30.9.09
dónde se agota
Pensar en un ciego que camina por la ciudad, a tientas
Pensar en un alto ejecutivo que no sabe el segundo nombre de sus hijos
Pensar en el silencio oscuro y angustioso de una abuela que ya pasó la vejez
A dónde se agota la vida?
No es en un ataúd cerrado, en unos ojos condenados,
En un sillón privilegiado, en el último tramo
A dónde se agota la vida?
9.9.09
tus voces
camina sin pausa por mi espalda.
Como un ciego mira con sus sentidos,
mi corazón busca aún aturdido.
Hay un vaso vacío y vamos a trabajar.
Enciendo un cigarrillo, lo apago.
En este día no voy a fumar.
Mi teléfono va a sonar en un momento.
Voy a encontrarte en una esquina.
Correré solamente para entrenar.
A veces el objetivo es tácito.
No me mires como loca, no te lo creas.
Soy tan humana como el cuerpo que anda.
Escribo porque va a ser un día bonito.
Hay un tren que no voy a dejar pasar de largo.
Las oportunidades hoy están de mi lado.
¿Cómo estás?, vas a preguntar esta tarde,
Bien, muy bien, voy a responderte.
No imagino mis días sin tus voces.
Pienso en mis pies tocando la arena.
Que suba la marea, necesito mojarme.
17.7.09
decálogo del perdón
Perdón por no haberme enamorado a tiempo
Por el beso que te di sin permiso
Por los sueños tuyos con los que me quedé
Perdón por haberme ido lejos y no avisar
Por las noches que no pude darte
Por haberme cruzado en el camino fuera de hora
Por las lágrimas que derramé, tarde
Porque no aprendo ahora a vivir sin vos
Por encontrarte en todas las voces
Perdón a vos y perdón a mi
Porque estoy terriblemente enamorada
Justo ahora que vos ya no querés estar
¿Llegarás a tiempo? ¿Vas a leer este decálogo?
Porque aún te estoy esperando
8.7.09
acomodar la habitación
No pretendo que me ayudes.
Esta lucha es mía, y voy a ganarla.
Sólo te pido, si querés, que te quedes.
22.6.09
gigante
Eterna la distancia que me separa de su boca.
Fragmentos de una historia para construir.
Regocijo de mi alma el día que lo descubrí.
Gigante este cariño que circula por mi cuerpo.
Que se quede acá cerquita, que no se vaya lejos.
21.6.09
lo que queda tan lejos
Nos aferramos a lo perdido. Y te perdí en un vericueto del error más grande que he cometido en este pedazo de vida. Vos no supiste perdonarme. Y el destino no se cansa de ponernos trabas, obstáculos que no sabemos saltar. Mi corazón, está averiado.
Qué es esta soledad que aprieta. Qué ganas de encontrarte para escribirte. Esto que siento es solamente amor. La soledad es un lugar en el que se elige estar, es solamente cuestión de elección.
Escribo porque no sé qué otra cosa puedo hacer para no extrañarte. Escribo porque no encuentro otra manera de tenerte. Y aprendí, con el tiempo, a acercar con el pensamiento lo que queda tan lejos.
17.6.09
hay gente
Hay gente que maneja con la culpa o la lástima
Hay gente que se divierte dañando a los demás.
Suerte que te tengo a vos. Suerte que estás acá.
16.6.09
30.4.09
sigo esperándote
Ella mira fijamente las cartas, y yo a ella.
Da vuelta la última y la pone sobre la mesa,
“y es el amor de tu vida”, sentencia.
Te busco entre cada hombre que llega.
Y te encuentro en el dictamen de una carta.
La que anunció que llegarías, y no dijo cuándo.
Y es la ansiedad la enemiga que combato.
Pero también es el miedo de dejarte pasar,
de no reconocerte, ¿y si ya estás acá?
Ahora cuando la soledad me aprieta,
cuando el pasado se alejó y otra vez sueño.
Pido señales porque sos mi único dueño.
Aún en la ausencia
Aún sin conocerte
Aún con esta inocencia...
Te espero.
24.4.09
escrito
Si concientemente he inducido a mi inconciencia a actuar de tal o cual manera, y me quedo en esta inconciencia para no reconocer la verdadera magnitud de los hechos, mi cerebro de confunde, ¿es conciencia o inconciencia? ¿Qué transmitirle al corazón, culpa u olvido? […]
Hace unos años atrás, razonando junto a Hobbes sobre la perversidad mundana, fui alejándome de Rousseau, de teorías del consenso, del alma humana y la vida eterna. Un café con Hobbes en un bar de la ciudad fue mi despedida de la niñez y el primer paso para empezar a crecer. Juro y certifico que preferiría la maldad infantil que la realidad adulta, porque antes los hechos que se amparaban en el inconsciente ahora no los puedo defender racionalmente con la conciencia. Así lo hubiera preferido. Así como no fue y jamás será.”
20.4.09
24.3.09
a dónde?
Quién dijo que el amor no se muere? O acaso si muere no es amor?
Y si esto que no desaparece entonces, es amor. ¿cómo lo mato?
20.1.09
despedidas no
porque la pasión y el amor son semillas que se entierran en el cuerpo,
la pasión se despierta, el amor se siente, son energías inquietas,
pero dependerá del cuidado que reciban, su crecimiento y existencia
Son sensaciones que se construyen...el oficio de albañilería
entonces nacen, la pasión y el amor, como el amanecer ineludible...
¿y la noche? la noche se mantiene activa si hay fuego que la ilumine.
la frecuencia es el arma de los amantes, la permanencia su estrategia.
no creo en las despedidas, son simulacros que elevan el sentimiento.
pueden contarse en almanaques que serán más de 365.
no creo porque no las conozcos, intenté despedirme como amantes tuve
y prefiero, ahora que lo pienso, que lleguen sin darnos cuenta,
para no sufrir demasiado, para que la despedida sea una pausa,
versa el dicho que donde hubo fuego cenizas quedan, el juego queda abierto
no quiero despedirme más, y quiero encontrar al hombre que se quede acá,
que tampoco quiera despedirse, y sé que está en algún lugar.
19.1.09
agonizo
y si tuviera la certeza de que ese es el momento de mayor dolor,
ese en el que la vida se despide con sudor, sin que podamos saber,
al final de cuentas, si el dolor es para evitar que nos vayamos
o si, por el contrario, es el último golpe de un boxeador...
agonizo, y si conociera, y si tuviera la certeza,
juraría que agonizo tanto como antes de morir.
y hasta preferiría morir a cambio de un cigarrillo
de esa bocanada de aire que contamina adentro, lo orgánico
(pulmones, intestinos...todo...células y sangre)
de ese sabor a nicotina, que contamina, pero limpia el alma,
tranquiliza y concede la sensación que no tenemos por nosotros mismos
porque la paz interior se perdió en medio de un sismo.
16.1.09
29.12.08
lo sé, ya está
La misma rutina de todos los viernes: salimos de la oficina, pasamos por el psiquiatra. Ella entra una hora. Yo me quedo afuera, una hora también. Y ahí estaba cuando la vi salir. Como todos los viernes la vi salir. Me miró. Como todos los viernes me miró. Yo no me levanté, esta vez me quedé mirándola y no me levanté. No fue como todos los viernes.
Tantos años recorriendo el mismo circuito hasta que ese viernes pasó. Tantos años escuchándola narrar sus acrobacias psicológicas en esa sala de ensayo que era el consultorio. Tantos años creyendo que un día saldría y me miraría para decirme “lo sé, ya está”.
Imagino que fue duro, la última palabra seguramente ocasionó una fisura en su existencia. Imagino que caminará hasta donde la confusión se lo permita, se sentará, encenderá un cigarrillo con las piernas colgando de un banco, pisando el cielo. Y con la primera bocanada de nicotina decidirá dejar de fumar. ¡Es que ha creído durante tanto tiempo una mentira que ella misma se hizo!. Creyó su propio invento. Narró su propia ficción.
Ella sigue en la vereda de enfrente, sujetando con su mano derecha la cartera y con la izquierda preparando un golpe de boxeador. Yo la miro desde la otra vereda, sentada en las escaleras del edificio. No voy a pararme esta vez, no porque no quiera, sino porque ella dejó adentro la necesidad de llevarme consigo a todos lados. “Lo sé, ya está”, puedo imaginarme que dice. “Llamame cuando quieras, soy una extensión tuya”, pienso. Da media vuelta y empieza a caminar.
27.12.08
18.11.08
¿espanta?
Acá están todos, encima mío.
Y acá estoy yo, sin dirección.
Parada en este lugarcito de siempre.
Recibo la visita diaria de todos ellos.
Y yo, ¿por qué no se alejan?
El que me vea y vuele, será el que se quede.
Tania
El miércoles la encuentra un poco más coherente, ¿cuándo le interesó esa clase de hombres? Sentada en la butaca de un teatro en la calle Corrientes, mira de reojo a este nuevo candidato. Es amable. Es atractivo. Llega a casa de noche. Pasa directo a la heladera, hay una banana en un plato, la mira y cierra la puerta. A la cama.
El día siguiente amanece como todos los días. Cuando Tania se agacha a prenderse la hebilla de las sandalias, piensa en él. Ese es el momento del día en que más piensa en él. Se llega hasta el espejo y preguntándose en silencio qué le ven a ella los hombres, dice en voz baja, “Jazmín, debería haberme llamado Jazmín”. Pero es Tania, portadora de una belleza natural sin nombre.
Fin de semana. Viernes y sábado un nuevo candidato, Tania cotiza en bolsa. Amanece el domingo entre sábanas de cama doble rodeada por brazos que desconoce. Otra semana está por comenzar.
Llega a casa. Como todas las noches abre la heladera, hay una banana en un plato. Piensa que no hay un hombre, de todos, al que ella pueda amar tanto. Tania piensa que ha perdido la sensibilidad. Eso es, no siente nada cuando los tiene al frente. Toma la banana y se la lleva con ella. Se sienta en el sillón rojo de tres cuerpos, “matar al enemigo, comérselo”, piensa. ¿Puede algo tan insignificante haber matado al amor de su vida? Y Tania sabe que por más que se coma esa banana, mañana al abrocharse la hebilla pensará en Agustín. Ese iba a ser su nombre, hasta que un día, caminando por la calle resbaló con una cáscara de banana y Agustín, ese hombre que ya amaba más que a nadie en el mundo y que crecía en su interior, murió.
15.11.08
izquierda o derecha
tengo trenzas y mis pantalones están gastados.
El sol cae en línea recta sobre mi cabeza,
es mediodía pero parece medianoche
Estoy parada acá en la esquina y no sé qué lado
Izquierda o derecha.