10.5.08

bolivar 381

Vaya silencios los que se van abriendo camino en este espacio de huesos jóvenes y músculos fuertes. Silencios que no se deshacen, que ni un estornudo los desarman, que se llevan mis horas de sueño, que me dejan vacía. Silencios, ecos de esta soledad.

Allá afuera hay un mundo que debate día a día sobre la posibilidad de civilizarse y acá adentro, este ser que no termino de ser, se cuestiona en qué lugar de tal barbarie sin conclusión final encajarse para no sentirse más de esta manera. Manera que se parece a la muerte cuando rasguña las aduanas con agonías punzantes, con el carácter de un gobernante para entrar. Tiene soberanía, en esta tarde, la muerte sobre mi cuerpo que en silencio, no protesta por su presencia.

Extravío de mi potestad, de la autonomía que al menos me haga reaccionar ante estímulos vanos que proceden de la locura incesante de allá afuera, ese afuera que ha perdido la cordura como para acomodarse. No estoy acomodada ni cómoda yo tampoco entre tanto tumulto que dirime direcciones clarificadoras.

Perdida entre el aburrimiento cotidiano, entre las marañas de esta mente necia e insensata que ahora, cuando más la necesito entre tanto silencio, no me habla, no arroja premisas, credos. El sujeto es tácito y no hay verbo para este predicado sin acción que soy en este momento.

Uno se pelea con el mundo cuando se pelea con uno mismo.
Y cuando los parámetros son visuales, visuales sin imágenes, además de silencio hay negro. Negro en el monitor de la computadora, negro en la placa del televisor, negro allá, negro detrás del vidrio. Vidrio y negro: espejos. Negro allá, negro acá.

4.5.08

ciclotimia planetaria

Es verdad que la relación bélica en la que se ha convertido nuestro amor es de los dos,
Pero quiero solamente que entiendas que la guerra es contra mí y no contra vos.
Que el vacío de este túnel sin fin tiene el sabor de una soledad desgarradora.
Que habita en mí una línea que no es recta, sino que oscila, que es sinusoidal
Y que todo lo que se sostiene sobre esta línea picarona que dibuja mi vida,
Fluctúa, se mueve, cae y se vuelve a levantar, transita por paredones sinuosos
Vos sos parte de lo que se sostiene en esta línea irrespetuosa con ciertos abusos
Podés seguir el ritmo y desvariarte conmigo o alejarte de mi ciclotimia si te lastima.
Si la esencia sigue siendo siempre la misma, también es la misma esta mujer que te mira
Si la libertad no es compatible con el amor, hay que desatar las alas y volar y escapar
Esta onda sinusoidal de mi ciclotimia siempre será tuya, no tengas miedo de mi soledad.

6.4.08

habrá más tiempo?

¿Habrá más tiempo? ¿Habrá en algún otro lugar más tiempo para vivir?
Porque si no hay otro espacio y otro tiempo, ¿qué estamos haciendo ahora?
Ni siquiera respondamos, solamente hagamos lo que nos hace feliz.
Porque si no hay más tiempo en otro lugar, esta es la hora para no ser sombra.
Esta es la hora para ser y para hacer. Pero. No. Sin más, ser y hacer.
¿Habrá más aire para respirar en algún otro lugar que no sea acá?
No seamos una sombra, seamos nosotros. Hagamos y deshagamos. Vivamos.
Porque ahora somos nosotros. Porque hay tiempo. Ahora y sin culpas.
Respiremos, besemos, hagamos espuma en la bañadera, riámonos solos.
Tomemos un helado de chocolate y limón en la esquina. Bailemos. Juguemos.
¿Habrá más tiempo para amar? No odiemos. ¿Habrá más tiempo para vivir?
Que morir no sea la alternativa mientras haya tiempo para vivir en este lugar.

18.3.08

profeta de los no segundos

Habiendo tantas manera de vivir la vida, ¿siempre vamos a elegir, ingratos mundanos, aquella que lastima al corazón?
Encapsulados en una caja de ficción, pasa el tiempo de color transparente, y corren corren los humanos con la ilusión de alcanzarlo para liberarlo.
Y en el rostro, tristezas de utopías rasgadas que no llevan a ninguna parte.
¿Y si en vez de seguir nos frenamos un rato?
¿Y si nos liberamos de nosotros y después al tiempo?
Y si el cuerpo es la cárcel del Alma y el reloj la del tiempo, ¿por qué no romper barrotes de hierro?
¿Y si en vez de contar segundos diéramos más besos?
A dónde nos hicieron creer, viejas generaciones de antaño, que podíamos llegar nosotros con tecnologías de punta, con el rigor de una metodología científica y con sistemas de costo-beneficio.
Y quiénes pensaron que con canciones de protesta podían seguir caminos alternativos que no fueran igualmente crueles.
Si de esto se trata la naturaleza humana: bueno/malo, perfecto/imperfecto, violento/pacífico…no importa si Hobbes o Rousseau … o cualquiera de todos sus aliados…hoy estoy enojada con el tiempo que se parece a ficción y con el cuerpo que es de más material…
Me quedo en esta, otra de esas tardes de abriles tristes, con las manos en la máquina siendo profeta de los no segundos.

5.3.08

la última escena

Ya por lo menos la ciudad se ha despertado para comenzar un nuevo día. Anoche no he podido dormir, me asaltó la imagen de tus ojos, excesivamente dulces, y el recuerdo inequívoco de tu respiración actuando esa última escena.
El piso está frío, yo estoy sentada en el piso frío, como esperando que me contenga, como sintiendo que más abajo no puedo estar. Porque anoche me hiciste descender a los infiernos, aún exaltando mi grandeza intachable y la particularidad de este fenómeno de estudio en el que me he convertido para vos en los últimos meses. Y desde este lugar, me siento objeto de tus análisis cualitativos que buscan insertarme en una sociedad hemipléjica, como si yo pudiera ser su silla de ruedas, un auxilio artificial. Y es que yo jugué también a ser artificio, tu artificio, me dejé construir por vos. Entonces de investigador científico pasaste a ser un artesano. Me moldeabas, eso hacías en cada uno de nuestros encuentros.
Apago un cigarrillo y después otro, pero es el amor que siento por vos lo que quiero apagar. Y en medio del humo y la nicotina lo que más me contamina es la imagen de tu rostro marcando distancia, de esa actitud de un perfecto desconocido. Un misil me estaba asesinando.
Ahora las bocinas suenan afuera y las sirenas de las ambulancias, chillando a lo lejos, van al encuentro de algún choque rutinario de la madrugada que se va vistiendo de mañana en la ciudad. Las ambulancias me pasan de largo, no hay nadie que pueda auxiliarme. Es que hiciste que me cayera con tanta fuerza, que me destrocé en pedazos desparejos y desteñidos que quedaron rodando en el piso hasta perder el equilibrio. Porque me hiciste mierda cuando advertí que me hablabas en serio, cuando tu desiderata declinaba porque del amor pasabas al adiós. Fueron los minutos más largos de nuestra historia, ¿cuánto tiempo voy a necesitar ahora para cocer estos retazos?
Y me hablabas tan seguro, tan firme. Era la última escena. Cuánto tardaste en tomar la vil decisión de actuarla y de dónde carajo sacaste los libretos del final. La última escena.

1.3.08

hay una sombra

Sobre la pared hay una sombra.
Enciende un cigarrillo. Lo lleva a su boca.
Con la mano izquierda se revuelve el cabello.
Ahora exhala. Humo saliendo de la boca.
Sobre la pared hay una sombra.
Es lo que queda de mi. O soy yo.
Hay una sombra, porque hay una luz.

10.2.08

Intersticios del amor: flash de las cámaras fotográficas

Hace no mucho tiempo me encontré en una parada de estación a un viejo lobo, viejo no por su edad sino más bien por la experiencia, ese conocimiento que se adquiere tarde tras errores permanentes y que, paradójicamente, es un conocimiento obsoleto pues de poco llega a servir: si lo transmitimos a otro ese otro no adopta los consejos y no por terquedad sino por falta de compresión y que, si quisiéramos aplicarlos nosotros no podemos, porque en un acto de ironía de la realidad dejan de presentarse espacios para hacerlo. Los escenarios se renuevan. Y hay que aprender. De nuevo.
Lo cierto es que al menos yo lo escuché mientras esperaba mi tren y ahí estaba él impidiendo que me subiera. Y si le hubiera hecho caso, quizás, hoy no estaría acá en este túnel con los motores de la máquina detenidos y corriendo riesgos de accidente.
Indudablemente el amor existe, pero creer en él se vuelve un ejercicio que roza lo agobiante. Este lobo, hombre de ojos perdidos en la soledad del tiempo, pretendía vivir su vida con amor sin fotografía. Lejos de enquistarlo en las formalidades. Ahí estaba, intentando detener absurdamente a los subordinados de imposiciones propuestas por una masa social civilizada. Ahí estaba, como un nadador de mallas fosforescentes peleando a contracorrientes y gritando por ser atendido. En silencio.
Su concepto era “no luchar por la foto”. Que sería más o menos como un amor de colección. Como este amor mío, que ahora es de colección. Que se saca de las vidrieras, que modela en pasarelas, que insinúa felicidad, que anhela estabilidad. Y se confunden los términos, porque puede estandarizarse pero también el amor crea. Crea personas, crea sociedad, crea cultura. Y todo lo que es fenómeno de creación asombra, enceguece. Creemos en el amor, como personas la existencia de otro, el alter, se vuelve requisito sine quanon para un estado de paz que se puede acercar a la felicidad que se pretende como fin último en toda filosofía mundana. Una cama y un binomio en el amor es como el paraíso que profesan las religiones y que no es más que una pedagogía para los instintos animales. Somos hijos del rigor, con fuerza o con teoría, siempre requerimos control. Pero volviendo al amor, cuando lo estamos masticando, a veces -por no decir siempre- mordemos ajo picante, como ese “puta parió” que en el campo comen a gusto. Lo que ahí condimenta, acá contamina.
Al amor hay que aprender a sentirlo y, como si eso no costara, se suma tener que aprender después, a olvidarlo. En cada gesto y a gritos. Como en geografía los ríos y montañas del mundo, como en historia héroes y próceres, el amor se aprende y la fórmula matemática exacta se descubre con la práctica y el trillado método de prueba-error. Entonces el amor te rapta, te eleva, te posee y te crea.
En ese circuito, a veces más sinuoso, unas veces más sabroso que otras, y de vez en cuando fluctuante, nos hacemos más fuertes. Hemos aprendido a amar, recibimos el diploma y ejercemos con licencia la facultad de gobernar en la relación, somos dueños del amor. Eso que ahora, que somos graduados, se ha vuelto sustancia espesa. Y es ahí, cuando comienza el camino inverso. Sería ahí el momento en el que, para aquel lobo, el flash de la cámara de foto encandiló al amor.
Cuando el amor se solidifica corre el riesgo de volverse un fósil, estamos en el vértice de una V invertida. Llegamos sudando como el mejor de los atletas y hasta nos parecemos a Sísifo y, siendo Sísifo, tenemos altas probabilidades, casi estadísticamente comprobadas, diría yo, de tener que bajar por el otro lado y cargando el peso. Solos. Otra vez.
Parece suceder que cuando estamos subiendo, aprendiendo, conociendo al amor, somos auténticamente libres. Libertad. Ejercemos soberanía sobre nuestro propio ser hasta que la historia se consolida. Ahora, a partir de este momento, libertad con vallas. La autoridad -o la soberbia- conquistada por el tiempo de formación e incorporación del amor, respalda en la cotidianeidad, el derecho de posesión. Ni siquiera hace falta que sea veinteñal, porque hay vacíos legales aquí. Ni ley ni jurisprudencia, no hay tribunales en esta jurisdicción en la que el amor se encuentra internado en estado vegetativo.
Antes éramos nosotros, seres individuales desnudándose en la libertad particular para conquistar a ese alter, otro al que investigamos con rigor metodológico para dejar de ser uno y ser dos. El “yo” es ahora “nosotros”. Y el problema inicia cuando en ese proceso que no juzgo, se eclipsa la libertad individual. Sombras.
El amor es un conjunto de claroscuros. El peligro se funda en su costado fusco, en los espacios negros que son muchos. Abundan. Y siendo Sísifo, somos tan obtusos o tan humanos, de volver a caer en la misma rutina de cuatro ojos y dos miradas encerradas en un cuarto sin salidas alternativas.
El amor en comunión debería ser como cocinar capeletes. Se hacen cada uno por separado, se cocinan en la misma cacerola a temperaturas elevadas, desde abajo surgen tan apetitosos, caen después y otra vez, a un lugar común. Ahí la salsa. Después, cada porción a su plato. Se comen por separado.
No presionemos el flash. Si queremos fotos que sean mejor con la claridad que el amor irradia cuando es luz. Optar para que el amor, en cada intersticio, sea un preludio.

11.12.07

aviso clasificado



Se busca: cazador, francotirador, asesino,
Objetivos: Matar fantasmas
Acuchillar su transparencia corporal,
Destruir su silueta intangible
Tirar la cadena, sacarlos por el escusado
Porque son miedos encapsulados
Los fantasmas son la mirada de las ausencias

5.12.07

de chocolate y limón


Hay una distancia relativa entre lo que fui y lo que soy.
El tiempo conoce una sola dirección, siempre para adelante.
Pero la psiquis lo engaña, es la trampa.
Y mi psiquis, tiene su método: la ciclotimia.

Variaciones del ánimo insostenibles,
Altibajos de un ánimo inestable,
Abajo un látigo castiga severo
Arriba el mismo látigo festeja.
El diagnostico: la ciclotimia.

Y la ciclotimia vuelve relativo el tiempo,
Escapo por la tangente y acorto distancias,
Entre lo que fui y lo que soy.
Regreso al helado de chocolate y limón
Escena de una infancia por la que hoy esto soy.

recuperando-me (de a poco)

Pronto saldré de aquí.
Perdí la cuenta ya de los días que llevo encerrada.
Está oscuro, retumba la soledad acumulada,
Son muchas vueltas del segundero, acá en la nada
Abunda oscuridad hasta en los recovecos
Siento el frío sin abrazos y sin abrigos
Se reproduce el silencio en ecos, más ecos.
Pero pronto saldré de aquí.

Solamente yo puedo defenderme de mí
Y si conmigo alcanza,
En la desesperación de este encierro,
Se presenta la duda de salir.
Acá no hay ventanas, pero afuera quedó el cinismo.
Por la puerta no entró la mentira ni el egoísmo.
Pero pronto saldré aquí.
Ahora que estoy recuperando parte de mí.

Pronto saldré de aquí.
El resto del mundo no sabe lo que aprendí.
Del olvido, la angustia y la confusión.
Este es un lugar de una sola habitación.
Solamente entro yo, porque este lugar, soy yo.
Estoy recuperando-me, de a poco.
Y pronto saldré para volver.

25.6.07

rudisi al servicio

Rudisi, como todo italiano desterrado,
está siempre al servicio de los desafíos.
Amablemente, te da una mano, después la otra.
Y a mi, no me queda más que reivindicar
a los que se bajaron del barco y cambiaron,
siempre con el poder de su espíritu.
Inmigrantes desarraigados que llenaron
de glorias un país, una nación...

¡Gracias Rudisi!!!

1.5.07

un cigarillo

En un gesto poco masculino, quebró su mano y abrió un espacio entre su dedo índice y medio. Ella consumió el hedonismo nocturno en una sola exhalación, larga pero seca. El roce de ambas manos, la de él y la de ella, fue breve, lábil.
La contaminación encuentra a dos almas gemelas, definición válida sólo si tal magnitud (la de gemela) existe como grado de la semejanza para definir el encuentro de dos sexos opuestos. El ambiente ruidoso y viciado de un bar en barrio El Pungo retumbaba con ecos por los alrededores. Así estaban las cosas cuando ellos se acercaron desparejos, angurrientos. Él, con su gesto, pidió una seca. Ella le dio su cigarrillo. Fumaron juntos. Quizás hasta durmieron juntos. Sí, dormimos juntos varias noches.
Pero esta noche, la cubierta del silencio en mi apartamento me resignó a la barra del mismo bar. Una medida de whisky fue la ruptura al embotellamiento nostálgico de la soledad. Me llamé a la espera de otro gesto un poco más sutil, pero ahora de la vida. Mientras tanto sigo a la espera de un terraplén para dejar mi vaso. El alcohol es soporífero, embriaga a la soledad después de que el amor se enciende para consumirse en cenizas.

4.3.07

madrugada de mayo

Dos de la madrugada
Otra vez té de tilo y diez cigarrillos
Contaminación diaria dosificada
Retumban sus palabras de amor
Imágenes del contorno de su cuerpo
Penumbras, de esa noche y de esta
Agendas cotidianas extendidas
Estirar el tiempo es la consigna
Suena con amplificadores
Tantos sueños me quitan el sueño
Tantos miedos bajo mi cama esta noche
Duendes que aparecen y bailan
Recuerdos y porvenires
Extraño a mamá acariciándome
Extraño la inocencia perversa
De una infancia que se aleja
Con cada alarma del despertador
Ciclos y etapas, escaleras adelantadas
Me calzo los zancos para alcanzarlas.
Miro alrededor, no hay más refugio que yo.
Frío invernal y soledad nostálgica.
Ahora somos tres.

3.3.07

breves (recuerdos)

Entramos a uno de esos bares de callejones cerrados
En donde se respira hombre pero se degusta mujer.
Olor masculino y sabor femenino.

lo que me como

Me devoro primero tu dedo gordo
La carne se hace trizas en mi boca
Soy un animal carnívoro, a vos te como
Me alimento de tus células vivas
Porque tus órganos son los míos
La fundición es el amor por excelencia
Que no puede alimentarse con migas

espejos invisibles



Me reflejo en espejos del color del aire
Callecitas ancladas en la intangibilidad del tiempo
Sin un destino seguro, más bien incierto
Los altos son descansos para mis pies descalzos
Que lastiman las tierras vírgenes de mi ruta
Y mis manos que ambicionan tocar alguna vez
Esa línea imaginaria que se corre o se agrieta
Porque cuando parece estar más cerca
El horizonte se desplaza, la línea es imaginaria

18.2.07

los tres chanchitos

Somos tres almas grandes
Podríamos haberlo sido,
Nos detuvimos en el camino.
Pregunto, ¿qué orienta?
¿la propuesta o la sorpresa?

16.2.07

dejá que la vida te despeine


¿Cómo hacer para que la vida te despeine?
Me olvidé de la cámara de fotos:
Del lente que te observa
Del zoom que relativiza
Del afán de captar, capturar
Porque imaginé que para despeinarme
Necesitaba sentir que no había nadie evaluando
Que la totalidad puede entrar en algún lugar
Y que capturar es inmolar la libertad.
Me olvidé de la cámara de fotos,
Abrí los brazos, cerré los ojos,
Volar, caer y tocar el fondo.
El ruido del agua, el tacto del viento
El calor del sol y las cosquillas del alma.
La infancia se me subió al cuerpo,
Entré en la escena de mis dibujos de niña
Árboles, un río y una montaña quebrada,
Un arco iris y siete colores de sol y agua
Y en sólo un instante, me hizo rulos la vida
Y la felicidad se me tiró encima

13.12.06

éramos dos

Tomamos un whisky
Y fue cabotaje con parada obligada,
El frenesí de los cuerpos y una cama
Embriagamos corduras,
Rechinaron las tablas.

Entonces algo se nos unió.
Éramos dos y ahora somos tres.
Brindemos con otro whisky
No digamos alto, empecemos otra vez
Y seamos cuatro.

8.12.06

la primera y la última seca

Cuando enciendo un cigarrillo, me interviene la nicotina y comprendo que el placer es instintivo.
Cuando termino la última seca, rectifico que los límites movilizan culpas. Inconsciencia y conciencia, juego dual de la condición humana