Ciclotimias
una onda sinusoidal de sentimientos
3.2.12
10.1.12
6.1.12
Hola. Acá estoy, ¿cuánto tiempo ha pasado? Pero aún así creo que seguimos siendo los mismos, te escribo cada Navidad y espero que me respondas como lo hacés. Y cada final de año, una semana después de mi contacto y cuando quizás vos deberías llamarme, no lo hacés. No te preocupes, sé como sos y aprendí a aceptarte así. Yo también tengo mis cosas.
Este es nuestro mes aniversario, de aquella primera vez en la que nos conocimos. Simplemente llegaste, te asomaste por la ventana con un casco de obrero en la cabeza, pero te olvidaste de proteger tu corazón… aún cuando creo que no hubiese existido seguridad que resista a lo que pasó después. Te enamoraste de mí. Yo de vos, claro.
¿Cuánto tiempo fue? El suficiente para que un día nos diéramos cuenta de que nos amábamos. He vivido muchos encuentros después, pero nunca uno tan maravilloso como nuestro desencuentro. Casi con el carácter de un artista, sos el autor de uno de los pasajes más hermosos de la historia que me compone.
Te escribo para contarte algo lindo, creo que nos faltaron alegrías por compartir y quizás sea el momento de recuperarlas. Estoy embarazada. Es tan breve la frase, tan inmenso el silencio que le sigue y tan tácita cualquier palabra que se exprese luego de tal noticia, que no espero (una vez más) ninguna respuesta tuya.
Toda la tarde, desde que el análisis dio positivo, he pensado en vos. Soy, indudablemente, la mujer más feliz del mundo en estos momentos. Y tanta alegría me dejó de cara frente a algunos recuerdos, sólo venimos al mundo a llevarnos, justamente, los recuerdos de los afectos que encontramos en los años que acá estamos. Vos sos una de mis memorias más bonitas.
Tengo que dejarte, mi marido va a llegar en cualquier momento. No es que no sepa de vos ni que le oculte cosas, pero prefiero que no crea lo que no es. Porque sabemos los dos que el amor se nos agotó hace mucho, sólo nos quedó el afecto de dos personas que supieron amarse. Y también sabemos que estamos en alguna parte cuando necesitemos uno del otro. Hoy necesitaba compartir mi felicidad con vos.
Ya sabés cómo son nuestros finales…sólo suceden. Pero esta vez te mandamos un beso, mi bebé y yo. Cuidate.
Este es nuestro mes aniversario, de aquella primera vez en la que nos conocimos. Simplemente llegaste, te asomaste por la ventana con un casco de obrero en la cabeza, pero te olvidaste de proteger tu corazón… aún cuando creo que no hubiese existido seguridad que resista a lo que pasó después. Te enamoraste de mí. Yo de vos, claro.
¿Cuánto tiempo fue? El suficiente para que un día nos diéramos cuenta de que nos amábamos. He vivido muchos encuentros después, pero nunca uno tan maravilloso como nuestro desencuentro. Casi con el carácter de un artista, sos el autor de uno de los pasajes más hermosos de la historia que me compone.
Te escribo para contarte algo lindo, creo que nos faltaron alegrías por compartir y quizás sea el momento de recuperarlas. Estoy embarazada. Es tan breve la frase, tan inmenso el silencio que le sigue y tan tácita cualquier palabra que se exprese luego de tal noticia, que no espero (una vez más) ninguna respuesta tuya.
Toda la tarde, desde que el análisis dio positivo, he pensado en vos. Soy, indudablemente, la mujer más feliz del mundo en estos momentos. Y tanta alegría me dejó de cara frente a algunos recuerdos, sólo venimos al mundo a llevarnos, justamente, los recuerdos de los afectos que encontramos en los años que acá estamos. Vos sos una de mis memorias más bonitas.
Tengo que dejarte, mi marido va a llegar en cualquier momento. No es que no sepa de vos ni que le oculte cosas, pero prefiero que no crea lo que no es. Porque sabemos los dos que el amor se nos agotó hace mucho, sólo nos quedó el afecto de dos personas que supieron amarse. Y también sabemos que estamos en alguna parte cuando necesitemos uno del otro. Hoy necesitaba compartir mi felicidad con vos.
Ya sabés cómo son nuestros finales…sólo suceden. Pero esta vez te mandamos un beso, mi bebé y yo. Cuidate.
4.1.12
reglas
Tal vez en la excepeción somos nosotros mismos por definición*.
Nota del editor: en una sociedad supuestamente civilizada, vivimos con y de reglas. La regla del matrimonio, la de la carrera o el trabajo, la regla de la cordura y las buenas costumbres, probablemente la regla de la libertad también. Todas reglas. Quizás sólo en la excepción somos genuinamente nosotros.
Nota del editor: en una sociedad supuestamente civilizada, vivimos con y de reglas. La regla del matrimonio, la de la carrera o el trabajo, la regla de la cordura y las buenas costumbres, probablemente la regla de la libertad también. Todas reglas. Quizás sólo en la excepción somos genuinamente nosotros.
23.12.11
colores
El día no estaría tan gris si mi ánimo no estuviese así de descolorido.
Ni siquiera tiene la mística de un sepia o del raro garabato de un artista.
Más busco los motivos y menos los encuentro en este tobogán de sensaciones.
Todas se van para abajo y luego, como en un juego, quieren tirarse de nuevo.
Espero en la vereda que alguien doble por la esquina con un color para mí.
Prefiero los tonos primarios para experimentar matices con algo de encanto.
No quiero más que reinventarme en las manos de un pintor que me descubra.
Ni siquiera tiene la mística de un sepia o del raro garabato de un artista.
Más busco los motivos y menos los encuentro en este tobogán de sensaciones.
Todas se van para abajo y luego, como en un juego, quieren tirarse de nuevo.
Espero en la vereda que alguien doble por la esquina con un color para mí.
Prefiero los tonos primarios para experimentar matices con algo de encanto.
No quiero más que reinventarme en las manos de un pintor que me descubra.
12.12.11
epístola al pasado
Hoy te busqué por ahí, quería saber cómo estabas. Y cuando te encontré supe que no hay nadie que no merezca ser feliz. Todos tenemos derecho a sonreír, a tener el espíritu tan lleno como cuando comemos una sandía. Pero inflarse el alma de satisfacción no es tan fácil como darle oxígeno a los pulmones, aún cuando las oportunidades son como el aire, están en todas partes.
Te vi feliz y por lo que te conozco, sé que esa foto no era una vidriera. Acaso tuviste que resignarte a algunas cosas para conseguir lo que quisiste, pero yo también perdí sueños cumplidos en el camino. Lo triste es quizás, que el fracaso todavía no se me hizo pasado como a vos, lo llevo conmigo aún cuando sé que haber avanzado juntos hubiese sido el verdadero fracaso. El error siempre está en el proceso, y no en el resultado.
Si fueras vos al que se te hubiese ocurrido espiarme, también me verías feliz. Lo estoy. Y si miraras con detalle mi foto sabrías como yo, que es auténtica. Jamás estuve tan segura de lo que he tenido, pero como la vida es una rueda, aquí abajo cumplo mi condena esperando que él tenga las mismas ganas que yo. Las ganas que no tuve antes, y que ahora no quiero que se me escapen.
Lo espero aunque me duela porque cuando el amor es muy grande el corazón encuentra motivos para latir. Sólo espero que él no deje que la rueda me aplaste, como en el pasado dejé hemipléjica a nuestra relación…dejé paralizado un lateral cuando me fui. Y sin embargo lo grandioso de todo esto, es que el amor me sostiene a su lado, aguardando cumplir algunos sueños más.
Sí, hoy cuando te vi supe que todos merecemos ser feliz. Tal vez cuando me encontré con tu sonrisa natural, te perdoné. Y supe que ya era hora, porque vos me habías perdonado hace mucho. Merecés esta felicidad y espero que multipliques la que tuvimos juntos y le sumes la que no pude darte. De verdad me alegra haberte visto feliz.
Si algún día sos vos el que me ve, imagino que sentirás lo mismo. Respiro cada oportunidad y me lleno con mucha sandía para seguir siendo feliz al lado de este hombre que el destino me ha dado. Sin dudas, aquella época nos tuvo que doler y tuvimos que resignar para encontrar la verdadera felicidad. Quizás de eso se trata.
Te vi feliz y por lo que te conozco, sé que esa foto no era una vidriera. Acaso tuviste que resignarte a algunas cosas para conseguir lo que quisiste, pero yo también perdí sueños cumplidos en el camino. Lo triste es quizás, que el fracaso todavía no se me hizo pasado como a vos, lo llevo conmigo aún cuando sé que haber avanzado juntos hubiese sido el verdadero fracaso. El error siempre está en el proceso, y no en el resultado.
Si fueras vos al que se te hubiese ocurrido espiarme, también me verías feliz. Lo estoy. Y si miraras con detalle mi foto sabrías como yo, que es auténtica. Jamás estuve tan segura de lo que he tenido, pero como la vida es una rueda, aquí abajo cumplo mi condena esperando que él tenga las mismas ganas que yo. Las ganas que no tuve antes, y que ahora no quiero que se me escapen.
Lo espero aunque me duela porque cuando el amor es muy grande el corazón encuentra motivos para latir. Sólo espero que él no deje que la rueda me aplaste, como en el pasado dejé hemipléjica a nuestra relación…dejé paralizado un lateral cuando me fui. Y sin embargo lo grandioso de todo esto, es que el amor me sostiene a su lado, aguardando cumplir algunos sueños más.
Sí, hoy cuando te vi supe que todos merecemos ser feliz. Tal vez cuando me encontré con tu sonrisa natural, te perdoné. Y supe que ya era hora, porque vos me habías perdonado hace mucho. Merecés esta felicidad y espero que multipliques la que tuvimos juntos y le sumes la que no pude darte. De verdad me alegra haberte visto feliz.
Si algún día sos vos el que me ve, imagino que sentirás lo mismo. Respiro cada oportunidad y me lleno con mucha sandía para seguir siendo feliz al lado de este hombre que el destino me ha dado. Sin dudas, aquella época nos tuvo que doler y tuvimos que resignar para encontrar la verdadera felicidad. Quizás de eso se trata.
7.12.11
quién de los dos primero
Sé que estás esperando que te busque.
Pero como yo espero lo mismo,
no vamos a encontrarnos.
Pero como yo espero lo mismo,
no vamos a encontrarnos.
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