26.11.13

rupturas

Abandonaste el barco en medio del naufragio
Parecías volar sin timón más que navegar
Algunas relaciones dan libertad y otras hunden
Te acobardaste y me quedé sin capitán
Las matemáticas no son perfectas
A veces se restan las sumas
De dos pasamos a ser uno
Y cada cual con su cuenta

25.11.13

Palabras compartidas

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21.11.13

Visita obsesiva

Anoche vino a visitarme, nos quedamos hasta tarde, conversando sobre el asunto. Ese asunto. Buscamos juntos las respuestas que no existen, planificamos posibles soluciones ante crisis inminentes y, lo más entretenido, diseñamos escenarios con posibles actores y desenlaces diversos. Pensamos hasta que nos cansamos y nos fuimos a acostar, pero incluso ahí, en la cama, nos enroscamos. Dimos vueltas sobre ese colchón añejo, situado al frente de una imagen desteñida de nosotros dos, como actúan dos amantes que aún sabiendo que se hacen mal, continúan dándose besos poco saludables pero analgésicos. Así, hasta que nos quedamos dormidos, él y yo.

Hoy a la mañana despertamos juntos, desayunamos y salimos a la vida. Hice las tareas de siempre, pero junto a él. Fue una rutina extraña, porque sin dejar de hacer nada, cumpliendo mis obligaciones al ritmo de un día cualquiera, él estuvo ahí, acompañándome. A la tarde decidimos dar un paseo, imaginando que quizás, podríamos engañarnos, otra vez. Creímos que sería posible desviar la atención pero aún así, terminamos de nuevo, enredados, confundidos, agobiados. Como si el encuentro, otra vez y después de tanto tiempo, sembrara de vuelta una explosión en la mente. Y desde ahí, se expande haciendo eco por mi cuerpo.

Anoche vino a visitarme un pensamiento. Un pensamiento reiterativo sobre eso que quizás será, una idea que ya casi no me hablaba, que había logrado silenciar. Y se ha quedado durante todo el día conmigo. Parece que le gusto, parece que lo alimento, que se siente mimado con mi rumeo recurrente y que nadie ha sabido ser tan buena anfitriona.

Pero no te quiero acá pensamiento, no quiero que te quedes más. Sí quiero eso que deseo, la idea genuina que esconde mis ganas de que ese sueño, ese que tanto anhelo, al fin suceda. Pero a vos, visita obsesiva e insistente, no sólo que no te quiero, sino que no te necesito. Me hacés daño. Aun cuando a partir de vos he aprendido a planificar tantos resultados posibles como letras del abecedario (Plan A. Plan B. Plan C... y hasta la Z). Aun cuando por tu insistencia he desarrollado habilidades sociales impensadas para mi carácter intolerante y mi falta de entrenamiento con la ansiedad, que siempre veloz, domina mi capacidad de espera. Aun cuando sos el resultado de un deseo, a vos, pensamiento, que lamés hambriento mi mente, te pido que me dejes libre.

Anoche viniste a visitarme y te quedaste conmigo durante todo el día. Y ahora, esta noche, quiero dormir sola sin vos, pensamiento. Voy a abrirte la puerta, con dolor claro, en el fondo sos mío, un amante pasional resultado de un deseo legítimo. Pero tengo que dejarte ir, para que haya lugar cuando después de vos, venga la acción.

Soliloquio I

31.10.13

asusta

Me asusta decirte que aún no las he vivido todas, pero también me asusta decirte que ya entendí que no vas a volver.

#CiclotimiasLiterarias en Cicltomias

25.10.13

¿venís?

- Decime que dormís...
- No, no duermo. Pienso en vos...
- ¿Venís?
- Estoy lejos...
- Como siempre.
- Me encantaría ir...
- Pero no podés...
- ¿Cómo sabías?
- Porque así fue siempre, y así será. Dale... vení. Por favor.
- No puedo.
- No querés.
- Pensá lo que quieras...
- Siento lo que puedo...

24.10.13

nuevo libro - ¡La novela!

En co-autoría, estamos próximos a lanzar la novela: 400 Días, Relaciones en tiempos modernos. 

Más información, haciendo "me gusta" en la FanPage: https://www.facebook.com/400diaspaginaoficial


22.10.13

se fueron

Se me fueron quedando sin excusas, las ganas de que tuvieras ganas.
Se me fueron quedando sin deseos, el deseo de que lo intentaras.
Y sin ganas, sin deseos, sin excusas, nos quedamos sin nosotros.

4.10.13

abusos

No abuses de mi sensibilidad, como no abuso de tu ignorancia sobre mí.
No abuses de mi confianza, como tampoco abuso de tu soberbia vil.
No abuses de mi amor, porque no abusaría jamás de tu deseo de ser feliz.

1.10.13

amor "tejendero"

- Los remiendos del amor se descosen a sí mismos cuando el futuro está huérfano de hilos.
- Ordinario amor, eterno tejendero inexperto, cuya obra no resiste el paso del tiempo, afloja sus costuras, se deshilacha, se pierde.
- ¿Tejendero?
- Tejendero, me gusta esa palabra.
- No existe.
- ¿Y acaso el amor existe?

pasa el tiempo, nosotros quedamos

Pasan los años, pasa la vida, pero nosotros dos quedamos ahí, suspendidos en esa trama recurrente sobre la que se escribe nuestra relación.

Somos personajes - los protagonistas por cierto - de una historia de amor que de ser comercial, tendría record de ventas incluso entre los escépticos de la ilusión, entre las mentes inteligentes que no se permiten esos atajos que bañan las neuronas de la deliciosa pero adictiva miel del placer.

Cada vez, cada fecha estipulada en la que coincidimos saludarnos, preguntarnos cómo estamos, saber hacia dónde vamos cada uno sin nosotros, decimos las mismas frases, remarcamos los mismos silencios, insinuamos la misma idea de imaginar lo que hubiésemos sido si nos animábamos a ser.

Pasan los años, pasa la vida y somos esos personajes que cada vez que coincidimos rendimos homenaje al desencuentro voluntario, que no es otra que la resignación de saber que podemos y podremos hablarnos, escucharnos, vernos, pensarnos. Podremos siempre encontrarnos en el desencuentro, pero no podremos nunca desencontrarnos para de una vez por todas, encontrarnos.

29.9.13

esas letras...

Si no estuviese convencida de que la vida es una novela (de drama, de terror, pura poesía) no escribiría.

6.9.13

podrías

Podrías venir hasta donde estoy
Bajar esa copa, descorchar un vino
Podrías apoyarte ahí en la mesada
Disfrutar el trago, tanto como mirarme
Podrías acariciarme con suspiros
Y acaso por la cintura abrazarme
Podrías decirme que estás conmigo
Que elegís amarme sin testigos
Podrías susurrarme un poema
Jurar que vas a acompañarme
Podrías, podrías hacerlo mi amor
Podrías que no haría falta porque ya,
Así y sin decirlo, lo leo en tu voz.

7.8.13

hasta mañana

Decís "hasta mañana" y cortás el teléfono, pero de este otro lado algo quedó conectado. Es esa sensación algo familiar, es la esperanza de que después de esta noche vamos a volver a vernos, a hablarnos, a pensarnos. Hasta mañana, digo también.

1.8.13

18.7.13

la noche

Oscura, sedienta de luz viene la noche cada tanto a quitarme el incipiente amanecer
Perspicaz, astuta, la espero con mi capa impermeable, ella ya no me asusta
Y el mañana tampoco


17.7.13

extrañar-te

Vas a estar en cada nota de jazz que suene como un telón en el escenario de mi vida.

Y después de buscar la música, sabiendo que vos tenés la tuya (la que te regalé), cuando ajuste los cordones de mis zapatillas antes de comenzar a correr, voy a recordar la imagen de tus piernas sobre las mías debajo de la mesa de algún bar. Aún cuando levante la vista para iniciar el trote y no estés, tus pies van a andar al ritmo de los míos. Aún separados, vamos por un mismo camino, al costado y con solo voltear, podremos vernos.

Voy a encontrarte entre las páginas de los libros, de los míos y de los que fueron tuyos. De esos que ahora desde la biblioteca me miran deambular en pijamas durante las noches de insomnio. Y no te irás jamás, lo prometo, de las poesías que te encontrarán como un motivo para nacer.

Vas a estar en la actuación coral de los grillos en verano que debajo de una parra o de una noche estrellada marcarán el ritmo del vino desde una copa saboreándose en mi paladar. En cada botella por descorchar se me irán las oportunidades de compartirlas con vos, pero en un complot perfecto de recuerdo e imaginación, vas a hablarme con esa mirada que siempre dijo más que tus palabras.
Y ahora cuando cierre los ojos, sentada sobre un puente o al lado del río, el retrato de nuestra última noche será la imagen preferida de la culpa justificándose, por lo que hicimos pero peor aún, por lo que dejamos de hacer.

Te voy a extrañar, aún cuando sé que volveremos a hallarnos en algún pasaje de la vida que no se termina hasta que el último suspiro le gana al deseo. Y yo deseo seguir viva para encontrarte de nuevo, para reinventarnos. Mientras tanto, voy a extrañarte.

23.6.13

buscar que los sueños nos encuentren

A los sueños hay que salir a buscarlos porque siempre andan por ahí, un tanto desorientados. Hoy me lo dijo al oído un fantasma y yo le creí.

Esta mañana me desperté algo cansada ¿Pero es que acaso es posible despertarse cansado? Cuando los ojos están cerrados, cuando una parte del cuerpo se durmió, a veces despiertan los fantasmas del inconsciente que salen a festejar que al menos en algún lugar, aún así ocultos y en silencio en los rincones más insólitos de una mente amaestrada, ellos siguen vivos. Y esos fantasmas juegan, cantan, disfrutan, dibujan, escriben, bailan, pintan, crean, creen que quizás con tanto alboroto podrán despertar la mente en la que son inquilinos. Inquilinos, eso es, ellos quieren ser dueños y no inquilinos.

Anoche mis fantasmas no me dejaron dormir. Ni los míos que escribían, que leían, que estaba filmando una película, que actuaban sobre tablas, que escapaban de las quejas, que no escuchaban los (pre)juicios, que simplemente eran. Esos fantasmas, los míos, no me dejaron dormir. Y tampoco aquellos del hombre que duerme a mi lado. Los suyos cantaban, creaban ritmos, bailaban, convertían penales en goles, alentaban a la tribuna, le daban una razón a esa hinchada para estar viva, para tanta pasión.

Anoche mis fantasmas y los de mi compañero no me dejaron dormir y hoy me levanté cansada, con un susurro al oído, un cuchicheo que fue una certeza: a los sueños hay que salir a buscarlos porque siempre andan por ahí, un tanto desorientados. Los sueños no llegan porque sí, esos deseos más genuinos que no son otra cosa que placeres, egoístamente placeres para uno y quizás si a los otros les quedan sueños por conquistar, también podrán disfrutar de las migajas, esos sueños, exclusivamente únicos, no llegan porque sí, no aparecen de repente, hay que salir a buscarlos, convencerlos de que no podríamos vivir mejor de otra manera si no es con ellos y después, sostenerlos para que jamás se nos vayan de las ganas.

Hoy me lo dijo un fantasma y yo le creí, entonces salí afuera a buscar que los sueños me encuentren, esos dormidos que me habitan mientras aparento descansar. Quiero buscarle una razón a ese fantasma, una razón para existir, porque en su razón habita la mía.

También en: http://bit.ly/1a5p0MJ

16.6.13

acá conmigo

Papá murió un día cualquiera, eso dicen. Pero papá sigue igual de vivo que siempre. Está presente en cada célula de mi cuerpo, en cada pensamiento que hilvana una idea para convertirse en acción, en un hecho que como él me enseñó será siempre en el terreno que delinean las latitudes de justicia, pasión, honestidad y libertad.

Papá está conmigo cada día que respiro, porque aún cuando pasa el tiempo él sigue siendo el oxígeno que me da esta vitalidad para avanzar, para luchar, para convertir en realidad esos sueños que quieren ser y no quedarse silenciosos en algún rincón de mi historia. Porque de él aprendí, tarde o temprano, antes o después, que a los sueños y a las pasiones hay que cumplirlas con convicción, con la certeza de que la felicidad es un instante y que experimentarla es sólo para valientes
.
Incluso en las escenas más domésticas papá sigue conmigo. Los domingos cuando compro dos o tres periódicos para que lean mis hijos, ese amor por la lectura, ese delirio por vaticinar, ese gusto por escuchar y contar historias, viejos cuentos que siempre serán eternos. Y papá también está en esas decisiones que son parte de la educación de mis hijos, en las anécdotas que les cuento y que trascenderán generaciones. En algunos hábitos culinarios, en esos gestos de mi rostro, en el umbral que antecede a los días, en mi trabajo y esa vocación por hacerlo bien, en el espejo cada mañana cuando me veo y también lo encuentro a él en mis ojos, en mis sonrisas, en la memoria de mis amigos, en las fotos que hay desparramadas por mi casa, en la certeza de que ningún otro padre podría haber sido mejor para mí.

Papá murió un día cualquiera, eso dicen. Pero papá sigue igual de vivo que siempre en mi mente, en mi cuerpo, en mi pasado que construye este presente, en mis ganas de volver a abrazarnos, a hablarnos y en la fe de que lo hacemos cada día como antes, como siempre. Si no supiera que él está acá conmigo, yo tampoco estaría.

herencia I

Me has dado la energía contagiosa de los soñadores que siempre anhelan finales felices para las historias que les tocan vivir; el deseo genuino de compartir buenos momentos y la fortaleza para convertir en príncipe a las bestias más brutales; el pensamiento positivo de que si todo tiempo pasado fue mejor, el futuro no tiene por qué serlo menos. Me has dado la libertad, libertad para ser quién quiero ser, a costa de los obstáculos y más allá de los precios que hay que pagar para administrarla. Tanta convicción, tanta intuición no hubiese sido posible si no estabas ahí para hacerme creer que iba a lograrlo.

Estos ojos que te miran no son míos, son tuyos. Ojos negros que no necesitan revelarse para ser vistos, pero sí rebelarse para ser leídos. Ojos turcos que convencen, comparten, juegan a las alianzas con las palabras deliberadas que construyen fantasías e historias, reales e inventadas que fui aprendiendo de tus cuentos, esos que se hicieron eco en mí.

Me has dado consejos domésticos que fueron lineamientos de vida. La moraleja de tus narraciones o los gestos que aprendí a interpretar son, indudablemente, de las más sabrosas lecciones de vida que me ha tocado experimentar. Me has dado el gusto por la información, el placer por mediar y por arrojar pronósticos diversos sobre finales que siempre, te lo juro, serán felices. Me has dado este cuerpo y la manera de conducirlo, el alma y la forma de nutrirla, me has dado razones y me has provocado las más bonitas sensaciones.

El resto de lo que me den, de ahora en más, será condimento puro. Porque vos me diste lo más importante, me diste la vida papá.

2.6.13

piezas

Somos sólo una pieza en un tablero, movidos por una mano caprichosa que nos toca a su antojo
Entonces nos cruzamos con uno u otro, encontramos amigos, nos enamoramos del equivocado
¿Si huimos entre tanto juego que nos mueve de un lugar a otro, entre bienvenidas y despedidas?

Nos escapemos en las noches a buscar a aquellas personas que marcan una victoria en la vida
Esas que le dieron sentido al juego con partidas ganadas por haber dado motivos y sonrisas
Si somos piezas obligadas en el tablero y no elegimos el juego, al menos elegir compañeros.

28.5.13

lucila

Creo que la mejor lectura del amor son las sensaciones. Después de haber investigado exhaustivamente los motivos, los efectos, las explicaciones, las estrategias, las fórmulas, lo que significa, lo que no, después de todo eso, ningún libro me explicó el amor como mi propio cuerpo y mi propia mente.

Me llamo Lucila y camino cada mañana de lunes a viernes hasta el box de tu oficina y te miro. Primero, mientras me sirvo un café, te enfoco con el rabo de mi ojo. He aprendido a afinar la vista hasta el lunar que se asoma por debajo de tu oreja izquierda. Y luego en un vuelco que aparenta espontáneo, seduzco hasta al aire que te rodea y la expresión, esa condescendiente, me dice que ya lo sabés, que esta noche vamos a vernos.

Me llamo Lucila y soy la mujer que se enamoró de vos. Salgo con un café de tu oficina y todos se preguntan por qué lo busco ahí, pero es que no saben de este amor secreto que nos tenemos. Conozco tu risa y te he visto unas cuantas veces llorar de ira, desde tu perfume hasta el aliento te encuentro cada vez que estamos cerca. Y sé que estoy enamorada porque en su lenguaje inexplicable, impermeable, esotérico, las sensaciones lo dicen.

Pedro, mi filósofo de cabecera, dice que estar enamorado es una trampa del amor, porque enamoramiento se compone de "en", es decir estar y "amoramiento" que significa mentira del amor: estar enamorado entonces es estar en una mentira del amor. ¿Y por qué el amor pone trampas? Será por desconfiado, obsesivo o juguetón. Pero el amor lo es todo, decía Pedro. Mientras dura, agregaba. La frecuencia define la intensidad en las relaciones, y además del tiempo, también importa su calidad. 

Me llamo Lucila y tengo la edad suficiente para creer que el amor existe, pero solo si nosotros lo inventamos. Estoy enamorada y soy la mujer que te ama profundamente. Y lo sé porque despierto cada mañana y me acuesto cada noche con vos. Estás ahí, a mi lado, como durante todo el día que camino por los pasillos de la empresa, por las calles de la ciudad, por los rincones anónimos que sólo cobran sentido con vos.

Anoche dormiste conmigo otra vez, y ahora voy hasta tu oficina a buscar un café para verte una vez más. A la mañana tomamos el mismo colectivo en esa esquina del barrio en donde conversamos de las trivialidades mientras vemos al sol desperezarse. Y después llegamos a la empresa en donde trabajamos juntos, en donde viene la rutina, esa que no nos agota sino que nos enciende con un juego infantil de miradas. Así pasa el día y luego llega la noche que nos encontrará de nuevo bajando en la misma esquina desde donde salimos. Sí, vamos a vernos más tarde, ya sé a qué hora abrir la puerta de mi casa para encontrarme con vos en la verdulería. Somos vecinos del barrio, pero dormís conmigo en mi imaginación.

Y mañana nuevamente volveré a enfocarte de reojo hasta que el lunar que asoma por debajo de tu oreja izquierda me diga que ya está, que puedo dar un giro seductor que indique que a la noche volveremos a encontrarnos. Y todos en la oficina se preguntarán por qué busco el café allí, pero es que no saben de este amor secreto que nos tenemos. Tan secreto, que sólo yo lo sé. Dicen que cuando los secretos se comparten, dejan de serlo. Y el amor es demasiado importante para revelarlo, mejor vivirlo como una película y no como una fotografía congelada, revelada.

pensamientos

"Los trucos de magia pierden brutalmente su encanto cuando se descubre su mecanismo"... Pero se aprende a hacerlo, al truco claro. Ahora la magia la tiene el que conoce, magia para otros, ¿el mago tiene magia para él? La capacidad de asombro poco ha tenido que ver con la capacidad de reflexión, quizás más se asombra el que se entierra en esa profundidad atroz del inconsciente, al darse cuenta que el pensamiento tiene pocas garantías y muchos engaños. Quienes luchan con esos fantasmas invisibles serán guerreros por siempre de ellos mismos, porque el pensamiento no es más que uno mismo en otro lado, en otro tiempo, en otra dimensión.

El metalenguaje, lo paralingüístico, la poesía, las figuras literarias que dicen de muchas formas lo que se dice tan sólo de una. El lenguaje no es inocente y las palabras son sus armas, aunque las letales se esconden en esos gestos, en esos movimientos de rostros y cuerpos manejados por el inconsciente. Una pelea eterna, legítima quizás. Aprender a cuestionarse el cuestionamiento. Aprender a pensar el pensamiento.

¿La felicidad de un hecho, de un momento, pasa acaso por su nivel de conocimiento? Será que nos volvimos mentirosos y para ser felices necesitamos de las reflexiones... o no, no las necesitamos y podemos ser felices así, sin pensarlo en el libre albedrío de las sensaciones. Los extremos son los resortes de un péndulo, el del inconformista, el que buscó en un lugar y no encontró…se fue a otro lugar el muy gataflor y tampoco halló. Porque resulta que ya lo decían algunos, en el medio está el equilibrio. Pero el medio es tan, tan aburrido, egocéntrico, egoísta, y está tan solo, solo rodeado por todo.

La felicidad no pasa por la cantidad de pensamiento sino por la calidad, porque el pensamiento con el lenguaje, aliados indiscutibles, definen la percepción, el impacto, el gran golpe está dado por un filtro que nada tiene que ver con la profundidad de la reflexión.

¿Adónde vas? ¿Qué vale más que un divague? ¿Será que vale entonces? ¿Será que todos nos vamos? Sí, todos nos vamos y no sé si algo nos llevamos, pero estoy segura que podemos dejar. Y mucho.

20.5.13

lunares

Si la soledad que la espera del otro lado no fuese tan justificada, entonces sí se resignaría. Pero no. Cuando la próxima vuelta a la llave esté dada se encontrará frente a un espacio oscuro y una casa vacía; entonces asumirá con ese retrato, que ella es la responsable. Su marido la llamó, le dijo primero que la esperaba, después que se le hacía tarde y, por último, que ya no habría nadie.

Ahora ella prende la luz, algunos sonidos son tan estrépitos como ése.  Es un instante y es una pequeñez, pero el interruptor que enciende la luz de esa habitación retumbó y reventó hasta las membranas.  Pasa para el dormitorio y se encuentra con el inmenso espejo del living; una reliquia de su infancia donde se refleja el pasado que contiene los sueños más genuinos.

Una vez en la habitación y con el resplandor que entra por la ventana, ve su contorno contra la pared. Una silueta menos que normal, piensa. Y antes de prender la luz se le esfumará de la cabeza la voz de Abel. ¿Hace cuántos años no lo escuchaba? Era pasado el mediodía cuando la llamó.

Se saca la hebilla, se suelta la ropa y el pelo se cae a la misma velocidad que el pantalón. Hace un esfuerzo y se quita la camisa con un malabar más incómodo que costoso. En líneas generales podría decir que no ha cambiado mucho, hasta que hace un giro tímido para buscar la bata y ve en sus piernas los pozos que el tiempo escarba cuando se vuelve sedentario. Ahora el giro es abrupto, no quiere ver más. Y lo que ve del otro lado no es algo tan diferente: una marca, no del tiempo y sí de una cirugía. Es el espacio vacío que dejó un lunar. La ausencia de un llamador natural para los debuts en cama doble, el entretenimiento adicional para el amante de ocasión, la mancha estratégicamente ubicada como para partir de ahí a una nueva instancia de fantasía. Claro, piensa, el hombre que hoy es mi marido no lo conoció. Quizás de eso se trate, de reservar las leyendas para los que construyen la historia en la cotidianeidad. La historia de verdad.

Abel retoma la escena con la habilidad de un actor de reparto por la carrera al ascenso. Ella abrió la ducha y mientras tanto, de la mano de Abel, recuerda cuando sentados en la galería de la casa de sus padres soñaban con una bañadera. ¿Cuán lejos estaba poder tenerla? En las casas donde hay bañaderas, hay todo lo demás.

Ahora ve un rostro cansado que se esfuma con el vapor de la ducha. Ese espejo no es de antaño, está estéticamente preparado para estar ahí, viendo lo que un espejo de la infancia no toleraría reflejar. ¿Cuánto tiempo ha pasado Abel?  Ahora tiene más que una bañadera y sin embargo solamente entra a la ducha. El agua le cae de lleno sobre la cara, ojalá la cabeza pudiera reventarle. Y en el medio de ese deseo perversamente egoísta, imagina la voz de sus hijos. ¿Adónde están sus hijos? Claro, llegó  tarde a casa y él le dijo que no la esperaría nadie. ¿Tan caro salía construir una bañadera?

Desde la cabeza, presionándola como si las ideas se acomodaran con el forcejeo, las manos le caen por el cuerpo. Y no hay nada de lo que toca que le alcance para justificar el deseo de angurrientos solteros o no tan solteros que se creen que la pasión es menos costosa que el amor. Y es que todo el resto que viene después de una sudadera de pasión a veces no es un impuesto del que alguien pueda quedarse exento.  Ese cuerpo, empapado de cansancio y falto de imaginación para funcionar, no vale lo que desde afuera cotiza.


Casi por sorpresa la toma el recuerdo de Abel diciéndole que le deseaba lo mejor. ¿Cómo hubiese sido todo si él no se iba? ¿Existirían tantas cartas o poesías sobre su lunar? ¿Tendrían algo más que una bañadera? ¿O algo menos quizás? ¿Regresarían eso seres tan hermosos a decirle mamá? Mamá. Esa es la palabra que siente a lo lejos con el portazo característico del más chico. Entonces agacha la cabeza para enjuagarse y ve uno, o quizás dos lunares nuevos. Estira el brazo y ve otro. Lunares que no vuelven, lunares que aparecen. Marcas para toda la vida.  Donde se quiere estar, donde se aspira más allá de lo que se quiere y donde finalmente se termina. Hay un juego de deseo-imaginación-realidad que tira la cuerda que nos sostiene vivos.

8.5.13

notas

Dejando que las palabras fluyan.
Para contar esas historias que son de otros y enseñan.
Para redibujar esas escenas que aún me pertenecen.
Para calmar esas sensaciones que aún no aprenden.
Quizás así llegue a la novela.
Está cerca, parece.

30.4.13

nosotros dos


Es que no tenemos que pensarnos juntos, ni siquiera imaginarnos. Está fuera de lo permitido dejar abierta la mente para que se escape hasta escenas de una vida compartida, una relación de a dos, un mundo libre en el que a la noche me duermo entre algún recoveco –tu cuello, tu axila, tu boca -   y a la mañana me despierto con las ganas de vivir para y por vos.

Descorchás el vino número tres debajo de la parra de tu casa de campo. Decís que hace mucho no estabas ahí y yo pienso que ojalá te quedes para siempre conmigo. Pero claro, te repito mente insensata, no es posible. Las reposeras son reales, ese fresco de una noche de verano, ese silencio acústico con voces lejanas que quizás sean sólo algunos seres vivos o no tan vivos. El efecto del vino sobre el cuerpo es real, te veo como lo servís y lo disfruto con todos los sentidos que indican las reglas de la degustación. La saliva es real,  tus dedos cuando me tocan y tu nariz olfateando mi cuello, buscando un olor que para siempre será tuyo. Todo eso es real, pero no es real todo lo que queremos ser. Quizás.

- Estamos acá como haciendo equilibrio entre distintos estados, roles y momentos que vamos viviendo. Charlas híbridas como estas -me decís - nos devuelven a la realidad.
- Te repito: Todo lo que tenga que ver con vos me lleva a otra realidad.
- Me decís que de eso se trata, de la realidad.  Es que cada vez me cuesta más dejarte en tu casa  para volver a la mía y retornar a la realidad. Pero no, vos también sos mi realidad.

Esas noches en donde nos desglosamos en la intimidad, en la unanimidad.  La música, el vino, la comida que queda a la mitad, nuestros ojos encontrándose con una sonrisa antes de despegar un beso.

Hemos ido a tantos bares y siempre pedimos copas para tres. Nosotros dos y lo que no podremos ser. Nos encontramos en el mundo en un momento y un espacio para los que no estábamos preparados. Servime otra copa por favor, o no, no lo hagas voy a servirme yo sola. Es que no quiero necesitarte.

Ahora estoy sola, acá en casa después de que tu auto estacionó en la puerta. Cada vez, a mi también, me cuesta más que me dejes. Y no quiero dormir esta noche, quiero tenerte al lado narrándome otra de tus historias que me conmueven hasta las células. Sí claro, ya empiezo a necesitarte.

- Avisame cuando llegues.
- Eso me molesta, pero más que eso me presiona y condiciona. Soy despistado y me olvido, es todo un esfuerzo para mí avisarte.

Es que esperaría a que nunca me avises, a que vuelvas, a que te quedes.  ¿Y si vos también me necesitás? Me asustaría un poco menos si no supiese por experiencia que esto puede terminar en obsesión o adicción. Entonces las cosas se desmoronan, porque el respeto no sostiene al amor y el amor no sostiene la relación.

- Somos inteligentes. Al menos ahora me tranquiliza saber que en algún lugar del mundo vas a estar, sabiendo que yo estoy en este otro, para vos.
- No quiero perderte.
- No vas a perderme. Soy yo el que me pierdo cada vez que te miro, cada vez que te tengo me siento mejor. ¿Esto no es solamente pasional?
- Es que no tenemos que pensarnos juntos, ni siquiera imaginarnos. No es pasión, es otra cosa. No sé cómo se llama. Pero quiero tenerlo, porque lo primero que hago con vos – el diálogo, la conexión – es muy fuerte. Y si no puedo conservar lo primero por lo segundo…
- Lo segundo no sería posible sin lo primero.
- Lo primero quiero llevarlo conmigo a la tumba, lo segundo es el cuerpo. No te alejes.  Creo que vos no entendés, ya sabemos que no podemos estar juntos, nunca vamos a estar juntos. Pero si me separo de vos, ¿es resignación? No siempre se encuentran estas excepciones, almas que son como milagros. No hay tiempo, no hay espacio mejor que aquel en el que estamos juntos.
- Ya sé, es como la historia de mi amigo que sé que está, que sabe que estoy. Y capaz para los aniversarios nos vemos.

Yo también sé algo. La frecuencia define las relaciones, su condición quizás su profundidad tal vez. Y al principio me dijiste que hasta cuándo duraría. Te prometí a largo plazo, me desafiaste a corto o con algún esfuerzo a mediano plazo. No vas a entender nunca lo importante que sos para mí, sos el oxígeno cuando la vida se me queda atascada. De algún otro lado debo conocerte.

No es que no llegamos a tiempo o que vamos a destiempo, es que así está bien. Dame tu palabra, que con eso siempre alcanzó, para tener la certeza de que habrá más parras con un vino y personajes de reparto. Nosotros los intérpretes de un show de malabares, acomodando realidades en el aire para recibir el aplauso de un espectáculo único: dos cuerpos que se hallaron en la nada pero que hicieron todo.

16.4.13

tanto, tan poco

Tanta imaginación, tantas ilusiones, tantas fantasías.
Y sólo un instante de realidad para destruirlas.

11.4.13

(no) decir

No me digas que no vas a venir, lo recuerdo.
No me digas que querés estar conmigo, lo sé.
No me digas que se te hizo tarde, ya no espero.
No me digas que soy todo para vos, no lo sé.
No me digas todo lo que ya no quiero ni puedo oír.
Decime que en esta vida no tenemos oportunidad.
Decime que el destino no nos tuvo algo de piedad.
Decime que se nos pasó el tiempo de insistir.
Decime que ya no te queda nada por decir.

7.4.13

pintura de uñas

Me mirabas atento e imaginabas que en el próximo rincón encontraría el esmalte color bordó.
Y yo seguía buscándolo como si el desenlace de la noche fuese a depender de eso, ¿sería?
Llamaron a la puerta y tuve que salir así, más que despintada, intrigada, ¿adónde estaría?
Te di un beso en la boca y otro en la mejilla, como era la costumbre cuando quedabas en casa.
Salí segura de que afuera no habría peligros, pero siempre hay un buitre acechando.
Y el ave rapaz me declaró la guerra cuando me arrinconó contra la pared y con una espada.
Lo voraz de su pico rozándome el cuello fueron las imágenes que la retina había olvidado,
los olores que se habían desprendido de mi piel y los gritos que creí ya se habían silenciado.
No había más escapatoria para la presa perfecta en la que de repente me había convertido.
Y entonces, en un instante, recordé el lugar exacto de la casa en el que estaba el esmalte.
Con un giro perfecto escapé de la cacería. La pintura de uñas estaba en casa, junto a vos. 

mezquinos

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Para permanecer al lado y completarnos.
Para comer tostadas un domingo a la mañana.
Para estar juntos debajo de la ducha.
Para relajarnos de las heridas sin decir nada.

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Y cambiamos los viajes por construir una casa.
Y nos acostamos en horarios distintos sin tocarnos.
Y nos despertamos sin mirarnos las caras.
Y aparentamos que podremos lograrlo.

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Para admitir que adentro nos aguarda un veredicto.
Para salir de aquella sala de espera.
Para admitir que el desamor decidió por nosotros.
Para mirarnos sin juzgarnos, porque ya pasó.

21.3.13

anzuelo

Primero son tus ojos perdidos, una mirada vacía que a veces me da pena
Después me detengo en el oxígeno que busca tu boca semi abierta
Ya sabemos que ese primer bocado es sabroso pero tiene consecuencias
Te seduzco, te salvo, te asfixio, te agoto, te tiro, te ahogo, te dejo
Deberías diferenciar entre los anzuelos que rescatan y los que matan

11.3.13

errores

El error es una breve e intensa señal de que estamos vivos
Pasa de repente y sin más explicaciones que haber sucedido
Por acción o por omisión parece una consecuencia irreparable
Lleva unos segundos pero sus efectos son inmortales
Se inyecta y circula en el cuerpo con el veneno de la culpa
Como un torbellino moviliza hasta la más fina de las fibras
Impetuoso llega a desnudar lo más vil de nuestra esencia
Y allí, en el centro mismo de la existencia, se alberga
Hay muchos antídotos y a veces sólo el tiempo lo acalla
El verdadero error será, sin embargo, no perdonarlo.

20.2.13

pseudónimo

- Hace un tiempo dejaron de gustarme los misterios y creo que si me decís quién sos, podríamos ser grandes amigos.
- Lo siento, no puedo decírtelo. Como vos prefieras.
- Prefiero las personas valientes...y mucho más, las transparentes.
- ¿Existe algún punto intermedio entre mi nombre y lo que para vos sea suficiente con respecto a mi identidad?
- ¿Es que tanto me necesitás?
- En la misma proporción en que te extraño.
- ¿Y por qué me dejaste ir?
- Porque me enamoré de vos.
- ¿Y me lo dijiste?
- De todas las maneras…
- Menos de esta, porque no recuerdo a alguien diciéndomelo.
- Es que no sos para cualquiera.
- ¿Vos sos cualquiera?
- Desde que te conocí, estoy convenciéndome de que sí.
- ¿Por qué lo decís?
- Una vez me recomendaron que no me acercara a vos.
- ¿Las relaciones se recomiendan? Mirá vos, no lo sabía. Y qué lástima, capaz me hubiese ahorrado tantos momentos…
- Es que es fácil enamorarse de vos, pero poder seguirte…
- ¿Ves? Momentos como este me hubiese evitado. No quiero escucharte más.
- No me cortes, no fue fácil encontrarte.
- Se parecen tanto…vos como todo el resto, enamorarse es fácil, olvidar difícil y romper la paciencia se vuelve un ejercicio cotidiano, como si fuese mi culpa…
- Sí, hiciste. Porque ser así ya te hace culpable.
- La culpa hace rodar al mundo… y no tengo ganas de dar vueltas.
- Vos hacés dar vueltas a los que te conocen.
- No. Cursilerías baratas después de las cachetadas, no.
- Es que disfrutás la intensidad, pero nada se compara con la mía…
- Seguís siendo el mismo…no has cambiado en nada…
- ¡Pero cómo! ¿Entonces sabés quién soy?
- ¿Te asusta?
- No. Me sorprende... por el gran juego que estás desplegando.
- Perdón que te lo recuerde pero este juego lo empezaste vos.
- ¿Quién de los dos comenzó con este juego? ¿Quién de los dos lo va terminar?

15.2.13

viciosos

Imaginate que hoy  tampoco querés volver a verme, como si fuera otra de esas veces en donde jurás que ni tanto amor alcanza para soportar mis delirios bipolares.

Pensá que no vamos a hablar por mucho tiempo, y que vas a sentirte libre. Quizás te asfixié con mi veneno adictivo y es mejor estar solo.

Pero si la abstinencia pierde una batalla más y decidís llamar, cuando pasen horas sin respuesta pensá que es como otras veces, que mi orgullo es pendenciero hasta con el amor.

Y cuando llegues a casa, abras la puerta y no responda a tus llamados, asegurate que es otra de esas veces en donde la locura me sobrepasó.

Imaginate entonces que estoy realmente descansando, que los sueños también están durmiendo. Pero no imagines mi amor, aún cuando mi corazón esté silencioso, que he dejado de amarte.

17.1.13