hubiese sido capaz de traer una vida al mundo. Le pedí disculpas por tu arribo prematuro, en silencio, como otras veces que lo lastimé o me equivoqué y busqué su perdón sin decírselo…no podría dejar que la culpa gritara más fuerte que este amor que nos une. Y sé que él también lo hizo, sé que ha cometido errores que de haberlos gritado para callar su conciencia, nos hubiésemos separado. Pero no una separación como la nuestra Román, que vamos a dejar de estar juntos acá en mi cuerpo pero que vamos a seguir unidos. No, seguramente vos no existirías de habernos separado. Así está bien, es mejor a veces no decir en voz alta lo que con palabras no alcanza para explicarse.

Cuando el amor es tan grande, ni los errores ni las culpas son suficientes para destruirlo, porque cada uno a su manera intenta ser lo mejor para el otro. Román, sos el resultado de un hombre y una mujer que, más allá de todo, sostuvieron el amor. Y ahora tienen, tenemos, un motivo más no sólo para mantenerlo sino para hacerlo crecer.

Te esperamos.

25.6.12

viajes

Cuántas personas quisiera que miren los paisajes que enceguecen mis ojos.
Y muchas han viajado conmigo. No iba sola, estaban ellos, mis afectos.

12.6.12

mandarina

No es que somos media naranja y venimos al mundo a buscar la otra mitad.
Diría más bien que somos primos hermanos de aquel cítrico, somos mandarina.
Y en cada ocaso vamos perdiendo gajos hasta también desintegrarnos.
Suerte que existen los amaneceres, que aún siendo tan costosos nos despiertan. 
Pero hay que levantarse compañero, estas frutas son de estación mientras dura.
Ojo con la confusión, no somos cebollas que en cada capa desangra en lágrimas.
Somos de color naranja, dulces. Las cosas buenas merecen grandes homenajes.
Y también los lindos recuerdos, los que se quedan más allá de la finita carne.

8.6.12

simplemente siempre vos

Y me equivoqué cuando entoné la canción, no eras vos el que te morías por volver, era yo mi amor y Gardel adónde estás que no me entonás un tango que sane esta frente marchita. Desde Cortázar hasta Borges, o desde la más legítima sabiduría de la señora de la despensa que me vio crecer, me pregunto sobre los matices para encuadrar esta imagen. Pero no, no hay portarretratos para nosotros, seremos la prueba más ardiente de un amor que de tanta pasión se quemó, seremos el amor más anónimo, sin tiempos y sin recuerdos, pero también sin olvidos.

Vas a ser el beso más auténtico que jamás di. Lejos de ser ese que aún cayendo la bomba de Hiroshima no iba a dejar de dar, vas a ser por siempre el que causó la explosión. Vas a ser el amor más perfectamente imperfecto que he tenido.

Te extraño, más que por lo que me diste por lo que fui cuando creíste darme algo, cuando pensé que tenías algo para darme, además de mi propia libertad que sólo con vos supe encontrar. Pero para qué tanta poesía mi amor, si te escribí un libro entero y nunca entendiste ni una sola palabra de lo que tenía para decirte. Claro, cuando llegamos a mi casa esa noche de borrachera, todas las explicaciones estaban mudas. Me viste dormir, te dejé que me vieras dormir. Vas a ser el único testigo de esa noche, de la humedad que le dio vida a ese amor que empezó a crecer en un terreno fértil pero dinamitado.

Es que jamás entendiste mi idioma, sólo podíamos comunicarnos por el lenguaje del deseo que atentaba contra cualquier código que no fuera el de los besos desesperados, ocultos, sólo nuestros. Te extraño sí, cada tanto sos como el cigarrillo que sé que jamás volveré a fumar. A veces te encuentro en textos vagabundos que le piden dos centavos al pasado para despertar el interés de inversores que apuesten a este presente amorfo. 

Un chasquido de dedos cansados me devuelven a la realidad como si fuese menos doloroso que la cachetada de la verdad, no estás acá. Esta será como las grandes historias, las que se seguirán contando aún cuando el mañana nunca llegue. O si llega, cuando jamás termine.

1.6.12

nosotras

Nunca fuimos ni tampoco seremos de ese conjunto de mujeres normales, que se levantan a la mañana, se ponen maquillaje, van a sus trabajos, almuerzan en horario, toman una copa con amigos, que ponen a sus hijos en la cama a las 9 y reservan un sábado de cada mes para ir a la peluquería.

Para el que lo entienda y para los que no, una como vos o una como yo, siempre será esa que disfrute estar dentro de unos pijamas cómodos sin reparar en horarios adecuados, será la que despierte a las 3 de la madrugada con unas líneas escapando de la punta de la lengua o del residuo del sueño, será la que sienta que conecta con el mundo cuando se sienta en ese piso que contiene, será la que pretenda descuentos a los desvalidos aunque no sea buen negocio.

Pero será también la compañera que no te suelte la mano aunque ya no tenga fuerzas, la que te sacuda cuando estés dormido en tu anestesia, la que te apuntale y te empuje cuando tus miedos sean más grandes que tu fe.

Así, yo prefiero estas rarezas que hacia afuera parecieran cosa de locos antes que la normalidad acabada de las señoritas perfectas que no se piensan ni ayudan a los demás a pensarse. Prefiero la rareza de espíritu, esa que nunca te deja quieta, que te obliga a reinventarte a no conformarte.
 
 
Prefiero que nos quieran así, locura de por medio, incomprendida, incontenida, inexplicable, porque si acaso quieren cambiarme, un rato seré la que han querido dibujarme, pero cuando vuelva a ser yo, seré más yo que antes.

By Marina Grasso (Producción a mano alzada)

27.5.12

intersección

Hoy nos cruzamos, miré a tu hijo y pensé que también podría haber sido mío.
Entonces por un momento me quedé pensando en todo lo que perdimos.
Los frágiles cristales que guardaban los sueños se rompieron en mudanzas.
¿Será que también perdimos el tiempo? ¿Que fuimos un yerro del destino?
Aún cuando me gusta pensar mejor, que fuimos sólo un desliz del amor.
Sigo siendo la misma desordenada de siempre, pero limpita te decía.
Sigo dejando el saquito de té para tomarlo, aunque ahora dejé de fumar.
Sigo siendo la misma y por más que a veces la mujer opaca la niña, está ahí.  
Hoy nos topamos en otra intersección de la vida, no saludamos sólo nos vimos.
Las peleas desgastaron las palabras que se quedaron mudas y sin motivos.
Y aunque ya no la leo, a veces recuerdo algo de tu carta de un adiós civilizado.
Me pregunto si seguiré siendo tu único y gran amor, o si sos mi excepción.
Pienso si quizás soy una bonita historia para vos, o si olvidaste hasta mi voz.
Miro atrás, a los costados y adelante para que no me engañe este cruce fortuito.
Gracias a vos conocí un mundo y cuando nos dejamos encontré muchos otros.
El mío es el de siempre, con mi pupo y mis tropiezos seguimos construyéndolo.
Ahora tengo que doblar la esquina y pedirle algunos centavos de más a la vida.
Tengo que andar muchos kilómetros aún, al menos hasta que me deje vivirla.

24.5.12

ganas

Qué ganas de que me encuentres, qué ganas de conocerte.
Qué ganas de que me invites, qué ganas de gustarte.
Qué ganas de tener ganas, de otra vez lograr enamorarme.

Es que el tiempo transcurrido es la conquista del pasado,
pero necesito que me digas que aún nos queda demasiado. 
De esa manera para el beso de mañana nos estemos amando.

Qué ganas de que me encuentres,
de conocerte,
de que me invites,
de gustarte.
De nuevo.

1.5.12

fuera de foco

28 años después, la vida se me sigue desfigurando de la misma manera que aquél día que tomé vino patero.
Es como una escena borrosa, como una foto desenfocada. Y no la entiendo.
A veces la vida es eso, esa última copa de alcohol que te noquea hasta el corazón.
Quizás sea más que algunas veces.

27.4.12

la calesita

Perdí la cabeza de tanto girar en la calesita.
El mareo fue tremendo y el golpe me dejó sin aire.
Hay juegos peligrosos por más felices que nos hagan.
Pero me levanté con la certeza de los soberbios.
Esos testarudos de gritos caprichosos que se oyen.
Y quiero dar vueltas hasta perder la cabeza otra vez.
Es la obstinación resignada ante lo incontrolable.
Entonces observo la calesita que gira en mi espera.

20.4.12

b.a.

El día ha sido de esos que se parecen a la vida, una pulseada entre las alegrías y los rostros borrosos. Y aún con esas cosas que la justifican, es inevitable preguntarse los motivos. Por qué, ¿por qué? Simplemente por qué...
Sucede así y no hay que preguntárselo, me dice ella, cada uno con lo que le toca sin cuestionamientos y asumiendo. ¿Por qué? Porque no hay respuestas. Ese abrazo, esos besos, la caricia, la absurda palabra que intentan calmar pero no sé si en algún momento llegan a curar.
No quiero que te vayas, es eso simplemente. Dejás a mucha gente herida. Simplemente sucede, y no es culpa de nadie, eso es una excusa para tener alguien o algo en quien poner la ira que son las (dolorosas) afirmaciones en las que se convierten las preguntas sin respuestas.
Sí, estoy triste, sufriendo aún cuando en el aire flota eso que justifica que siga queriendo respirarlo. Es que te vas, y tu partida me desata tantas preguntas...¿por qué? Son tantas las respuestas que no llegan a responderse, que el vacío es interminable. Es que no entiendo por qué nos dejás, y tampoco entiendo por qué hay personas que son tan abandonadas sin querer ser dejadas.
Qué sufrida que es, le han pasado todas, me dice ella de nuevo. Tampoco lo entiende pero parece aceptar que le han sucedido todas juntas a esa persona como a tantas otras que dan vueltas junto al mundo en medio de lo inexplicable.
Ya sabemos que vas a irte, lo dijeron los doctores, fue el mensaje de tu cuerpo. Algo tuyo queda en nosotros, justamente para completar el pedazo nuestro que te llevás con vos.
Ninguna palabra alcanza para detener mi mente que observa su protagonismo tácito en esa pulseada que son estos días y que se parecen a la vida.

5.4.12

deseos

El olor a césped cortado una tardecita de verano recién llegado…
Un abrazo como el de mi sobrino a las 4 am cuando pide la “mema”…
Las ganas de ayudar a alguien que necesita algo, sin importar si lo tenemos o no…
Una cerveza bien fría al lado de la pileta o el río, con la gente querida…
Un trabajo que nos guste, que justifique la pelea diaria de su excelencia...
Vivir desde lo que pensamos, desde lo que sentimos…ni más ni menos...
Conocer gente nueva, en Centroamérica o Europa…o en la despensa de Doña Rosa…
Recuperar o no perder la capacidad de asombro, porque es tan hermoso sorprenderse…
Un libro debajo de un árbol, como en esas tardes de Cruz del Eje que tanto extraño…
Esa película que no alquilarías jamás si él (o ella) no estuviese al lado tuyo…
Muchas expectativas, porque aún cuando a veces defrauden, nos mantienen vivos…
Comunicarnos más… dejar que el diálogo sea entre los “Ellos” de la relación…
Salud, que mientras el cuerpo y la mente funcionan, la vida se camina sola...
Perdonar, saldar cuentas pendientes…si hay basura en este mundo, eso es el rencor…
Dar respuestas, hay alguien del otro lado del mundo, que está esperándonos…
Caminar siempre para adelante, porque el pasado es el camino pero quedó atrás...
Dar muchos besos…es la medicina invisible más poderosa que jamás he conocido…
Una de esas carcajadas con amigos recordando las cagadas de cuando éramos adolescentes…
El brillo de las luces del arbolito de Navidad, que veo sentada desde la escalera de mi casa….

4.4.12

oración

Prometí:
Asistir a ceremonias religiosas o visitar algunos santos.
Cortarme el pelo como cuando tenía quince años.
Luchar con ahínco para dejar mis cábalas más arraigadas.
Donar dinero, hacer beneficencia o algunas de esas cosas.
Alejarme de ese hombre al cual solamente quería besar.
Dejar de fumar sin excusas, ni siquiera la mentirosa “seca”.
Reconciliarme con esas personas de las que me separé.
Hacer sacrificios, los que cuestan desde el pelo hasta el pie.

Prometí hacer, dejar de hacer, no hacer más.
Prometí tanto para eso que deseaba que fuera realidad.
Y un día, prometí no prometer más. Heme aquí entonces.
Fe, otra vez. Sé que estás escuchándome.

28.3.12

el bar

{…} En eso estaba cuando apareció por la puerta. Tenía la remera roja por fuera del pulóver gris oscuro, los pantalones que no se le caían por suerte y la barba que le daba el aspecto de cargar un cansancio por adicción compulsiva al trabajo, “¿qué hará acá un sábado a la mañana?”, pensé. Y luego entendí que estábamos ahí para encontrarnos. {…} Lo primero fue “hola, buen día”. Lo último “chau, nos vemos”. En el medio no hubo nada, quizás una mirada. Pero después vinieron todas esas cosas que jamás caben en las estructuras mentales de quien se imagina que la vida es una hoja de ruta y que en la carrera por salir ganadores, la respetamos con el acelerador siempre a fondo. {…}No sé si fue amor a primera vista, si a Cupido se le escapó una flecha cuando regresaba a su casa ebrio después de un furioso y frustrado viernes a la noche tras el desencuentro con su amada Psique, o si fue alguna afición suya a prácticas hipnóticas lo que me inmovilizó. Solamente sé que esa mañana me enamoré de Alejo. {…} Entonces el amor que pensé que no recuperaría se me subió al cuerpo otra vez, quería abrir los brazos cerrar los ojos volar caer y tocar el fondo. La vida se me hizo rulos con ese encuentro fugaz en el que apenas hubo un escaso diálogo de cortesía. Pero en ese momento no sabía aún que a veces se ama y se aprende. Sólo eso. Amás y tenés que seguir adelante.{…}