20.9.12

un lugar para mí

Este mundo no funciona si no hay un lugar para mí. No me digas que soy egoísta o egocéntrica, no me digas, como preámbulo a tu teoría del ombliguismo, que me creo el pupo de todo. Porque aunque me lo expliques, me lo grites o me lo susurres al oído mientras evitás quedarte prendido a mi cuello que se angula con la erosión de tu respiración, mientras, yo voy a sentir que necesito un lugar para mí.

Aún tu teoría del pupo es escasa. ¿Creíste que me alcanza el lugar que ocupa el ombligo? No, necesito un espacio grande para mí. Porque si no lo tengo, sólo hay cabida para mi humor, que desatento y enfadado gatilla contra la rutina y la desarma en segmentos de tiempo que oscilan entre el ánimo y el desánimo.

El pupo es pequeño, no me alcanza para todo. Necesito mi lugar, uno para mí sola. Porque todo esto se desmorona cuando pende del hilo de mis estados. Este mundo no funciona si no hay un lugar para mí. Mi mundo que es parte del tuyo. Y perdoname que te lo diga así, así como se lo digo al mismo pupo que de tan pequeño sólo contiene lo que transpiran mis sensaciones. Necesito un lugar para mí que sea más grande que el pupo, necesito mi cuerpo, necesito mi mente. Esa conexión de cada milímetro, de cada segundo que respira el tiempo de descuento que me queda.

Un lugar colorido pero más mate que brillante, quizás parezca opaco pero tenés que verlo desde cerca para darte cuenta que es transparente. Y de tan translúcidos los colores se confunden con los olores, a flores en primavera que en otoño sudan por sobrevivir. Así es este mundo, el mío. Y si no hay un lugar en donde poner algo de todo lo que me forma, se deforma el resto: que la casa, que la rutina, que el trabajo, que la cuenta bancaria, que las recetas para ahorrar o las estrategias para invertir.

Para mí, no para mi pupo. Un lugar amplio con ventanas grandes y puertas giratorias para que entren y salgan los fantasmas con los que convivo, que sean protagonistas en un espacio luminoso de tanto brillo que es la alegría de poder verlos, aceptarlos. Un lugar para mí, porque si entro yo, entramos todos.

16.9.12

...

Esas afirmaciones inconclusas que son las preguntas sin respuestas…

4.9.12

rutas

- Tutucas en la vereda con alguna sandía, un mate en la plaza coqueteando con la pilcha de promoción, un suelto de esa marca la más barata CJ ¿te acordás?...eso, sólo algo más, unos pocos mangos para llegar en el bondi hasta la universidad privada...fue el camino hacia la burguesía que encima, es tan rica la guacha.
- Pero tenemos el corazón de arroz, tanto así que el caviar no lo toca... y un par de libros que escudan con la imaginación la banal realidad de los mortales.

22.8.12

emoción

Cuando caen esas lágrimas es porque se te estruja el corazón y se deslizan por tu mejilla como sólo yo conozco. Será que eso también se parece al amor.

11.8.12

volver

Volví a los fideos en el colador, a las arvejas y a otros enlatados.
Volví a las películas de los domingos, después de sábados de fiesta.
Volví al silencio atormentador de los minutos antes de acostarme.
Volví a la soledad.
Pero también retomé mis libros de una biblioteca añeja, relegada. 
Retomé a la mesa de café y al humo del cigarrillo decorando la escena.
Retomé a esos callejones que sin salida conducen a destinos abiertos.
Retomé a los encuentros.
Y me encontré con los años que han pasado sobre este cuerpo.
Me encontré con gestos en mi cara, trazados de personajes e historias.
Me encontré con una desconocida negociando con una nueva realidad.
Encontré a alguien más.
Y con alguien más salimos a caminar y no sé si llegaré hasta donde estás.
Si no aparezco tal vez me perdí en las ganas, si llego quizás sea resignación.
Mis deseos te asfixiaron y con tu asfixia se me oprimió el corazón.
Quisiera prometerte que seremos los de antes, quisiera encontrarte.
Aunque quizás prefiera perderme en el camino a perder mis sueños.

6.8.12

encuentro

En tu barbarie has sido más sabio que esta aspirante a intelectual con ánimos de escritora. Vos consagraste mi obra, fuiste mi mejor historia… la de amor como la nuestra no se vive en bibliotecas.

Pronto vamos a vernos, no llegues tarde porque tenemos mucho que hablar. Ha pasado tanto tiempo y después de todo, todavía te extraño.

18.7.12

guionistas

Si me dijeras quién sos acabarías por ser vos, y no un anónimo espectador.

Sobran audiencias y hasta actores, los que faltan son los guionistas que disparan ideas en revoluciones.

13.7.12

ensayo de un error

El amor es tantas cosas que me olvido de algunas.
Las matemáticas se resignaron con tantas fórmulas.
Tampoco las palabras lo lograron con todas sus letras.
Entonces no pidas explicaciones que son absurdas.
El amor es tantas cosas y a veces no alcanza ninguna.

29.6.12

orejas, ojitos y adelante...

Otro año más. El tiempo es el único que pasa así, sin preguntarnos adónde queremos ir. Asique acá estamos, nos guste o no y no sabemos hasta cuándo.

Tuve ganas de escribirte todo el día y acá estoy. Empecé de mil maneras y creo que esta vez la voy a terminar. Solamente quiero escribirte porque hace mucho no lo hago, decirte cosas que de otra manera no lo haría. No es nada complicado, no es un secreto o algo se le parezca, pero a veces no nos tomamos el tiempo ni el momento para este espacio. Y como nosotros estamos cada vez más separados creí que era una buena oportunidad para escribirte.

Ha sido un año difícil para vos, el peor de todos diría yo, pero creo que descubrimos que sos un hombre fuerte. Entonces además de ser una persona especial y con una grandeza maravillosa, sos un hombre fuerte. El mundo es tuyo si te lo proponés.

Si la vida se me acabara en un instante, no quisiera morirme sin decirte que seguís siendo una de las cosas más lindas que conocí, que nunca más me enamoré de nadie otra vez y que te tengo como un prendedor atado a mi vida. Durante nuestra relación hemos hablado de superación, exilios, separaciones, probabilidades, amor y desamor. Pero lo cierto es que siempre fuimos a destiempo y que nunca nos entendimos, o nos entendimos mal. Y lo cierto es que estamos parados en este punto del mundo, en este momento y con este lazo que un día va a terminar de desaparecer o quizás, en un acto milagroso, se haga fuerte.

Crecimos. Nos hicimos adultos. Y primero nos enamoramos, después nos acercamos, más tarde nos encontramos entre todos nuestros desencuentros. Pero ahora las cosas cambiaron, ya dejamos de frecuentarnos, dejamos de necesitarnos. Pero lo bueno de todo esto es que nunca dejamos de querernos. O por lo menos yo. Deseo para vos toda la fuerza que necesitás para salir adelante. Deseo que encuentres a la mujer que sea capaz de hacerte revivir. Espero que recuperes las ganas de estar vivo. Le pido a Dios que nunca te quite esa energía que tenés adentro, ese carisma y esa belleza que todos vemos.

Han pasado tantos años desde que nos conocimos, y creo conocerte mucho, tanto como la gente que te tiene al lado de verdad: te conozco feliz, enamorado, desnudo o vestido; te conozco triste y preocupado, entero y quebrado; te conozco auténtico, desde lo más lindo hasta lo más feo que tenés.

Quiero pedirte perdón porque nunca estuve con vos libremente. Siempre, absolutamente siempre y aunque digas lo contrario, sólo estuve al lado tuyo en la sombra de nuestro secreto. No importa si vos estuviste o no, esa es otra cuestión. Yo hablo por lo que me toca. No sé cómo se hubieran dado las cosas si todo hubiese sido de otra manera. Pero no tuve el valor de intentarlo, me ganó la cobardía y el precio es esta incertidumbre eterna sobre lo que hubiese sucedido.

Además de pedirte perdón por todas las cosas que hice mal, quiero agradecerte porque aún con tanto dolor me hiciste grande. Hacerte cucharita, abrazarte, fue una de las cosas más lindas que me pasaron en la vida. Quiero quedarme con la certeza de que nos amamos mucho alguna vez, de que fuimos felices juntos, de que la pasamos mal pero también muy bien. Quedarme con esta sensación de que pudimos darnos algo el uno al otro. Pero como me decías vos, hay que seguir: “Tapate las orejas, cerrá los ojitos y dale para adelante”.

27.6.12

carta a Román

Sin preámbulos te escribo, simplemente, para decirte que me enamoré de vos desde que llegaste a mi vida. De lo que sos e incluso de aquello que imagino. Tenés una habilidad especial para desconfigurar mi lente a través del cual observo – y experimento – la realidad. El zoom para alejar o acercar funciona diferente desde que te hiciste eco en mi vida, todo es tan relativo. Y este amor insuperable es el argumento de esta incondicionalidad que diferencia el vínculo que me une a vos.

Sé que nuestra separación – al menos esta primera – va a dolerte un poco. A mí también te confieso. Es que la costumbre hace su trabajo fino más allá del tedio de la rutina. Estamos cómodos así, bien. O estábamos. ¿Para qué cambiar? Los cambios llegan, simplemente llegan. A veces son para bien y otras no. De todos modos suceden, fortuitamente o autogenerados,  los nuevos escenarios montan su estructura ineludible en nuestro terreno. Sin embargo, este giro va a hacernos muy bien. Nuestra relación se planteará de otra manera, con nuevas oportunidades…después de todo, por más que hoy tengamos que separarnos por primera vez, hay mucho en común, nos unen demasiados motivos.

La vida tiene muchas vueltas, en todos los sentidos, tantas que nos mareamos con frecuencia. Y como si eso fuera poco, los humanos la embarramos con los errores, algunos absurdos, infundados y reiterados. La mentira se cobra víctimas haciendo metástasis con la deslealtad y la infidelidad (a personas, a valores, a grandes amores), haciéndonos creer una ficción que inventamos para sobrevivir a la realidad, una que suele ser cruenta. Pero no hay que vencerse mi amor, el arrepentimiento es una buena droga para curarse, mientras que el perdón y la empatía son de baja efectividad, y la honestidad es poco menos que un jarabe para esta enfermedad asesina de la mentira. Es tan mentirosa que hasta se miente a sí misma para engañarnos. Lo cierto es que hay que luchar Román, no puede ganar la culpa, sino la fe y la confianza en que no volveremos a equivocarnos. O al menos intentarlo.

Si la culpa eclipsa la fe, no podremos ser mejores. Por eso tengo fe de que juntos vamos a superar obstáculos. Además no estamos solos…y si sos orgulloso y testarudo como tu papá, vas a poder, porque vas a ser valiente como él. Tu papá eligió tu nombre, Román. Y estoy segura que entre los tres vamos a hacer un buen equipo. Llegaste antes de lo que él esperaba, y ahora aguarda ansioso que salgas de acá adentro.

Amo a tu papá, por eso existís, porque con nadie más hubiese sido capaz de traer una vida al mundo. Le pedí disculpas por tu arribo prematuro, en silencio, como otras veces que lo lastimé o me equivoqué y busqué su perdón sin decírselo…no podría dejar que la culpa gritara más fuerte que este amor que nos une. Y sé que él también lo hizo, sé que ha cometido errores que de haberlos gritado para callar su conciencia, nos hubiésemos separado. Pero no una separación como la nuestra Román, que vamos a dejar de estar juntos acá en mi cuerpo pero que vamos a seguir unidos. No, seguramente vos no existirías de habernos separado. Así está bien, es mejor a veces no decir en voz alta lo que con palabras no alcanza para explicarse.

Cuando el amor es tan grande, ni los errores ni las culpas son suficientes para destruirlo, porque cada uno a su manera intenta ser lo mejor para el otro. Román, sos el resultado de un hombre y una mujer que, más allá de todo, sostuvieron el amor. Y ahora tienen, tenemos, un motivo más no sólo para mantenerlo sino para hacerlo crecer.

Te esperamos.

25.6.12

viajes

Cuántas personas quisiera que miren los paisajes que enceguecen mis ojos.
Y muchas han viajado conmigo. No iba sola, estaban ellos, mis afectos.

12.6.12

mandarina

No es que somos media naranja y venimos al mundo a buscar la otra mitad.
Diría más bien que somos primos hermanos de aquel cítrico, somos mandarina.
Y en cada ocaso vamos perdiendo gajos hasta también desintegrarnos.
Suerte que existen los amaneceres, que aún siendo tan costosos nos despiertan. 
Pero hay que levantarse compañero, estas frutas son de estación mientras dura.
Ojo con la confusión, no somos cebollas que en cada capa desangra en lágrimas.
Somos de color naranja, dulces. Las cosas buenas merecen grandes homenajes.
Y también los lindos recuerdos, los que se quedan más allá de la finita carne.

8.6.12

simplemente siempre vos

Y me equivoqué cuando entoné la canción, no eras vos el que te morías por volver, era yo mi amor y Gardel adónde estás que no me entonás un tango que sane esta frente marchita. Desde Cortázar hasta Borges, o desde la más legítima sabiduría de la señora de la despensa que me vio crecer, me pregunto sobre los matices para encuadrar esta imagen. Pero no, no hay portarretratos para nosotros, seremos la prueba más ardiente de un amor que de tanta pasión se quemó, seremos el amor más anónimo, sin tiempos y sin recuerdos, pero también sin olvidos.

Vas a ser el beso más auténtico que jamás di. Lejos de ser ese que aún cayendo la bomba de Hiroshima no iba a dejar de dar, vas a ser por siempre el que causó la explosión. Vas a ser el amor más perfectamente imperfecto que he tenido.

Te extraño, más que por lo que me diste por lo que fui cuando creíste darme algo, cuando pensé que tenías algo para darme, además de mi propia libertad que sólo con vos supe encontrar. Pero para qué tanta poesía mi amor, si te escribí un libro entero y nunca entendiste ni una sola palabra de lo que tenía para decirte. Claro, cuando llegamos a mi casa esa noche de borrachera, todas las explicaciones estaban mudas. Me viste dormir, te dejé que me vieras dormir. Vas a ser el único testigo de esa noche, de la humedad que le dio vida a ese amor que empezó a crecer en un terreno fértil pero dinamitado.

Es que jamás entendiste mi idioma, sólo podíamos comunicarnos por el lenguaje del deseo que atentaba contra cualquier código que no fuera el de los besos desesperados, ocultos, sólo nuestros. Te extraño sí, cada tanto sos como el cigarrillo que sé que jamás volveré a fumar. A veces te encuentro en textos vagabundos que le piden dos centavos al pasado para despertar el interés de inversores que apuesten a este presente amorfo. 

Un chasquido de dedos cansados me devuelven a la realidad como si fuese menos doloroso que la cachetada de la verdad, no estás acá. Esta será como las grandes historias, las que se seguirán contando aún cuando el mañana nunca llegue. O si llega, cuando jamás termine.

1.6.12

nosotras

Nunca fuimos ni tampoco seremos de ese conjunto de mujeres normales, que se levantan a la mañana, se ponen maquillaje, van a sus trabajos, almuerzan en horario, toman una copa con amigos, que ponen a sus hijos en la cama a las 9 y reservan un sábado de cada mes para ir a la peluquería.

Para el que lo entienda y para los que no, una como vos o una como yo, siempre será esa que disfrute estar dentro de unos pijamas cómodos sin reparar en horarios adecuados, será la que despierte a las 3 de la madrugada con unas líneas escapando de la punta de la lengua o del residuo del sueño, será la que sienta que conecta con el mundo cuando se sienta en ese piso que contiene, será la que pretenda descuentos a los desvalidos aunque no sea buen negocio.

Pero será también la compañera que no te suelte la mano aunque ya no tenga fuerzas, la que te sacuda cuando estés dormido en tu anestesia, la que te apuntale y te empuje cuando tus miedos sean más grandes que tu fe.

Así, yo prefiero estas rarezas que hacia afuera parecieran cosa de locos antes que la normalidad acabada de las señoritas perfectas que no se piensan ni ayudan a los demás a pensarse. Prefiero la rareza de espíritu, esa que nunca te deja quieta, que te obliga a reinventarte a no conformarte.
 
 
Prefiero que nos quieran así, locura de por medio, incomprendida, incontenida, inexplicable, porque si acaso quieren cambiarme, un rato seré la que han querido dibujarme, pero cuando vuelva a ser yo, seré más yo que antes.

By Marina Grasso (Producción a mano alzada)

27.5.12

intersección

Hoy nos cruzamos, miré a tu hijo y pensé que también podría haber sido mío.
Entonces por un momento me quedé pensando en todo lo que perdimos.
Los frágiles cristales que guardaban los sueños se rompieron en mudanzas.
¿Será que también perdimos el tiempo? ¿Que fuimos un yerro del destino?
Aún cuando me gusta pensar mejor, que fuimos sólo un desliz del amor.
Sigo siendo la misma desordenada de siempre, pero limpita te decía.
Sigo dejando el saquito de té para tomarlo, aunque ahora dejé de fumar.
Sigo siendo la misma y por más que a veces la mujer opaca la niña, está ahí.  
Hoy nos topamos en otra intersección de la vida, no saludamos sólo nos vimos.
Las peleas desgastaron las palabras que se quedaron mudas y sin motivos.
Y aunque ya no la leo, a veces recuerdo algo de tu carta de un adiós civilizado.
Me pregunto si seguiré siendo tu único y gran amor, o si sos mi excepción.
Pienso si quizás soy una bonita historia para vos, o si olvidaste hasta mi voz.
Miro atrás, a los costados y adelante para que no me engañe este cruce fortuito.
Gracias a vos conocí un mundo y cuando nos dejamos encontré muchos otros.
El mío es el de siempre, con mi pupo y mis tropiezos seguimos construyéndolo.
Ahora tengo que doblar la esquina y pedirle algunos centavos de más a la vida.
Tengo que andar muchos kilómetros aún, al menos hasta que me deje vivirla.

24.5.12

ganas

Qué ganas de que me encuentres, qué ganas de conocerte.
Qué ganas de que me invites, qué ganas de gustarte.
Qué ganas de tener ganas, de otra vez lograr enamorarme.

Es que el tiempo transcurrido es la conquista del pasado,
pero necesito que me digas que aún nos queda demasiado. 
De esa manera para el beso de mañana nos estemos amando.

Qué ganas de que me encuentres,
de conocerte,
de que me invites,
de gustarte.
De nuevo.

1.5.12

fuera de foco

28 años después, la vida se me sigue desfigurando de la misma manera que aquél día que tomé vino patero.
Es como una escena borrosa, como una foto desenfocada. Y no la entiendo.
A veces la vida es eso, esa última copa de alcohol que te noquea hasta el corazón.
Quizás sea más que algunas veces.

27.4.12

la calesita

Perdí la cabeza de tanto girar en la calesita.
El mareo fue tremendo y el golpe me dejó sin aire.
Hay juegos peligrosos por más felices que nos hagan.
Pero me levanté con la certeza de los soberbios.
Esos testarudos de gritos caprichosos que se oyen.
Y quiero dar vueltas hasta perder la cabeza otra vez.
Es la obstinación resignada ante lo incontrolable.
Entonces observo la calesita que gira en mi espera.

20.4.12

b.a.

El día ha sido de esos que se parecen a la vida, una pulseada entre las alegrías y los rostros borrosos. Y aún con esas cosas que la justifican, es inevitable preguntarse los motivos. Por qué, ¿por qué? Simplemente por qué...
Sucede así y no hay que preguntárselo, me dice ella, cada uno con lo que le toca sin cuestionamientos y asumiendo. ¿Por qué? Porque no hay respuestas. Ese abrazo, esos besos, la caricia, la absurda palabra que intentan calmar pero no sé si en algún momento llegan a curar.
No quiero que te vayas, es eso simplemente. Dejás a mucha gente herida. Simplemente sucede, y no es culpa de nadie, eso es una excusa para tener alguien o algo en quien poner la ira que son las (dolorosas) afirmaciones en las que se convierten las preguntas sin respuestas.
Sí, estoy triste, sufriendo aún cuando en el aire flota eso que justifica que siga queriendo respirarlo. Es que te vas, y tu partida me desata tantas preguntas...¿por qué? Son tantas las respuestas que no llegan a responderse, que el vacío es interminable. Es que no entiendo por qué nos dejás, y tampoco entiendo por qué hay personas que son tan abandonadas sin querer ser dejadas.
Qué sufrida que es, le han pasado todas, me dice ella de nuevo. Tampoco lo entiende pero parece aceptar que le han sucedido todas juntas a esa persona como a tantas otras que dan vueltas junto al mundo en medio de lo inexplicable.
Ya sabemos que vas a irte, lo dijeron los doctores, fue el mensaje de tu cuerpo. Algo tuyo queda en nosotros, justamente para completar el pedazo nuestro que te llevás con vos.
Ninguna palabra alcanza para detener mi mente que observa su protagonismo tácito en esa pulseada que son estos días y que se parecen a la vida.

5.4.12

deseos

El olor a césped cortado una tardecita de verano recién llegado…
Un abrazo como el de mi sobrino a las 4 am cuando pide la “mema”…
Las ganas de ayudar a alguien que necesita algo, sin importar si lo tenemos o no…
Una cerveza bien fría al lado de la pileta o el río, con la gente querida…
Un trabajo que nos guste, que justifique la pelea diaria de su excelencia...
Vivir desde lo que pensamos, desde lo que sentimos…ni más ni menos...
Conocer gente nueva, en Centroamérica o Europa…o en la despensa de Doña Rosa…
Recuperar o no perder la capacidad de asombro, porque es tan hermoso sorprenderse…
Un libro debajo de un árbol, como en esas tardes de Cruz del Eje que tanto extraño…
Esa película que no alquilarías jamás si él (o ella) no estuviese al lado tuyo…
Muchas expectativas, porque aún cuando a veces defrauden, nos mantienen vivos…
Comunicarnos más… dejar que el diálogo sea entre los “Ellos” de la relación…
Salud, que mientras el cuerpo y la mente funcionan, la vida se camina sola...
Perdonar, saldar cuentas pendientes…si hay basura en este mundo, eso es el rencor…
Dar respuestas, hay alguien del otro lado del mundo, que está esperándonos…
Caminar siempre para adelante, porque el pasado es el camino pero quedó atrás...
Dar muchos besos…es la medicina invisible más poderosa que jamás he conocido…
Una de esas carcajadas con amigos recordando las cagadas de cuando éramos adolescentes…
El brillo de las luces del arbolito de Navidad, que veo sentada desde la escalera de mi casa….

4.4.12

oración

Prometí:
Asistir a ceremonias religiosas o visitar algunos santos.
Cortarme el pelo como cuando tenía quince años.
Luchar con ahínco para dejar mis cábalas más arraigadas.
Donar dinero, hacer beneficencia o algunas de esas cosas.
Alejarme de ese hombre al cual solamente quería besar.
Dejar de fumar sin excusas, ni siquiera la mentirosa “seca”.
Reconciliarme con esas personas de las que me separé.
Hacer sacrificios, los que cuestan desde el pelo hasta el pie.

Prometí hacer, dejar de hacer, no hacer más.
Prometí tanto para eso que deseaba que fuera realidad.
Y un día, prometí no prometer más. Heme aquí entonces.
Fe, otra vez. Sé que estás escuchándome.

28.3.12

el bar

{…} En eso estaba cuando apareció por la puerta. Tenía la remera roja por fuera del pulóver gris oscuro, los pantalones que no se le caían por suerte y la barba que le daba el aspecto de cargar un cansancio por adicción compulsiva al trabajo, “¿qué hará acá un sábado a la mañana?”, pensé. Y luego entendí que estábamos ahí para encontrarnos. {…} Lo primero fue “hola, buen día”. Lo último “chau, nos vemos”. En el medio no hubo nada, quizás una mirada. Pero después vinieron todas esas cosas que jamás caben en las estructuras mentales de quien se imagina que la vida es una hoja de ruta y que en la carrera por salir ganadores, la respetamos con el acelerador siempre a fondo. {…}No sé si fue amor a primera vista, si a Cupido se le escapó una flecha cuando regresaba a su casa ebrio después de un furioso y frustrado viernes a la noche tras el desencuentro con su amada Psique, o si fue alguna afición suya a prácticas hipnóticas lo que me inmovilizó. Solamente sé que esa mañana me enamoré de Alejo. {…} Entonces el amor que pensé que no recuperaría se me subió al cuerpo otra vez, quería abrir los brazos cerrar los ojos volar caer y tocar el fondo. La vida se me hizo rulos con ese encuentro fugaz en el que apenas hubo un escaso diálogo de cortesía. Pero en ese momento no sabía aún que a veces se ama y se aprende. Sólo eso. Amás y tenés que seguir adelante.{…}

postal de la soledad

La soledad es el mimo que nunca llega. Mimo es caricia.

22.3.12

vos - yo (separados por un guión)

No voy a verte esta noche, prefiero sábanas frías a una conciencia ardiendo
Es que no me perdono la inconsistencia de mis principios más genuinos
Vos con tu vida y yo con la mía porque no hay cabida para un nosotros

Vos con tus interminables teoremas y yo con mis absurdos estratagemas
Vos con tu resistencia al amor, mientras que para mí es una adicción
Vos con tus ganas de ser vos y yo que simplemente quiero ser yo

Dos seres insolubles tratando de comprender su naturaleza para ser uno
Una fotografía cómica del corazón insensato que confunde términos
No es amor o algo que se le parezca, oscila de la flagelación al egoísmo

Perdoname pero esta noche no voy a ir, necesito quedarme conmigo
Tampoco vos vas a venir, ya es momento de terminar con este juego
Y así está bien, un teórico con un estratega escriben finales de los buenos.

12.3.12

herida de guerra

Estoy herida de guerra y no vas a poder entenderlo, porque las lesiones son propias aún cuando las batallas sean de todos. Es que cada uno vive las peleas, hasta quizás las que no existen, con la mirilla de sus percepciones. Desde ahí busca la escuadra, la que aprendimos a usar en la primaria, para armar figuras que justifiquen el ataque.

Y ¡pum! ¿Pero por qué una escopeta? Es que en la guerra todas las armas valen. Entonces ¡tra tra tra tra! La ametralladora fue fatal. Pero no, seguimos vivos. Y ¡boom! La última bomba, la que finalmente nos derriba, es como eso que no esperábamos oír nunca de la persona a la que amamos, o eso que no pensamos que podía hacer alguna vez. Esa es quizás una buena alegoría para la derrota bélica.

Todas onomatopeyas. Sin embargo, en la realidad se hacen sentir. Lo peor de estar herida de guerra es que estás en el campo de batalla, amenazada por otros ataques y sin nada a lo cual aferrarte. Porque cuando estás ahí, como si fueses un pichón con un ala rota, ya ni siquiera importa defenderte, al menos deseás salvarte para creer que todo eso es un sueño, que la guerra puede acabarse. La soledad es ese instante en el que sentís el bombardeo, el minuto final antes de morir en el que estás así, sin nada.

Estoy herida de guerra, necesito algo a lo cual aferrarme. Pero no hay nada. Desde que dijiste esas últimas palabras antes del portazo final, en mi casa ya no quedan muchas cosas. Aunque sea me gustaría tener un cigarrillo, una copa de vino o algo que mitigue un poco el dolor de los golpes. Deberías verme, la fotografía es casi idéntica al día que me encontraste. Lo que te salva, a veces te ata, a veces te desata y otras tantas te mata.

Voy a quedarme acá, imaginando la nicotina que escarba las entrañas mientras me decido a juntar un poco de fuerzas para buscar algo a lo cual aferrarme, un cajón de la casa tiene que esconder un talismán de salvación. Si se te ocurre volver, me gustaría pedirte que muevas un poquito mi mirilla. Quizás sea hora de cambiar la óptica para apuntar a lo que en verdad ocasionó esta guerra, para acabarla y no para ganarla.

repelente

Soledad se pasó un año usando repelente.

Con la infidelidad evitó los compromisos.
Con Pablo que tenía a su novia en San Marcos.
Con Lucas que engañaba a su esposa con cualquiera.
(No quiere decir que Soledad sea cualquiera)
Con Hipólito que estaba en la crisis de los cuarenta.
Con el artista de la esquina que tenía varias.

Con la ignorancia se cubrió algunas veces.
Con esos de los que nunca supo ni el nombre.
Con esos con lo que jugó a ser una muñeca.

Con la distancia se excusó de a ratos.
Con Lucas (otro Lucas) que estaba tan lejos.
Con Diego que vivía en el otro extremo.

Con la indiferencia (hacia ella) resistió también.
Con Sebastián que sólo llamaba los viernes.
Con Osvaldo que la buscaba en sus depresiones.
Con Leandro que pedía compañía sólo a veces.
Con José que la invitaba cuando tocaba la banda.

Durante todo un año Soledad ha usado repelente.
Quizás como una manera de honrar su nombre.
Quizás como una forma de olvidar a aquel hombre.
Ahora que pasó el verano y no hay más mosquitos,
Saldrá a encontrar un beso en la comisura del labio.
Ya es hora de reconstruir la piel con picaduras.

7.3.12

abre tus ojos

Cerraste los ojos para dormir, o para escapar.
A la mañana siguiente, te anoticiaste del hecho.
Años durmiendo al lado de la persona equivocada.
Pero no le creas a los prejuicios y a los miedos.
Todavía podés volver a empezar, no es tarde.

Hay batallas para ganar, otras para justificar.
Aún es momento de buscar al amor, existe seguro.
Quiero creer que el amor ocurre (al menos) una vez.
Porque en algún lugar está, aún con errores y defectos.
El amor es lo que corrige los defectos de nuestra humanidad.

Así abriste los ojos y supiste que era hora de empacar.

6.1.12

mail

Hola. Acá estoy, ¿cuánto tiempo ha pasado? Pero aún así creo que seguimos siendo los mismos, te escribo cada Navidad y espero que me respondas como lo hacés. Y cada final de año, una semana después de mi contacto y cuando quizás vos deberías llamarme, no lo hacés. No te preocupes, sé como sos y aprendí a aceptarte así. Yo también tengo mis cosas.
Este es nuestro mes aniversario, de aquella primera vez en la que nos conocimos. Simplemente llegaste, te asomaste por la ventana con un casco de obrero en la cabeza, pero te olvidaste de proteger tu corazón… aún cuando creo que no hubiese existido seguridad que resista a lo que pasó después. Te enamoraste de mí. Yo de vos, claro.
¿Cuánto tiempo fue? El suficiente para que un día nos diéramos cuenta de que nos amábamos. He vivido muchos encuentros después, pero nunca uno tan maravilloso como nuestro desencuentro. Casi con el carácter de un artista, sos el autor de uno de los pasajes más hermosos de la historia que me compone.
Te escribo para contarte algo lindo, creo que nos faltaron alegrías por compartir y quizás sea el momento de recuperarlas. Estoy embarazada. Es tan breve la frase, tan inmenso el silencio que le sigue y tan tácita cualquier palabra que se exprese luego de tal noticia, que no espero (una vez más) ninguna respuesta tuya.
Toda la tarde, desde que el análisis dio positivo, he pensado en vos. Soy, indudablemente, la mujer más feliz del mundo en estos momentos. Y tanta alegría me dejó de cara frente a algunos recuerdos, sólo venimos al mundo a llevarnos, justamente, los recuerdos de los afectos que encontramos en los años que acá estamos. Vos sos una de mis memorias más bonitas.
Tengo que dejarte, mi marido va a llegar en cualquier momento. No es que no sepa de vos ni que le oculte cosas, pero prefiero que no crea lo que no es. Porque sabemos los dos que el amor se nos agotó hace mucho, sólo nos quedó el afecto de dos personas que supieron amarse. Y también sabemos que estamos en alguna parte cuando necesitemos uno del otro. Hoy necesitaba compartir mi felicidad con vos.
Ya sabés cómo son nuestros finales…sólo suceden. Pero esta vez te mandamos un beso, mi bebé y yo. Cuidate.

4.1.12

reglas

Tal vez en la excepeción somos nosotros mismos por definición*.

Nota del editor: en una sociedad supuestamente civilizada, vivimos con y de reglas. La regla del matrimonio, la de la carrera o el trabajo, la regla de la cordura y las buenas costumbres, probablemente la regla de la libertad también. Todas reglas. Quizás sólo en la excepción somos genuinamente nosotros.

23.12.11

colores

El día no estaría tan gris si mi ánimo no estuviese así de descolorido.
Ni siquiera tiene la mística de un sepia o del raro garabato de un artista.
Más busco los motivos y menos los encuentro en este tobogán de sensaciones.
Todas se van para abajo y luego, como en un juego, quieren tirarse de nuevo.
Espero en la vereda que alguien doble por la esquina con un color para mí.
Prefiero los tonos primarios para experimentar matices con algo de encanto.
No quiero más que reinventarme en las manos de un pintor que me descubra.

12.12.11

epístola al pasado

Hoy te busqué por ahí, quería saber cómo estabas. Y cuando te encontré supe que no hay nadie que no merezca ser feliz. Todos tenemos derecho a sonreír, a tener el espíritu tan lleno como cuando comemos una sandía. Pero inflarse el alma de satisfacción no es tan fácil como darle oxígeno a los pulmones, aún cuando las oportunidades son como el aire, están en todas partes.

Te vi feliz y por lo que te conozco, sé que esa foto no era una vidriera. Acaso tuviste que resignarte a algunas cosas para conseguir lo que quisiste, pero yo también perdí sueños cumplidos en el camino. Lo triste es quizás, que el fracaso todavía no se me hizo pasado como a vos, lo llevo conmigo aún cuando sé que haber avanzado juntos hubiese sido el verdadero fracaso. El error siempre está en el proceso, y no en el resultado.

Si fueras vos al que se te hubiese ocurrido espiarme, también me verías feliz. Lo estoy. Y si miraras con detalle mi foto sabrías como yo, que es auténtica. Jamás estuve tan segura de lo que he tenido, pero como la vida es una rueda, aquí abajo cumplo mi condena esperando que él tenga las mismas ganas que yo. Las ganas que no tuve antes, y que ahora no quiero que se me escapen.

Lo espero aunque me duela porque cuando el amor es muy grande el corazón encuentra motivos para latir. Sólo espero que él no deje que la rueda me aplaste, como en el pasado dejé hemipléjica a nuestra relación…dejé paralizado un lateral cuando me fui. Y sin embargo lo grandioso de todo esto, es que el amor me sostiene a su lado, aguardando cumplir algunos sueños más.

Sí, hoy cuando te vi supe que todos merecemos ser feliz. Tal vez cuando me encontré con tu sonrisa natural, te perdoné. Y supe que ya era hora, porque vos me habías perdonado hace mucho. Merecés esta felicidad y espero que multipliques la que tuvimos juntos y le sumes la que no pude darte. De verdad me alegra haberte visto feliz.

Si algún día sos vos el que me ve, imagino que sentirás lo mismo. Respiro cada oportunidad y me lleno con mucha sandía para seguir siendo feliz al lado de este hombre que el destino me ha dado. Sin dudas, aquella época nos tuvo que doler y tuvimos que resignar para encontrar la verdadera felicidad. Quizás de eso se trata.

7.12.11

21.11.11

deseo final

Cansado de pedir lo que ella no quería darle, dejó de desearlo.
Es que el deseo se termina cuando comienza el cansancio por intentarlo, en vano.

17.11.11

mis favoritos

Los que más me gustan, son los libros que están en blanco.
Aún cuando cueste dar la primera puntada sobre el renglón.

Es que es como en la vida, las decisiones son inseguras.
Sólo que en este camino es eso o el motor en automático.

Y prefiero pedalear, golpearme o sangrar. Pero sentir.

10.11.11

apropiación de lo ajeno (fragmento)

No, no me refiero a robar, a pedir prestado y no devolver jamás, a entrar en un lugar y no salir más. Quizás más bien sea una propiedad inversa, en donde el objeto toma parte del sujeto. Y en esos casos ni las artimañas legales podrían desprenderme de lo que ahora es mío por derecho de hecho. Adueñarse con los afectos, con la energía, con la convicción. A eso me refiero, a eso que me pasó con un lugar.

1.11.11

día a día

Cada lunes empiezo la rutina de pensarte y al viernes, cuando advertí que no alcanza para tenerte cerca, me asomo a la intimidad de tu cuerpo con los recuerdos. Los sábados escapo de mi realidad imaginando a dónde estarás, y los domingos son la antesala del vacío porque sé que en verdad nunca te tendré.

30.10.11

flotar

Contener la respiración debajo del agua, no. Prefiero flotar y hacer la plancha mirando al cielo, como me enseñó mamá.

24.10.11

el bar (el final)

Ya era hora de volver. Entonces Julia agarra su mochila, le da un beso en la mejilla a Lucas, un abrazo y sube al auto.
- No te vayas.
- Traeme como hasta ahora, haceme volver.
Lucas la mira, tan entera, tan mujer, quizás un poco más cerca. Julia vuelve a abrazarlo.Después toma la ruta, “caminos” piensa ahora. Mira por el retrovisor, atrás las sierras, un subibaja de montes achaparrados, Lucas en el medio. Vuelve la mirada, adelante, un camino prometedor.

23.10.11

heroína trunca

Jugué a ser heroína, pero de la cuna a la realidad hay un trecho de pragmatismo.
Siendo así sangran las heridas del cuerpo si caemos cuando el traje de semidios falla.
Y duele el alma cuando lastimamos a la víctima por no leer el manual de superpoderes.

Los héroes también tienen miedo a equivocarse, y anoche me equivoqué.
No te pido que me perdones por lastimarte en este acto de héroe infiel.
Sino que te ruego me tengas piedad por hacerte creer que podía ser heroína.

En mis ojos renace el brillo del amor desde este delicado error no justificado.
Mis superpoderes naufragaron en el lodo mundano, caí en la trampa del placer.
Tengo una nueva misión, lograr que te enamores de mí, desnuda de disfraces.

neolengua

¿Qué sucedería si nace una neolengua para los temas del alma?
¿Cómo serían entonces las miles de palabras del castellano?
¿Cuáles las supresiones y creaciones de significantes y significados?
¿Encontraríamos respuestas o simplemente no habría más preguntas?
Una lengua que escribió un novelista y que nació conmigo, en 1984.

17.10.11

me gustás

Ya no recordaba cómo era verte, y ahora que te veo recuerdo cómo me gustabas.
Y me gustás.

11.10.11

3.10.11

excepción

Hasta hoy que te vi, siempre dije que eras mi excepción.
Todo este tiempo creí que separarnos fue lo mejor para vos.
Pero cuando nos cruzamos, una luz te revivió la mirada.
Entonces entendí que vos también estás detenido en mí.
Quedaste prendido a mi vida, pero no como un preso sino libre.
Me convierto en un hito en la aburrida línea recta del tiempo.
Los locos somos así, llegamos al alma porque podemos verla.
Sí, quizás ahora que no cuidás a una loca estás más tranquilo.
Fue lindo conocerte y va a ser lindo recordarte, dijiste.
Y entonces supe que tus fotos más felices, fueron las mías.

el portazo

Cuando te acerques a la puerta, ¿vas a dudar como lo hicieron todos?
Cuando abras la puerta, ¿vas a preguntarte como los otros, si estás en lo correcto?
Cuando pases la puerta, ¿vas a creer como ellos que estás cometiendo un error?
Cuando cierres la puerta, ¿también vos vas a estar seguro que alejarte de mí ha sido lo mejor?

Si vas a irte, pegá un portazo. Quiero que el ruido del fracaso me aturda una vez más.

la mejor manera (de decirlo) - fragmento

Aún cuando adhiero a ese grupo de personas que ponen títulos a las situaciones, a las cosas, a las relaciones y hasta a los sentimientos. Aún cuando me he pasado la vida armando categorías y atajos para pasar a otras cuando algunas ya no me convenían. Aún cuando suelo construir inquebrantables estructuras mentales para definir lo que en realidad sucede en la piel. Aún así, no he podido acomodar mis ideas y sus conceptos esta vez. Sucedió anoche, pero lo noté esta mañana.
Anoche me caí de la cama, y junto a mi se cayeron los kilómetros andados durante todos estos años en la trama ascendente del tiempo. Y después del terremoto, una lluvia me dejó varada al principio de todo, como en esa canción que me cantaba mamá, de Witsi la araña (Witsi witsi araña tejió su telaraña, vino la lluvia y se la llevó). Sólo que esta lluvia, además, me borró el camino.
Los indicios que anteceden al complejo mundo de la incertidumbre, no se escuchan. Son anticipos silenciosos de lo que está por venir, el titubeo. La falta de certezas es como estar enamorado, estás perdidamente desconectado del mundo.
(...)

20.9.11

hoy sí

Hoy sí que fumaría.
El cigarrillo es ese compañero que hace daño con preaviso, pero que mata la soledad en silencio.
Hoy sí que fumaría.
Para que algo me haga más mal de lo que alguien me hizo, que al menos sea un dolor placentero.

26.8.11

los amantes y el tiempo

Si nos alcanza con vernos de noche, seamos pareja o seamos terceros.
Si abandonamos hábitos de uno para construir otras rutinas de a dos.
Si nos encontramos diciendo que lo intentamos una vez más, ¿hasta cuándo?
O si en una escena más triste pensamos en dejar de vernos, ¿para siempre?

A veces no es el amor, a veces se trata del tiempo.

22.8.11

censura

Es como cuando el doctor me prohibió la nicotina.
Más lejana la posibilidad, más cercana la urgencia.

Apuro de sentirte adentro, áspero y sucio como el propio humo.

Es paradójico, sos una bocanada de oxígeno en el costado rancio de la vida.
Pero tu condición adictiva hace daño, o al menos me duele necesitarte.

Tendré que inventar algún recurso para tenerte cerca desde lejos.

Suelo sentarme al lado de un fumador y disfrutar un cigarrillo sin tocarlo.
Mientras me pregunto si el amor al prójimo y el propio son excluyentes.

Esta noche obedecería al pecado por unas horas de tu sudor.
Esta noche gritaría hasta que vinieras a buscarme, de tanto necesitarte.

2.8.11

mezquinos

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Para permanecer al lado y completarnos.
Para comer tostadas un domingo a la mañana.
Para estar juntos debajo de la ducha.
Para relajarnos de las heridas sin decir nada.

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Y cambiamos los viajes por construir una casa.
Y nos acostamos en horarios distintos sin tocarnos.
Y nos despertamos sin mirarnos las caras.
Y aparentamos que podremos lograrlo.

Será que el tiempo nos volvió mezquinos.
Para admitir que adentro nos aguarda un veredicto.
Para salirnos de esa sala de espera.
Para admitir que el desamor decidió por nosotros.
Para mirarnos sin juzgarnos, porque ya pasó.

1.8.11

ida y vuelta

Prendo la luz, me cuesta abrir los dos ojos.
Miro hacia abajo para buscar las pantuflas.
Camino hasta el baño, me saco algo de la modorra.
Entonces me encuentro, a mí y a mis arrugas.
Abro la puerta y salgo, después volveré a abrirla.
Se pasa el tiempo como se pasan las nubes.
El cielo tiene estrellas, la tierra personas.
El cerrojo que gira indica que estamos de vuelta.
Vuelvo a encontrarme, a mí y a un gesto de más.
Camino hasta el baño, me saco el peso de las horas.
Miro hacia arriba para buscar respuestas.
Apago la luz, me cuesta conciliar el sueño.

25.7.11

malabares y (auto)estima

Hasta anoche, creía fehacientemente que mi pupo y yo, podíamos conseguir lo que quisiéramos. Pero a mi pupo le dio una hernia tratando de sostenerme, y entonces se deshidrataron mis ojos.

24.7.11

onomatopeya del silencio

Siento un murmullo adentro. Retumba afuera y mis oídos aturdidos buscan el silencio.
Callate. Quiero descansar un ratito, quiero pensar la mejor manera para continuar.
Es un disturbio de escenas. Un zapateo que me separa de algún camino más tranquilo.
Me alcanza todo el resto, sólo sin bullicios. Es que cuestan los abrazos entre tanto ruido.
Cualquiera que sea la onomatopeya del silencio, necesito que el mundo se enmudezca.

6.7.11

tango

Le dejé en claro que me marchaba sin escándalos.
Nunca sabemos en qué otra milonga volveremos a encontrarnos.

2.7.11

maría la paz, un paso pa' atrás

Démosle música a este vaivén
Hicimos marcha atrás
Pero cuando pongamos primera,
importa poco cuán empinada sea,
no habrá cuesta que no podamos ascender.

27.6.11

anteojitos (diario La Voz del Interior)

Él está en el rincón de esa oficina masculina a donde cada vez que ella ingresa, todas las miradas se detienen en su pelo revoltoso, en sus brazos, en su espalda, en sus piernas y en lo que hay entre estas dos partes. Y eso que su cuerpo no es un precipicio hacia la belleza. Será quizás que detrás de ella se mueve un Cupido buscando ansioso al hombre indicado que fijará la mirada en el punto exacto.

Él está en ese rincón que es como un codo. Escondido en ese espacio, sin embargo, la mira a través de sus anteojos muchas más veces que el resto de los hombres de esa oficina, porque desde ese ángulo la ve pasar cuando ella camina por el pasillo. Va y viene, con los ojos de él, por ese largo y angosto pasadizo que solamente conduce al deseo implacable de ese hombre de anteojos que la anhela y que no sabe si algún día la tendrá. ¿Cupido no se habrá dado?

Y ella entra, da un vistazo rápido al escenario y muy velozmente, por el rabo del ojo, encuentra esos anteojitos que nunca sabe si la están mirando. Parecerían ser cuatro ojos y sin embargo, no sabe si alguno le pertenece. Mientras tanto Cupido avanza, ansioso, por esos rostros pegajosos que se prenden a su cuerpo pero que nunca se detienen en el lugar preciso.

Para seguir restando flechas al heraldo, ella se detiene un par de veces al día, en un escritorio o quizás dos, para resolver las mismas cuestiones operativas del trabajo diario. Y ese escritorio nunca es el de anteojitos. Fulano o Mengano responden a sus preguntas y resuelven sus cuestiones con la premura de un hipnotizado. Y ella, hasta torpe, sale dialogando con Cupido sobre los motivos del asombro masculino en esa oficina: siempre está despeinada, fuera de moda, ojerosa y camina como pueblerina. Y Cupido responde que es la luz, un aura que se ha vuelto hasta inservible porque el príncipe no aparece.

Ese martes, colgada de la realidad más material, apurada y arrebatada como siempre, entra fugazmente a la oficina y ni Fulano ni Mengano estaban para solucionar sus problemas laborales. Entonces se detiene en el medio de la oficina, rodeada por escritorios que son como cuevas de buitres al acecho. Lanza una pregunta abierta para que alguien le responda y, desde ese rincón que se parece a un codo, anteojitos responde detrás de esos vidrios y resuelve el acertijo. Entonces ella agradece y gira para salir. De repente se le cae una hoja y cuando voltea para alzarla, él se había sacado los anteojos. Y fue como si a Cupido le hubiese picado la espalda, da la vuelta para rascarse y encuentra esos ojos verdes que la miran, no a ella, sino a su aura. Cupido, maravillado, dispara su flecha. Un nuevo amor está por nacer. Y en ese segundo exacto, ella dice: “la hoja que se me cayó es el telegrama de renuncia”.

14.6.11

preservarte

Anoche nos quitamos tantos besos
Y dolió como el mismísimo esfuerzo
Pero ese último abrazo sana la penuria
Con la certeza de tenerte cerca.
Para siempre.

nosotros dos (fragmento)

Hemos ido a tantos bares y siempre pedimos copas para tres. Nosotros dos y lo que no podremos ser.

10.6.11

palabras al enemigo

Son tan fuertes las emociones que estas personas que me aman y que amo me hacen sentir
Es tan maravillosa la magia que me inyectan para seguir creyendo en algo, que no sé qué es
Es tan solemnemente real el sentido que le dan a mi vida, que las explicaciones no hacen falta.

Las palabras que sobran, que son casi todas, se las regalo al enemigo.
Porque tendrá cómo usarlas, porque tiene todos los dedos libres para escribirlas. En cambio mis dedos, cuentan los logros en mi historia: las personas genuinamente leales, las que te hacen vivir.

Las palabras al enemigo son las que sobran, que son muchas, que dicen tanto y que no sienten nada.

27.5.11

retirarse a tiempo

Es como cuando la mochila te pesa demasiado
O como cuando necesitás agua si trotaste mucho
Y si no parás, alguna parte del cuerpo lo reclama
O es la espalda la que de tanto peso dice basta
Retirarse a tiempo, el punto es cómo saberlo
Porque si la vida son ciclos que se abren y se cierran
Hay un momento para entrar y otro para salir
Demorarse es como meter el pie en un charco
Te ensuciaste uno y después para emparejar el otro
La culpa, el miedo, la ansiedad, la angustia ¿Y la paz?
Salirse antes es haber vivido relajados en el durante
Y si los finales son inevitables, prefiero los elegantes
Retirarse a tiempo es conservar una garantía
Porque quizás volvamos a entrar, para siempre.

14.5.11

lo que quedó de vos

Tu sombra caminando por los pasillos de mis arterias
Tu sonrisa impresa en la pared de mi corazón
Tu olor en los costados de los orificios de mi nariz
Tu imagen estampada en el centro de mi mente
Tu mirada almacenada en la memoria de mi retina
Tus palabras retumbando como eco en un oído
Tu huída ignorando los gritos para que te quedaras
Tu vida adentro de la mía hasta la eternidad
Lo que quedó de vos, en mí y para mí

9.5.11

invitación a mi desencanto

Que mis silencios no te aturdan
Que mis ausencias no te asalten
La ignorancia cuando paso al lado
es el miedo de dejarte atrapado
en este círculo vicioso que soy,
y que pocos convierten en virtuoso.

Si nos vemos pronto y me seguís
Si nos vemos lejos y me reconocés
Si así como me ves, te encantás,
habrás podido amarme en mi desencanto
y quedarte con lo que tengo para darte.
Estás invitado.

8.5.11

esa escena

Un bar, cualquiera.
El cortado de siempre.
Mi reflejo en vos y el tuyo en mí,
las dos prendiéndonos un cigarrillo.
Alrededor las luces se apagan,
un reflector nos enfoca de cerca.
Silencio.
El diálogo comienza en nada
y termina en un paradigma.
Debieras saber, ahora que el tiempo pasó
Que recordar esa escena
es la gasolina para esta máquina
que se levanta cada mañana un poco cansada
de ser parte de la rutina burguesa.
Un bar, cualquiera.
Eso alcanza amiga para tener cerca.

7.5.11

todo

El universo puede caerse afuera, entero
Y yo estaré al lado o sosteniendo tus hombros
Para que hagas girar el mundo como quieras
A la velocidad y con la intensidad que elijas
Y para el lado que lo lleves, voy a seguirte

Todo, todo el universo puede desmoronarse
Que te daré todo, todo para que lo sostengas.

30.4.11

hilacha

Esta mañana te vi desde lejos sentado en una esquina del barrio llamado Perecedero
Tenías la mirada fija en un punto que yo no veía desde que transito la calle llamada Olvido
Y ahora verte, aún a la distancia, me ha dejado en la rotonda llamada Desconcierto

El traje que nos poníamos cada vez se fue deshilachando con la pobreza de compromiso
Nos vestíamos de pasión desde lo excitante de un plan prohibido y peligroso
Y la negligencia fue tirando de la hilacha que hizo desaparecer hasta la última fibra

Al principio rehabilitamos el corazón de la rutina, del cansancio, del olvido para maravillarnos
Después, con la gimnasia de los encuentros fuimos fortificando los músculos y creciendo
Hasta que la fantasía sufrió un esguince y se nos murió cuando envejecimos en amor

Ahora que te veo, desde lejos y sin que el ritmo cardíaco se altere o los ojos se iluminen
Tengo la certeza de que si las relaciones no se reinventan fallecen como hojas de otoño
Y daré la vuelta a la rotonda, pasaré por la esquina, te saludaré y continuaré en mi dirección.

27.4.11

aeropuertos y hospitales (fragmento)

¿De qué se disfraza la espera? Es paradójico que lo que significa estar detenido en el tiempo, movilice tanto (…) La espera invade el tiempo, lo paraliza y toma el cuerpo. Y desde otro lado salen las energías, las expectativas buscando un giro que calme la ansiedad, el miedo de que eso jamás llegue o de lo que viene, lo incierto haciéndonos vibrar en espiral. Y nosotros estamos ahí, en una silla pública y común que sostiene todas las extremidades moviéndose: una sala de espera. Es ahí donde se dirime el futuro.

3.4.11

accesorios

Mamá, papá, hermanos y el resto de la familia; mis amigas de siempre y alguna que otra profe del cole, sin contar a la vecina madraza. Todos ellos han hecho de mí un objeto estable en el medio de un cristal indestructible. Pero los que viven de envidias, los jefes y los infieles se me volvieron enemigos tratando de derribar a huevazos el muro invisible.

Quedé herida de guerra entre tanto zangoloteo hasta que un equipo de llamados profesionales terapéuticos trabajaron duro para construir una silla de ruedas. ¡La puta que demoraron! Fueron muchos años y en uno casi me pierden.

Ahora que cada tanto salgo a correr para mover los músculos acalambrados de tanto estar ahí quietecitos, o que a veces me traen en muletas, ahora, es que me dedico yo también a fabricar de vez en cuando algunas sillas de ruedas. Pero sólo a personas que me atraen por un motivo que puede ser tan razonable como fortuito. Entonces me detuve un rato en vos, al menos un ratito dejame sentir que hice algo de lo que vos hiciste por mí.

palabras

Lo que sucede es que he aprendido a tragar saliva para no hablar, a fingir papeles protagónicos, a darme por vencida ante corazones mañeros, a apartarme de las fantasías. Pero lo cierto es que no he sabido, no he podido y no he querido, vivir sin las palabras, sin escribir. Simplemente, porque no lo he aprendido.

el rulo rebelde (fragmento)

Eso que queremos ocultar. Eso que queremos dejar de mostrar o, por lo menos, eso que queremos que los demás no vean. Eso que no queremos pero que está ahí siempre, intacto. Porque lo que es ajeno, desaparece en algún momento. Pero lo que es propio, se lleva para siempre, como un sello de lo que jamás podremos dejar de ser.

20.2.11

2005-2010

En la mañana, cada día de estos tiempos, te miro respirar despacito y pregunto cómo es qué fuimos cobardes e ignorantes. Hace un par de años atrás al cruzarnos en los pasillos universitarios, ¿torcimos el destino o lo enderezamos?

Me mirabas de lejos, te esquivaba de cerca. Solos los dos, en la vida y cada uno en una punta dejamos transcurrir nuestras historias y sus recovecos.

Un par de años, cinco o algo más, son un buen número para volver odiosas las cosas que nos restamos con nuestros pasos errados, desde los gritos hasta los besos.

Pero ahí, en el pasaje perfecto entre tu cabeza y tu hombro (tu cuello), exhalo despacio la resignación por los minutos que no te tuve, y eso justifica tenerte para siempre.

Esta noche de luna azul y cielo blanco con estrellas transparentes, una noche que promete ser románticamente (cursi) única, te propongo un pacto: acompañame que quiero seguirte.

7.2.11

nombrarte

Sin tan sólo pudiera nombrarte hoy que soy una persona bordada por destino.

Travestis (identidades).
Travesaños (bordes).
Tranvías (viajes).

Travestis
No soy lo que me ven ser pero tampoco soy lo que no quiero ser. Aspirando polvillos con gérmenes inquietos, olfateando por los suelos partículas extranjeras arrastradas casualmente por un par de pies ajenos, para creer que al menos así puedo ser otra cosa diferente de la que soy.

Travesaños
Sentarme con vos al lado de la esquina es llegar a ninguna parte. ¿Cuándo aprenderé a tomar direcciones? Aristas inservibles. Irreversibles. Soy la mitad de mi cuando dejás de ser el cordón de mi vereda, cuando los párrafos se desdibujan del renglón.

Tranvías
Re-correr. Andar circuitos enredados tan sólo hilvanados. Soy un pasajero que va sin quedarse, i r y volver. Porvenires difusos, fotos desteñidas, mi rostro sin rasgos. Si no hay tiempo tampoco hay espacio, ¿cómo saber entonces a dónde ir?

Ostentamos con palabras escenarios ficticios. Nos conformamos con silencios y otra vez, me quedo sin nombrarte. Con suspiros que ya no tienen aire, que no reviven las cenizas de lo poco que nos queda sobre lo mucho que tuvimos.

Si tan sólo pudiera nombrarte, destaparte, descolgarte.
Para traerte, tocarte, hablarte.
Si tan sólo no fuéramos travestis, travesaños, tranvías.

5.2.11

cobardes

Sólo se me ocurre decirte que ojalá fuésemos lo suficientemente valientes para ser libres en el reverso pecaminoso de las mentiras que nos amparan, (y que es) la verdad. Si la verdad no nos hiciera pecadores, quizás nos haría libre.

20.1.11

1 - 2

Hay historias que son de uno, y terminan en dos.
Y hay historias que son de dos, y terminan en uno.

3.1.11

casita de cartón

Paso una foto detrás de la otra y son los días que vivimos en un almanaque
Sí, fueron muchos los paisajes, tanta la gente y bastantes los momentos
Me detengo en detalles, tu postura o la mirada persuasiva que me enamoró
Te encuentro en un viaje, en la cama, en el escritorio, en la cocina, en mi vida
En cada retrato estás como solamente yo te conocía, tan vos y tan real
Sí, quizás debería haberme ido antes o finalmente haberme quedado para siempre
Y ahora cada tanto cuando la soledad me aprieta me pregunto si hice bien
Los dos éramos la foto de la familia aburguesada con la vida cotidiana solucionada
Y vos trabaste los accesos hacia el abandono, todas las salidas y aún así escapé
Apostaste a lo que tantas veces quisimos pero que para mí, no era con vos
Y ahora cuando camino en la mañana y en la noche la distancia hasta mi casa
Me pregunto si la soledad era el precio de dejarte con el sueño de la familia
Vos estás ahí y yo sigo acá, esperando que alguien pose en esta foto que es mía
No sé si hubiese sido más feliz en la casita de cartón, con vos y con mi ficción
O así, luchando contra el destino para demostrarle que puedo ser dos
Quizás ahora me toque a mí trabar salidas para ser finalmente, sólo la foto y yo

1.1.11

renuncio porque prefiero

Renuncio a la instalación fabril productora de palabras que es mi insomnio
Renuncio a la suma diaria de alimentos ingeridos que contabilizan calorías
Renuncio al té de tilo, al cigarrillo y al encuentro nocturno con el monitor
Renuncio a las mañas de la puerta abierta, lo bohemio y lo desordenado
Porque prefiero…
Dormir abrazada con vos
Comer en la misma mesa
Escribir la historia juntos
Convivir con tus mañas
Quiero regar las plantas por la noche y limpiar el baño los domingos temprano
Pero sólo con vos
Quiero mancharte la camisa con un helado de crema y plancharte el pantalón
Pero sólo con vos
Quiero ir más lejos o más cerca porque no importa la distancia hacia el destino
Pero sólo con vos
Quiero vivir los años que me quedan ganando y perdiendo lo que está escrito
Pero sólo con vos

30.12.10

olvido resentido

Para vos no fueron unas cuantas palabras, fue un libro
No fuiste una historia, fuiste la confluencia de muchas
Con vos no fui varias mujeres, fui una sola y no todas

Convivimos entre la fina línea de la realidad y la ficción
Hasta que caímos por la ranura al abismo del olvido
Y la memoria de un hecho híbrido de realidad y de cuento
Es un olvido resentido que hará de nosotros lo que siempre fuimos

retiro lo dicho

Retiro lo dicho, si lo que querías eran silencios, te juro que retiro lo dicho.
Y entonces no me pidas que te diga que sí cada vez, justo después de decirme que ya no diga nada más.

27.12.10

Un cuento inconcluso

La Frutillita de la página en blanco y negro que espera ser coloreada
Blanca Nieves que no tiene insomnio y los enanos no pueden despertarla
La heroína nocturna que no escucha gritos de auxilio para ponerse el traje
Alicia que cayó al pozo y no pasa por la puerta porque no se hace pequeña
La Pitufina que coquetea y se peina esperando a quien venga a despeinarla
Campanita que quedó atrapada en la severidad del mundo de los adultos
La princesa que aguarda si no es un beso al menos una pluma que la acaricie

Vivimos todos los cuentos de hadas que al final se volvían de terror
Como si yo estuviera en el epílogo cuando alguien comenzara a leértelos
Fuimos y seremos todas las historias de amor sin final, del todo inconclusas
Fuiste y serás un hechizo que hasta la eternidad será mi susto y mi encanto
Fuimos todos los puntos suspensivos antes del colorín colorado…

26.12.10

esperando un pensamiento feliz

Hace varios días que me hice enemigo de mis ratos de ocio
Quizás cuando entendí que definitivamente este sería el testamento
Entonces mis últimas palabras son escritas y legitiman esta relación,
Para que el tiempo no liquide la imagen de lo que alguna vez fuimos
Comprendo nada o poco de lo que pasó y que nos dejó en este punto
Estás presente hasta en tu misma ausencia y vivo rodeado de fantasmas
Quiero que entiendas que me hubiese gustado ser tu compañero siempre
Y a cambio queda esto: condimentos de un amor que quiso y nunca pudo
El frasco con tus sueños quedará a mi lado, pero seguirán siendo tuyos
Tu hada no murió, sólo duerme a la espera de un pensamiento feliz

14.12.10

adaptadores

Energía: la fuerza que me dispara movimientos en todos los sentidos
Potencia: la intensidad para regular velocidad y combustible
Corriente eléctrica: sacar el enchufe y aún así, electrocutarse
Hay una ferretería y vende adaptadores, yo tengo cuenta corriente

14.11.10

lamotrigina

Es el fin de la soledad y el principio de un nuevo laberinto
Siento un abrazo de noche y a la mañana el inicio de la rutina
Me escondo de los pensamientos complejos y absurdos que me abstraen
Una seca cada tanto, pactar con el vicio legitima mi victoria
La tecla "delete" borra desde la "a" hasta la "z" lo que no sé cómo decir
Una pulseada con la incertidumbre, cuando el zoom me aleja de la realidad
Ráfagas de angustia o desolación, corrientes de preguntas y espacios vacíos
El sueño silenciando un martillo y, otra vez un insomnio derrotado
El oxígeno apagando el fuego que quema el aire y el agua lavando culpas

Un viento no quebranta ya este cuerpo débil y esta mente frágil
Con la imaginación vuelo hasta un refugio solidario con mi propio yo

Un sillón habitual, un cuarto de laboratorio para una psiquis confusa
Y algo de lamotrigina, esta droga que erradica mi amada ciclotimia

3.10.10

el hombre de camisa a cuadros

Esa linternita, “ita” porque es pequeña de verdad, recorre los orificios de mi nariz de un lado a otro y se parece al péndulo de un reloj que mide, imagino, el estado de la situación para definir el tiempo de recuperación. Es pequeña, pero a mi me parece un gigantesco reflector que encandila mis ojos, aún cuando los párpados están cerrados.

Pienso que el post-operatorio no será como el de los 17 cuando me sacaron las amígdalas. No, acá no habrá helado, porque la recuperación será fría pero para nada deliciosa.

Tengo algunos últimos recuerdos antes de la anestesia. Uno, el dolor. Ese que solamente puede sentir el que lo padece. El dolor tan vívido, tan verídico, que desmitifica aquella premisa de que la realidad es un recorte de subjetividades. Mierda que sí me dolía!

Y el dolor, además de devolverte a la realidad tangible, se siente solo. El dolor cuando suena el teléfono para decirte que alguien ya no está en el mundo, el que te cala el hueso o te rompe los músculos, el que se extiende por el interior invisible del alma cuando una relación se deshace. Cualquier dolor, se siente por dentro o por fuera en soledad. Y eso es lo terrible del sufrimiento, no hay nada que pueda acompañarlo.

Sin embargo, hay quienes tienen la suerte de tener gente querida cerca. Entonces, otro recuerdo que tengo es mi familia rodeándome y yo, entendiendo que el único activo que la vida te ofrece, es eso, los afectos. Esas personas incondicionales que ni la muerte podrá llevarse y que con la muerte seguramente nos llevamos.

Y tengo un recuerdo más de ese momento, un último recuerdo antes de que el líquido que salía de esa inyección me durmiera hasta la conciencia: el hombre de camisa a cuadros.

No sé si es producto de mi imaginación, pero en mis decisiones más importantes, lo he visto. Cuando decidí mi vida profesional; cuando le propuse matrimonio a mi novio porque ya no podía esperarlo más, ni a él ni a su timidez; cuando me fui o me quedé en un lugar; o cuando me tomé un tren o un avión. Simplemente, ese hombre de camisa a cuadros ha pasado, se ha quedado o a he estado ahí, en la intersección de caminos cruzándose, en la elección de la ruta que parecía mejor. Y yo siempre lo seguí, si doblaba a la izquierda o si tomaba por la derecha, siempre imaginé que lo seguía a él. Y seguirlo no ha sido garantía de éxito. Porque también tomé la misma dirección que él cada una de las veces que me equivoqué o que las cosas no salieron tan bien. Digo, el hombre de camisa a cuadros, parece haber sido, ahora que lo pienso, una guía.

La linternita se apaga y escucho que el doctor le dice algo a mamá. Entonces alguien empieza a empujar y yo, sin voluntad, empiezo a recorrer los pasillos del hospital. Parece que me llevan a algún lugar. Pero en realidad sigo ahí, pensando y tratando de recordar, ¿qué pasó antes de esto? Sí, ya sé. Bajé las escaleras corriendo, fui hasta la cocina, recogí las llaves y me subí al auto. Aceleré como si jugara una carrera, porque iba a tomar una decisión. ¿Y por qué tan rápido? ¿Era necesaria? Ahora entiendo a dónde conduce tanta velocidad cuando siempre existe la posibilidad de hacer las cosas más despacio. Sí, ya recuerdo. Antes de subir al auto lo vi pasar, el hombre de camisa a cuadros siguió por otro lado y lo vi, lo vi. ¿Por qué no lo seguí? Ahora solamente recuerdo que tomé el camino contrario. No estaba segura, por eso iba rápido. Rápido, hasta que en una esquina el tiempo se detuvo y ahora estoy acá, en esta sala de hospital.

¿Quién es el hombre de camisa a cuadros? ¿Qué esconde? Porque lo he seguido siempre, y no siempre las cosas han salido bien, pero sin embargo el camino ha sido todas las veces el mejor. ¿Por qué no lo seguí en ese momento? Él se había ido para otro lado, el que tendría que haber seguido yo.

Siento a lo lejos una voz, “está todo listo doctor”, dice. Otra vez, la aguja moderadora del dolor empieza a tomar mi cuerpo, mi conciencia y la mente va quedándose en silencio. Y como si fuese una película de cine mudo, me veo en blanco y negro siguiendo al hombre de camisa a cuadros. No es él, soy yo la que decide. No es él, soy yo la que tomo el camino. No es él, soy yo la que sintió cada vez que esa era la dirección correcta. No es él, soy yo porque él ha sido durante todos estos años una proyección de mis deseos. Entonces con el último suspiro entiendo que el golpe más grande que he tenido, un golpe que quizás se lleve mi vida si la cirugía no logra retenerla, ha sido aquel en el que no seguí al hombre de camisa a cuadros o, lo que es lo mismo, aquel en el que no hice lo que sentí. Sonrío, la anestesia me toma con una sonrisa. ¿Volveré a verlo?

Creo que han pasado unas horas y abro los ojos. Lo veo. Para mí el tiempo no ha pasado. Lo veo ahí, ahí está el hombre de camisa a cuadros. Me mira. Nos miramos. Izquierda o derecha, ¿qué camino vas a tomar? Entonces sonríe y sigue de largo, hacia al frente. Entonces comprendo, como decía papá, que hay que caminar siempre para adelante. Eso haremos el hombre camisa a cuadros y yo, seguir para adelante sin mirar atrás, hasta el final.

13.9.10

metástasis laboral

Se te vuelve obsesión, como la manía de ver si diste vuelta la llave y la puerta quedó cerrada
Se te consumen las horas y los días se te agotan o se desagotan de lo que va quedándote de vida
Día y noche se condensan en sueños que recuerdan lo que pasó o presagian algo de esa oficina
Se restan las horas de descanso y de tan dormida avanzás llevándote por delante las cosas
Las ojeras hacen eclipses sobre el rostro y las sonrisas se borran del historial de gestos
Y vos luchando, contra la metástasis laboral, entregás tu vida a la trama de viejos proyectos
Y vos creyendo en vos, sabés que vas a ganar a la enfermedad, porque no has deseado esto
La libertad es tu bandera, la imaginación tus alas, la fortaleza tu escudo, la voluntad tu espada
De a poco te consume, de a poco te gana el cuerpo, pero aún no ha tomado todo esto
Esta lucha contra la metástasis laboral no ha terminado, y creo que estás a tiempo.

25.8.10

noticias tristes - noticias felices

Las horas se han caído sobre mi espalda
Pareciera que la noche se sostiene sobre mis hombros
Sin embargo, la mañana recién comienza
Las noticias tristes se cuelgan en la memoria
Y los recuerdos felices combaten para olvidarla
En esa lucha, la vida transcurre silenciosa
Me pregunto, cuántas noches pueden sostenerse?

7.8.10

a vos

El cansancio me consume el cuerpo y desde allí la mente, exhumada, intenta coordinar movimientos en un pedazo de letras, en párrafos desordenados.

Quiero decirte que quizás aún esté herida, y que el dolor es visceral. Afuera se ve sangre espesa y un alma despedazada que ensucia sus arrepentimientos en un charco viscoso de lo que la culpa no supo prevenir. Y adentro, acá adentro, el vacío es colosal.

A vos como a mi nos ha pasado esto, o capaz has sido más fuerte, o quizás vos me estés salvando más de lo que yo pueda hacerlo. Pero lo mío es auténtico. Quiero decirte que habité una burbuja impermeable de tira animada, todo allí adentro era un dibujo. Eso que es arte, que es lúdico, que es magia, que es fábula. Eso que pinta pero que se destiñe, que alegra pero que manifiesta y delata, que mejora la realidad y entorpece la ficción. Pero un día la burbuja se rompió y yo, neciamente, coloqué el signo de puntuación incorrecto: un paréntesis.

La adultez nos llega a todos, el uso individual de la razón es un paraje ineludible y letalmente enceguecedor. Sólo que algunos, con más estrategia o con más torpeza, saben apropiarse de eso de lo que yo, por siempre, estaré exiliada. No sé vivir la vida de otra manera que no sea esta. Sin embargo, ese enorme paréntesis que creí muralla y que ahora se parece más a un nubarrón gris topo, me apartó de lo que esencialmente me define.

De corchete a corchete, un lapso de tiempo lineal jugó con vericuetos a enlazarme, y de tanta soga hasta me enrosqué la respiración. ¿Sabés cuántas veces me asfixié? Y es que la fe sostiene, nos guste o no, lo perplejo de la existencia. Cada vez que quebranté, se me fue alejando el punto y aparte, el paréntesis cerrado. Entonces mentí, fui infiel, lastimé, dejé que me robaran la inocencia y peor aún la dignidad, me promovieron la culpa, me dejaron hablando sola y además, me vapulearon la imaginación. ¿Algo quedaba? La burbuja reventada…ni gas helio podía remontar un barrilete arrastrado por un huracán.

Los recuerdos felices no justifican el dolor, y el dolor no diluye el pasado. El presente, amorfo, no argumenta al futuro, porque no hay una bendita razón que explique por qué abrí y cerré ese paréntesis cuando la burbuja se rompió. Tal vez, sólo tal vez, si en vez de un corchete, hubiese puesto un punto y aparte, te hubiese encontrado antes. Y pasaré las noches que me quedan, intentando hallar una oración que evidencie que esto no podría haber sido de otra manera mejor. Simplemente, quisiera haberte encontrado antes.

Y en la búsqueda obstinada de una respuesta hipotética, la razón individual de la adultez y de esta mente absurda que me gobierna, se desintegra cuando aparecés y tus labios más que besarme parecen devolverme el oxígeno para hacerme volar, otra vez y mejor que antes.

5.8.10

lágrimas

Hace mucho no había manantiales en mis cachetes
Por suerte no son cataratas, apenas algo de agua
Quizás es bueno, limpia mis ojos y me purifica el alma
O capaz solamente caen y de tanto caer, me paspan

2.8.10

sueños

Los sueños verdaderos, los únicos que tienen sentido, son los que se sueñan despierto.

28.7.10

herencia

Me has dado este viento particular que me empuja para la vida acariciando almas desprotegidas; el aliento para andar y desandar caminos si el final es el mejor paisaje; el espíritu para viajar por los horizontes y navegar dándole el gusto salado al mar. Me has dado las alas para volar, el coraje para saltar. Tanta valentía no hubiese sido posible si vos no estabas ahí, remontándome como un barrilete, desafiándome a encontrar un destino mejor y a esquivar obstáculos, saltar vallas, superar límites, vencer.

Esta sonrisa no es mía, es tuya; por lo parecido, pero también porque vos me la provocás, vos me hacés sonreír. Mis palabras son el resultado de tus cuentos, de las historias narradas y de las inventadas que eran las mejores. La autonomía para pelear contra lo invisible es el resultado de tu independencia librándose batalla en las sombras de lo que asusta. Esta imaginación, la magia de mis actos, no es más que una breve síntesis de la niña que vos llevás adentro y que me enseñó que no hay otra manera mejor de vivir que jugando con la vida como si fuésemos amigas.

Me has dado las fuerzas para no quedarme parada en un mismo lugar, porque siempre hay otros para explorar. Me has enseñado que la vida es sin muertos, que hay una sola, que el pasado la forma pero no debe habitarla, que hay tantas maneras de ser feliz como rizos de colores en el reflejo del pelo siempre dorado de una niña que se mira en el lago. Me has querido tirar al río, pero nunca me soltaste del hilo invisible o casi imperceptible que nos une y no nos condena, nos alimenta con una fuerza envidiable. Me has dado este cuerpo y la manera de conducirlo, el alma y la forma de nutrirla, me has dado razones y me has provocado las más bonitas sensaciones.

El resto de lo que me den, de ahora en más, será condimento puro. Porque vos me diste lo más importante, me diste la vida mamá.

25.7.10

24.7.10

por la tangente del camino

Es de esas mujeres seductoras por naturaleza, no hay una belleza más absurda que la que ella carga en ese cuerpo de escasa altura y un ancho entrado en centímetros. Y, sin embargo, no ha habido hombre alguno que se haya resistido a esta mujer de sangre caliente, corazón rimbombante y sensibilidad a flor de piel.
Es de esas mujeres que se miran al espejo y no encuentra más que un acertijo; ¿qué ven?, se pregunta; o mejor aún, ¿qué buscan en mí?. Y la diaria se vuelve un remolino de libido rondando sus contornos, el deseo ajeno luchando contra su aura para tocar, al menos de lejos, ese cuerpo. ¿Y acaso nadie se ha preocupado por su alma?
Es de esas mujeres que creen que el corazón es grande, que los afectos se sustituyen y que el amor es una herencia; es decir, si un día el amor dejaba de ser un hombre para convertirse en un nombre que se enclavaría en las redes del olvido, era porque le pedía asilo al pasado; alojarse allí, justo allí, donde la ruptura de la relación fuese un trampolín para dar un salto, un puente para cruzar, una manera de llegar a otro lugar. Uno mejor.

Tiempo después de ser exactamente ese tipo de mujer (quizás mágica, maravillosa, única), algunas cosas pasaron. De tantos amores, dos se cruzaron en el mismo tiempo y espacio, y el problema no fue el cruce, fue que eran dos amores con dos razones diferentes, opuestas. Para darle mayor claridad al asunto: ella es de esas mujeres que ha sabido amar y que por eso ha compartido su vida con el hombre que a lo largo del tiempo ha tenido el coraje de convivir con ella, el tiempo que haya podido hacerlo; y el amor, a veces, implica infidelidad. Ella a veces amó, muchas se enamoró y una que otra, fue infiel. Pero hay un momento de la vida, en donde las cosas giran abruptamente sin pedir permiso; hay un momento de la vida en donde terminamos fuera de los planes, parados en el extremo vertiginoso de un precipicio, y sin sogas para sostenernos. Ese día llegó, y el ocaso se extendió tanto, que el amor oscilando entre dos hombres se volvió una costumbre extensa.

El desgaste del corazón fue terrible. Hubo uno de esos dos hombres que se llevó su voluntad, el otro su autoestima. Las ganas y el deseo se deshicieron entre el forcejeo de una misma cuerda tirándose de dos puntas. El amor se perdió entre las sábanas de camas alquiladas, entre proyectos materiales de un auto y una casa, en la mudanza de un corazón deambulante que buscaba un lugar de amor verdadero en donde quedarse. Pero si su amor por ellos no hubiese llegado a ser amor, ¿qué esperar de ellos? Quizás la existencia de ambos en el mismo momento, haya sido un préstamo para acallar sus inseguridades que, más tarde, se pagaría con altos intereses de soledad.

Lo cierto es que con ellos se perdió, por la tangente del camino de su vida, la magia que alguna vez la hacía una mujer especial. Solamente ella podía serlo y como cuando se tira la cadena del escusado, con una sola decisión mal tomada, los dos dejaron que una corriente más parecida a una crecida la arrastrara, y que no se llevara la mierda (o quizás sí, si algo parecido eran ellos). Esa corriente se llevó lo mejor de ella. Se quedó sin disfraces para divertir, sin la dulzura para hocicar, sin el tacto para mimar, sin las luces rojas en la habitación para entonar, sin las veladas románticas. Se quedó, lamentablemente, sin sueños. Primero sin lo de ellas y después, con los de ella, para no compartir con nadie más.

Ella es de esas mujeres, ya se ha dicho, que cree que es posible volver a enamorarse, volver a amar. Entonces él apareció. Y llegó, quizás, no lo sé, con las mismas grietas en el alma por las que se fueron lo mejor de él. Ya no habría más cenas con velas, canciones románticas, letras escritas por sí mismo expresando amor, vallas saltadas, postas pasadas, entrega absoluta; ya todo había sido dado. Es decir, el champagne ya estaba descorchado para él también, y con otro mujer.

Yo diría que es probable que juntos vivan los días que le quedan hasta el final pero será, seguramente, una historia en blanco y negro; quizás algunos matices, grises o chispas sepias que den movimiento al trazo mediocre de la tinta que escribirá esas dos vidas. Lo mejor de cada uno quedó en el pasado, se fue por la tangente del camino. Entonces, sobre seguro, no habrá más para dibujar que una postal común.
O pienso, tal vez, entre los dos puedan juntar sus mitades y montar un bonito rompecabezas para jugar armando y desarmando, reinventándose en el ajuste impreciso de dos piezas buscando la felicidad. Quizás así, sólo quizás, terminen encontrándola sin saber a ciencia cierta que de otra manera la hubiesen encontrado. Sólo ellos, dos piezas usadas, pero exactas.

21.7.10

retiro lo dicho

Retiro lo dicho, si lo que querías eran silencios, te juro que retiro lo dicho.
Y entonces no me pidas que te diga que sí cada vez, justo después de decirme que ya no diga nada más.

la diferencia

¿Cuál es la diferencia entre sentir y pensar?, me preguntaste. Entonces te dije que no podía explicártelo. Entonces me presionaste, porque sabés que cedo ante la soga al cuello, que soy cobarde para renunciar de manera definitiva a las cosas; solamente me doy por vencida cuando dejan de provocarme. Más insististe, ¿cuál es la diferencia entre sentir y pensar? No tenía palabras, por primera vez en mi vida el silencio era existencial, y del ruido que hacían las ideas, no salía ni una sola explicación. Fue una pregunta seca, concreta, abstracta, ensordecedora. Entonces puse en funcionamiento el armamento de la memoria, pero ni aún así podía responderte. ¿Alguna vez sentí y no pensé? ¿quizás sería algo así como las ganas? ¿y cuántas veces hice lo que tuve ganas sin pensar? Casi ninguna. ¿Vas a decirme? No. No sé. Puedo decirte lo que significa pensar, puedo contarte una a una las sensaciones, la de dolor angustia felicidad amor alegría gloria o pena, puedo describírtelas, todas. Pero no puedo decirte la diferencia entre pensar y sentir porque no sé, creo, cómo se hace para vivir las sensaciones sin palabras. Si escribís este beso, dijiste, es porque todavía no sabés sentir sin pensar. Y entonces esquivé tu boca.

14.7.10

anteojitos

Él está en el rincón de esa oficina masculina, y en el instante que ella ingresa, todas las miradas de esos hombres supuestamente abocados a sus tareas, se posan en su cuerpo como mariposas que exhaustas buscan descansar en su pelo revoltoso, en sus brazos, en su espalda, en sus piernas y en lo que hay entre estas dos partes. Y eso que su cuerpo no es un precipicio hacia el belleza, sino por el contrario, es más bien un cuerpo sencillo. Será quizás que detrás de ella se mueve un Cupido buscando ansioso al hombre indicado que fijará la mirada en el punto exacto.

Él está en ese rincón que es como un codo. Escondido en ese espacio, sin embargo, la mira a través de sus anteojitos muchas más veces que el resto de los hombres de esa oficina, porque desde ese ángulo la ve pasar cuando ella camina por el pasillo. Va y viene, con los ojos de él, por ese largo y angosto pasadizo que solamente conduce al deseo implacable de ese hombre de anteojos que la anhela y que no sabe si algún día la tendrá. ¿Cupido no se habrá dado cuenta que es el que más y mejor la observa durante el día?

Y ella entra, da un vistazo rápido al escenario y muy velozmente, por el rabo del ojo, encuentra esos anteojitos que nunca sabe si la están mirando o no. Parecerían ser cuatro ojos y, sin embargo, no sabe si alguno le pertenece. Mientras tanto Cupido avanza, ansioso, por esos rostros pegajosos que se prenden a su cuerpo pero que nunca se detienen en el lugar preciso. ¿Es que acaso no han visto esa sonrisa que es herencia de su madre? ¿O el legado de su padre, un pedazo de ojos negros?

Para seguir restando flechas al heraldo, ella se detiene un par de veces al día, en un escritorio o quizás dos, para resolver las mismas cuestiones operativas del trabajo diario. Y ese escritorio nunca es el de anteojitos. Fulano o Mengano responden a sus preguntas y resuelven sus cuestiones, con la premura de un hipnotizado. Y ella, hasta torpe, sale dialogando con Cupido sobre los motivos del asombro masculino en esa oficina: siempre está despeinada y ojerosa, caminando como una verdadera latina en su aldea. Y Cupido responde que es la luz del ángel, un aura que se ha vuelto hasta inservible porque el príncipe no aparece.

Ese martes, colgada de la realidad más material, apurada y arrebatada como siempre, entra fugazmente a la oficina y ni Fulano ni Mengano estaban para solucionar sus problemas laborales. Entonces ella se para en el medio de la oficina, rodeada por escritorios que se parecen más a cuevas de buitres al acecho. Lanza una pregunta abierta para que alguien le responda y, desde ese rincón que se parece a un codo, anteojitos da una contestación detrás de esos vidrios y en dos palabras resuelve el acertijo. Entonces ella agradece y gira para salir. De repente se le cae una hoja y cuando voltea para alzarla, él se había sacado los anteojos. Y fue como si a Cupido le hubiese picado la espalda y cuando estaba por rascarse, da la vuelta, y encuentra esos ojos verdes que la miran, no a ella, sino a su aura. Cupido, maravillado, dispara su flecha. Un nuevo amor está por nacer. Y en ese segundo exacto, ella dice: “la hoja que se me cayó es el telegrama de renuncia”.

3.7.10

droga naranja

Escribió la carta más olvidada del mundo. Nadie, ni siquiera ella, recordaría esas letras difusas que se fueron acomodando, desordenadas, en un papel de cocina para anotar las compras del día.

La tarde era bella y el mensaje era triste, ¿hay angustia más honda que las despedidas? El espejo gigante, el patio soleado, el desorden habitual de la casa…los recuerdos.

Primero una pastilla, después la otra, y el pretérito perfecto de una vida se ahogaba en un vaso con jugo de naranja. ¿Esa era la soga para el destino del pasado? No habría más presente a dónde continuarlo.

Cayó exhausta. El prospecto advertía: sobredosis de zolpidem y clonazepan es igual a deterioros leves o a finales fatales. ¿Cuánta cantidad? Con jugo de naranja la cobardía tenía más propiedades: retrasa el envejecimiento, recupera de enfermedades, ayuda en el crecimiento, ¿con eso era suficiente? ¿Así el trastorno era más higiénico? Lo terapéutico es el dolor…el que se deshace en las razones, pero no en las sensaciones.

Con el último suspiro caminó hasta su cama, la carta quedó en la mesa, y el jaque mate ya estaba cantado. Apenas después de taparse, recuerda el rostro de papá diciendo: “el prospecto decía mantener el medicamento fuera del alcance de los niños; creí que habías crecido.”